miércoles 16 de septiembre de 2026
Marcha Noche de los Lápices 2025 (5)
La Noche de los Lápices

Un especial de la Noche de los Lápices con pódcast, entrevistas a familiares de las víctimas y opiniones

A 50 años, 0221.com.ar aborda la Noche de los Lápices con una producción que incluye testimonios en primera persona y entrevistas a familiares y víctimas.

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La Noche de los Lápices es uno de los acontecimientos perpetrados por la dictadura cívico-militar que asoló la Argentina entre 1976 y 1983 que más repercusión nacional e internacional tuvo. Un libro, una película y el perfil de las víctimas tal vez contribuyeron a que así sea. Estudiantes secundarios de La Plata de una ciudad especialmente castigada por el accionar represivo, fueron el blanco elegido por el aparato de terror diseñado por el gobierno de facto.

Aquellos operativos fueron parte del plan puesto en marcha durante la dictadura inaugurada el 24 de marzo de 1976, momento en el que la violencia política (que venía creciendo desde 1974 con el accionar de organizaciones paraestatales como la Triple A —Alianza Anticomunista Argentina— o la CNU —Concentración Nacional Universitaria—), se expandió en la provincia de Buenos Aires con los grupos de tareas integrados por fuerzas militares y policiales.

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Desde que lo hechos salieron a la luz pública casi diez años después, todos los 16 de septiembre las calles de La Plata son escenario de una gran movilización recordándolos. Ese día –hace exactamente 50 años– se produjo el mayor de los operativos. Pero el terror empezó antes y se extendió a lo largo de todo el mes, con el secuestro de al menos once alumnos, siete de los cuales nunca aparecieron.

Los alumnos secundarios de hoy serán protagonistas centrales de la marcha a medio siglo de la Noche de los Lápices

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50 años y una producción especial

Aquellas producciones culturales –libro y filme– fueron relatos que vieron la luz diez años después de los hechos que narran, y se centraron la lucha de los alumnos por el boleto estudiantil, con un fuerte protagonismo de una marcha de reclamo realizada un año antes de septiembre de 1976, aunque sin un desarrollo específico del compromiso político y social que las víctimas tenían con organizaciones políticas, algunas de ellas armadas.

Los sobrevivientes aportan su mirada. Pablo Díaz se suma a Espejos, un mano a mano en profundidad con Alejo García Pintos, el actor que se puso en su piel para la película dirigida por Héctor Olivera estrenada en 1986. Las anécdotas, tensiones e implicancias que tuvo aquel rodaje apenas un año después del juicio a las juntas militares, se desgranan con naturalidad en una charla de casi una hora grabada especialmente para esta ocasión y en la que el humor, la reflexión y la emoción acompañan a los protagonistas.

Alejo García Pintos y Pablo Díaz en Espejo, el podcast en el que hablaron del rodaje de La noche de los lápices

Alejo García Pintos y Pablo Díaz en Espejo, el podcast en el que hablaron del rodaje de La noche de los lápices

Emilce Moler, otra de las sobrevivientes, aporta su punto de vista a través de una columna de opinión y análisis que excede el mero testimonio sobre quiénes eran sus compañeros desaparecidos y se impone el desafío de dialogar con las nuevas generaciones de jóvenes que empiezan a incursionar en la militancia política en estos tiempos. "La memoria seguirá viva mientras no la dejemos en el pasado", titula como declaración de principios.

Por otro lado, al cumplirse los 50 años, 0221.com.ar apostó a los testimonios. Familiares y amigos de todos los estudiantes que nunca más aparecieron ofrecen su voz, en primera persona o a través de entrevistas en las que evocan a la víctima, recuperan su vida, sus gustos, su carácter, pero también la militancia y el compromiso político que los colocó en el blanco del aparato represivo.

Los nombres emergen a partir de esas voces que los cuentas son los de Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, Horacio Ungaro, Daniel Rasero, Claudio de Acha, Francisco López Muntaner y Víctor Treviño.

Los seis chicos secuestrados el 16 de septiembre de 1976 en La Plata

Los seis chicos secuestrados el 16 de septiembre de 1976 en La Plata

Dos semanas de persecución y secuestros en La Plata

A esta altura es conocida la historia de los adolescentes desaparecidos y sobrevivientes que son bandera en cada una de las marchas como las que este miércoles desbordará las calles de La Plata y otras ciudades del país. La ubicación exacta de donde fueron arrancados son hoy marcas urbanas, algunas señalizadas y otras no, que en esta nota se reconstruyen en un mapa, a partir del trabajo previo de Huellas la memoria, el sitio que rescata la historia las víctimas de la dictadura en La Plata, Berisso y Ensenada.

