En la casa de Barrio Hipódromo de donde fue secuestrado Víctor Treviño actualmente hay una baldosa que lo recuerda
Su testimonio también fue clave para que la Justicia condenara a prisión perpetua a diez de los imputados: Jaime Lamont Smart, Jorge Antonio Bergés, Juan Miguel Wolk, Jorge Héctor Di Pasquale, Roberto Armando Balmaceda, Guillermo Alberto Domínguez Matheu, Carlos Gustavo Fontana, Carlos María Romero Pavón, Horacio Luis Castillo y Federico Antonio Minicucci; mientras que Alberto Julio Candioti, fue condenado a 25 años de prisión.
Lulo, el astrónomo que no fue
Víctor Treviño tenía 17 años y estuvo privado ilegítimamente de la libertad y sometido a tormentos en el Destacamento de Arana desde esa noche y hasta al menos el 24 o 26 de septiembre de ese año, de acuerdo a lo que se pudo reconstruir.
A Víctor le decían "Lulo", y según contó Laura, algunos también lo apodaban "Martín" o "Emilio". Iba a La Legión, la histórica Escuela de Enseñanza Media N°2 de 13 y 60, donde hace dos semanas restituyeron su legajo, y militaba en la Juventud Guevarista, al igual que el sobreviviente Pablo Díaz.
La imagen de Víctor Treviño en un acto en La Legión, la escuela secundaria de La Plata a la que concurrió
Foto: Gabriela Hernández | Subsecretaría de Derechos Humanos
"Yo recuerdo que estaba en la lucha por el boleto estudiantil, eso sí lo hablaba mucho, iba a las marchas, yo no iba, pero sí, estaba en eso. Había panfletos en casa y mi mamá los quemaba porque se daba cuenta, no quería que se comprometiera. Pero más de eso no hablábamos mucho. Por lo que me enteré por Graciela (Morán, quien por entonces era la novia del joven), él cuidaba mucho separar la familia de lo que hacía", contó Laura.
El acto administrativo que reconoce la situación de "desaparición forzada" de Víctor Treviño
Foto: Gabriela Hernández | Subsecretaría de Derechos Humanos
"Mi hermano era muy inteligente, no le costaba el estudio, quería seguir estudiando. Graciela me dijo que quería ser abogado, yo tengo algún recuerdo de que él quería estudiar astronomía. Mi papá era abogado, eso tiene más lógica. Por lo que hacía, él lo que quería era luchar por el bienestar de la Argentina. Era un chico bueno, era muy joven. Éramos muy unidos, mi papá, mi mamá y nosotros dos. Mi papá falleció dos años antes de que él desapareciera. No habíamos salido de lo de mi papá, que pasó lo de mi hermano. Fue muy junto", recordó Laura.
Mi papá falleció dos años antes de que él desapareciera. No habíamos salido de lo de mi papá, que pasó lo de mi hermano Mi papá falleció dos años antes de que él desapareciera. No habíamos salido de lo de mi papá, que pasó lo de mi hermano
La noche del secuestro
"Aproximadamente a las 2.30 de la madrugada golpearon en mi casa muy bruscamente, estábamos durmiendo, mi mamá se levantó y preguntó quién es, dijeron 'el ejército', mi mamá abrió, y contó que le pusieron una linterna en la cara para que no viera a las personas. Le preguntaron si allí vivía Víctor Treviño, les dijo que sí, y pasaron y los guió hasta la habitación, en donde estaba", comenzó hablando Laura ante el Tribunal en un declaración que fue vía remota y está disponible en YouTube
"Eran dos habitaciones, en una estábamos mi mamá y yo y en la otra estaba mi hermano. Pasaron por adelante mío, era una de esas casas chorizo en las que para pasar a un dormitorio había que pasar por otro. Vi que pasaron alrededor de 6 hombres, algunos con pasamontañas y muy armados, y uno adelante que era el que mandaba, ese no estaba encapuchado", recordó.
Una de las pocas fotos públicas de Victor Treviño
"Entró a la habitación de mi hermano, le golpeaban la cama, había mucho ruido, le decían que se vistiera. Él se vistió, salió por adelante nuestro, mi mamá detrás de los hombres, yo no me moví, a mí no me miraron ni me dijeron nada y mi mamá atrás preguntándoles qué pasaba, a dónde lo llevaban. 'Ya se va a enterar', le decían. Y así salieron, lo esposaron a mi hermano, lo sacaron y salieron. Yo miré por las hendijas de la ventana que lo subían a un auto y le ponían algo en la cabeza", siguió. Desde esa noche no supieron más nada de él.
Tocar mil puertas sin respuestas
Laura contó que luego del secuestro de Víctor su madre hizo varias denuncias, inclusive ella la acompañó. Fueron al Ministerio del Interior, a la vieja Jefatura de Policía bonaerense en 2 y 53 (donde hoy está el Ministerio de Seguridad bonaerense) y en todos esos lugares solo recibieron maltrato: "No la trataban bien, en una oportunidad le preguntaron '¿y usted qué seguridad tiene de que fue el Ejército? no habrán sido los mismos compañeros?'".
La madre de Laura y Víctor se llamaba Iris Nora Rabal de Treviño y según recordó la hermana del desaparecido, la mujer averiguó que tras el secuestro lo llevaron a 1 y 60, y después –sin tener en claro el orden– pasó Arana, Quilmes, y tal vez Banfield.
"Mi mamá siguió averiguando, hasta que un día le dijeron que no insistiera, que no hiciera más averiguaciones porque si no lo íbamos a recibir muerto en la puerta de nuestra casa. Ella se asustó mucho y por miedo a eso no quiso hacer más nada", reveló la hermana de Víctor en su testimonio. Fueron tiempos en los que intentaron obtener información de cualquier lado, en medio de una angustia e incertidumbre cada vez más crecientes.
Laura Treviño durante su declaración online. Ella fue testigo del secuestro de su hermano Víctor
"Nos enteramos de que mi hermano tenía una novia (por Graciela Morán), a la que también le allanaron la casa unos 10 minutos después. Al padre le preguntaron si ella tenía un novio, y él les dijo que sí, que tenía un noviecito". Dijo el nombre y le dijeron "'ah sí, a ese ya lo tenemos'", contó Laura. Y siguió: "Entonces Graciela se puso como loca a gritar, que no hizo nada, y le dijeron al padre que la tranquilice porque si no la llevaban a ella también".
Laura recordó el día en que Pablo Díaz, al salir en libertad, fue a ver a su madre. "Le dijo que a fines de ese año, del '76, lo vio a mi hermano, que estaba contento, que lo habían dejado bañarse, afeitarse, cambiarse de ropa, porque lo iban a liberar. Pero no, nunca más se supo de él, más que trascendidos", contó con tristeza.
La baldosa que recuerda a Víctor Treviño, en 116 entre 39 y 40, pleno Barrio Hipódromo
El pedido de Justicia
Una de las partes más angustiantes de esta historia que contó Laura es el deterioro que fue sufriendo la madre desde aquella noche de 1976. Laura reveló que notó cómo ella fue manifestando de a poco una tristeza que la terminó enfermando hasta el final.
"Después se le declaró una diabetes tremenda, fulminante, no se cuidaba, ya después se quedó ciega... ella estaba como resignada, no hablaba muy claro, era muy callada, yo le tenía que sacar las cosas por cuentagotas, se ponía muy mal. Y bueno, se murió, falleció en 2007 con la esperanza de saber qué pasó con él, eso es lo que todos queremos, saber qué fue de él y de todos, que tengan una sepultura como todo el mundo", cerró.