Made with Flourish

La saga de los secuestros registrados por aquellos días comenzó el 8 de septiembre por la tarde, cuando Gustavo Calotti, alumnos del Colegio Nacional de 17 años fue levantado de su lugar de trabajo en la sección de correos de la Jefatura Policial, a metros de donde funcionaba la Dirección de Investigaciones de la fuerza, comandada por Miguel Etchecolatz, décadas después condenado por delitos de lesa humanidad.

“Me detuvieron el 8 de septiembre de 1976 a la tarde, en mi lugar de trabajo”, declaró Calotti cuando tuvo la oportunidad. Se había acercado a la militancia estudiantil en 1972 y más tarde se comprometió con organizaciones política de base. Tras su secuestro estuvo detenido-desaparecido en diversos centros clandestinos del Circuito Camp, hasta que el 21 de enero de 1977 fue puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN) y trasladado a la Unidad 9 de La Plata hasta ser liberado el 25 de junio de 1979, casi tres años después.

Este martes, a 50 años de aquel infierno, Calotti recibió junto al resto de los sobrevivientes y los familiares y amigos de los desaparecidos, el título de Honoris Causa de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).

Gustavo Calotti recibió este marte el Doctorado Honoris Causa

Gustavo Calotti recibió este marte el Doctorado Honoris Causa

Dos días después, el 10 de septiembre, fue secuestrado Víctor Treviño, cuya historia parece silenciada y su rostro es poco conocido. Su caso no siempre aparece vinculado con el resto de las víctimas de la Noche de los Lápices pese a que tenía 16 años y era alumno de La Legión. Un grupo de personas irrumpió en la casa donde vivía en 116 Nº 358 (entre 39 y 40), en la zona de los studs del Barrio Hipódromo.

Su hermana Laura declaró en uno de los juicios (el denominada Brigadas) y también recibió ahora el Honoris causa de se hermano. A partir de su testimonio, casi en primera persona, 0221.com.ar reconstruyo parte de su historia.

Víctor Treviño fue secuestrado en su casa del barrio de los studs, en 116 entre 39 y 40. Su hermana Laura fue testigo

Víctor Treviño fue secuestrado en su casa del barrio de los studs, en 116 entre 39 y 40. Su hermana Laura fue testigo

Pero fue el 16 de septiembre cuando se registró el operativo más grande en el que secuestraron a los otros seis estudiantes que siguen desaparecidos.

Una de las primeras paradas fue en el sexto piso del edificio de 56 Nº 586, entre 6 y 7, pleno centro de La Plata. De allí se llevaron a Claudia Falcone, de 16 años y alumna del Bachillerato de Bellas Artes, cuya historia es rescatada en esta producción por su hermano Jorge Falcone.

Jorge Falcone recordó a su hermana Claudia

Jorge Falcone recordó a su hermana Claudia

Con ella estaba María Clara Ciocchini, de 17, quien había llegado a La Plata huyendo de la persecución en Bahía Blanca. Es su hermana Claudia Cicchini quien rompe el silencio después de mucho tiempo para contar quién era y cuáles eran sus sueños.

Claudia y el retrato de su hermana María Clara Ciocchini

Claudia y el retrato de su hermana María Clara Ciocchini

Alrededor de las 2.30 de la madrugada fue el turno de Claudio de Acha, alumno de 17 años del Colegio Nacional que fue secuestrado de la casa familiar de diagonal 73 Nº2539 (entre 20 y 21) del barrio de La Loma. Su primo Adrian D'Aloisio, casi de la misma edad, es quien toma la palabra para hacer su semblanza y reconstruir las horas de terror que vivió la familia aquellos días.

Adrián D'Aloisio, primo de Claudio de Acha

Adrián D'Aloisio, primo de Claudio de Acha

Entre las 4.30 y las 5 de la mañana la patota llegó a la zona de monoblock cercana al Hipódromo, en 116 Nº542, casi diagonal 80, donde estaban Horacio Ungaro y Daniel Racero, de 17 y 18 años respectivamente, militantes políticos estudiantiles del Normal 3.

Marta Ungaro emociona al hablar de la corta vida de su hermano y el gesto de resistencia que tuvo antes de que se lo llevaran.

Marta Ungaro habló de la militancia de su hermano Horacio

Marta Ungaro habló de la militancia de su hermano Horacio

Y Daniel Godoy, amigo de la secundaria y compañero de militancia, trae al presente a su tocayo Racero, con quien tuvo una última despedida en la Plaza San Martín, horas antes del secuestro.

Daniel Godoy se emocionó al recordar el último encuentro con su amigo Daniel Racero

Daniel Godoy se emocionó al recordar el último encuentro con su amigo Daniel Racero

La última parada fue en Altos de San Lorenzo, en 17 Nº 2123 (entre 75 y 76). donde vivía Francisco “Panchito” López Muntaner, de 16 años y estudiante del Bachillerato de Bellas Artes. Su hermano Emilio López Muntaner reivindica su militancia y en su figura opta por recordar a los miles de estudiantes secundarios desaparecidos que ni siquiera han sido mencionados.

El

El "Taka" Emilio López Muntaner habló del último dibujo que su hermano Panchito le ayudó a dibujar

El circuito de terror siguió en los días siguientes. En el mediodía del 16 se desesperó cuando alguien le contó que se habían llevado a Claudia y a María Clara y su padre la convenció de que vuelva a su casa de 19 entre 48 y 49, de donde una patota la arrancó durante las primeras hora del 17 de septiembre. Fue puesta a disposición del PEN el 21 de enero de 1977 y llevada la Cárcel de Devoto para ser liberada en un régimen de libertad vigilada desde el 20 de abril de 1978.

Emilce Moler habla en una de las marchas del 16 de septiembre, frente al Ministerio de Obras Públicas

Emilce Moler habla en una de las marchas del 16 de septiembre, frente al Ministerio de Obras Públicas

Esa misma noche, de la casa de 13 bis entre 517 y 518 de Ringuelet, secuestraron a Patricia Miranda, de 16 años y también bachiller en Bellas Artes, según los propios sobrevivientes la única que no tenía militancia política, quien tal vez por eso nunca dio testimonio más que en la Justicia. Fue puesta a disposición del PEN el 28 de diciembre de 1976 y liberada el 28 de febrero de 1978.

El último de los once secuestrados fue Pablo Díaz, de 18 años y por entonces alumno de La Legión. Fue levantado de la casa en que vivía con su padres en 10 entre 40 y 41 el 21 de septiembre, varios días después que el resto de los chicos. Según su propio relato en el Juicio a la Juntas entraron a la casa unas ocho personas que se movilizaban en cuatro vehículos y llevado a distintos centros de detención clandestinos, el Pozo de Arana primero, el de Banfield después y finalmente en la Brigada de Quilmes, lugares en los que se cruzó con el resto de los estudiantes secundarios y otras víctimas, hasta ser puesto a disposición del PEN en enero de 1977 y liberado desde la Unidad 9 de La Plata recién en noviembre de 1980.

El duro testimonio de Díaz, en el que relata las torturas y el contacto con varios de los adolescentes desaparecidos, fue clave para empezar a develar la trama del plan sistemático de desaparición de personas de la dictadura que incluyó entre sus blancos a los militantes estudiantiles, la mayoría integrantes de la Unión de Estudiantes Secundario (UES).

Pablo Díaz llegó a La Legión después de haber sido expulsado en otros colegios y fue secuestrado en el último año

Pablo Díaz llegó a La Legión después de haber sido expulsado en otros colegios y fue secuestrado en el último año

Represores condenados

En marzo de 2024, 48 años después de aquellos secuestros y asesinatos, el Tribunal Oral Federal (TOF) N° 1 de La Plata dictó sentencia en el Juicio a las Brigadas, en cual se investigaron los delitos de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos de detención que funcionaron en el “Pozo de Banfield”, “Pozo de Quilmes”, "la Brigada de San Justo" y “El Infierno de Lanús”.

Los jueces condenaron a prisión perpetua a 10 represores y un acusado recibió una pena de 25 años de prisión. En tanto, uno de los imputados fue absuelto. Entre las víctimas de los crímenes cometidos por los condenados estaban los estudiantes secundarios de La Plata.

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