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Los comercios y lugares históricos de La Plata que cerraron sus puertas para siempre

Restaurantes, hoteles, bares, centros de estudiantes, históricos negocios y hasta el zoológico. Por distintas causas, la ciudad despidió a rincones tradicionales que no resistieron el paso del tiempo.

A lo largo de este 2018, varios negocios y rincones históricos de La Plata debieron cerrar para siempre, producto principalmente de la crisis económica que se tornó insostenible para los dueños y encargados de los lugares. Este es un repaso de algunos de estos casos que fueron cubiertos por 0221.com.ar.

En abril se despedía Cubata, el bar que funcionó durante quince años ininterrumpidos en 11 entre 49 y 50. Promediando 2018 cerró con un show de Mala Fama: sus dueños habían vendido el local a principios de año y la nueva administración había tomado la decisión de mantener el nombre, pese a que la idea fue siempre la de convertirlo en una franquicia de nombre “Chupitos”.

En mayo, el mítico Carlos Alberto Barrese -conocido popularmente como Carloncho-, le confesaba a este medio durante una mañana de lluvia que no le quedaba otra alternativa que bajar las persianas de la tradicional pizzería de plaza Rocha. Así fue, después de 38 años. "He hecho mucha amistad y hoy me siento defraudado, porque yo creía que tenía 1 millón de amigos y hoy me doy cuenta que tengo 1 millón de enemigos", decía por aquel entonces.

Carloncho había recibido días antes la notificación de que allí se planeaba construir un edificio de 15 pisos. "Yo creía que me iba a ayudar mucha gente, al ser tan conocido en La Plata. No recibí ningún tipo de ayuda de nadie. En los momentos más difíciles, la gente se esconde. Me siento defraudado, porque yo hice mucho bien a la gente que no tenía nada, y ellos ya al saber que yo me iba de acá, empezaron a dejar de venir, para no sentirse comprometidos en nada", se lamentaba el histórico pizzero de 80 años que las pasó todas, desde que inauguró la era de la pizza a la piedra en nuestra ciudad, allá por 1980.

 

 

A mitad de año se produjeron varios quiebres y en distintos espacios. En junio, con la reciente muerte de la elefanta Pelusa, el intendente Julio Garro aceleró una de sus promesas de campaña y comenzó a avanzar en la transformación del zoológico al bioparque. Hace poco, y en el marco de la previa al traslado de los leones a un santuario de Minnesota, dijo que la reapertura del predio se llevará a cabo el próximo 2019. "Si Dios quiere el año que viene vamos a poder abrir las puertas para que puedan a empezar a ingresar colegios e instituciones, que vean el trabajo que se hace y dar fe de toda la gente que está pensando todos los días en cómo sacar los animales de este lugar y puedan retomar su libertad".

"Este camino que comenzamos fue muy duro, hemos aprendido muchísimas cosas. Lo de Pelusa fue una enseñanza muy grande. Ese mismo día se cerraron las puertas de este lugar y comenzamos mucho más rápido a ir sacando los animales que se podían", expresó el jefe comunal.

Un mes después, en julio, fue el turno de New Order, que funcionó desde principios de los ochenta en la casona de 49 entre 9 y 10. Ahora, y tras 40 años en nuestra ciudad, los dueños de la marca de ropa decidieron poner en alquiler el lugar porque entendieron que se cumplió un ciclo. A partir de allí comenzó una gran liquidación para despedir al local. “Estamos hace mucho tiempo y creemos que es tiempo de cerrar”, aseguró en esos días a 0221.com.ar su dueño, Alejandro Jalil. La emblemática marca vistió a miles de platenses de diferentes generaciones.

Algo parecido ocurrió con Los Cinco Hermanos, la mítica esquina de 8 y 49 que a mitad de año perdió a uno de los locales más concurridos de toda la ciudad. “Es muy lamentable”, explicó a 0221.com.ar Adriana, la encargada. “Estoy hace 32 años y pasé toda clase de crisis pero nunca algo así, este lugar es un pedazo de historia de La Plata”, agregó. Las causas que llevaron al cierre fueron varias, sin embargo, la más determinante de todas fue una merma en las ventas y el aumento mensual del alquiler. “La gente no puede comprar y no hay un movimiento para que esto siga adelante”, manifestó en aquel momento.

Agosto fue el punto final del Centro de Estudiantes de Chubut (CUCh). Es que tras varios meses de lucha terminó también cerrando sus puertas, producto de la quita de subsidios por parte del Gobierno. Los estudiantes realizaron varios intentos por permanecer con las puertas abiertas en la sede de 60 y plaza Rocha, pero la situación se tornó insostenible: debieron afrontar los costos de la rescisión del contrato de alquiler, los meses adeudados y las altísimas tarifas.

“El recorte en el subsidio siguió, visitamos a varios diputados nacionales pero no nos dieron respuestas”, afirmó en su momento a 0221.com.ar el vicepresidente del CUCh, Gerónimo Del Real. “Las promesas del Gobierno de Chubut quedaron en nada y en estos últimos dos meses no hemos tenido ninguna comunicación”, detalló.

En octubre pasaron a la historia el restaurante El Argentino de 5 y 50 y el bar La Esquina, de 8 y 47. En el primer caso, la crisis económica pudo más que los dueños del mítico tenedor libre de la ciudad. Una carta pegada en la fachada del tradicional local dio a conocer la triste noticia. En el escrito, sus propietarios se despedían de sus fieles clientes y agradecían su éxito de más de 23 años. En el último tiempo había bajado considerablemente la clientela y había aumentado extremadamente el costo del alquiler y las tarifas.

"La situación económica que estamos viviendo nos complicó mucho para seguir funcionando. El restaurante es un mito en la ciudad pero no podés seguir funcionando con eso", contó Blanca Lencina, dueña del histórico local, a este medio. El cierre del Nuevo Argentino dejó varias secuelas. Un total de catorce empleados perdieron su fuente laboral y Lencina quedó con una gran cantidad de deudas.

Por otra parte, la esquina de 8 y 47 pasó de tener a un bar clásico a una casa de computación. Se trata de una esquina clave del microcentro platense, que ya no tiene a su reconocido mozo de bigotes anchos y su codiciada pizza con cerveza: ahora se venden monitores, teclados y artículos de computación.

En noviembre, uno de los más característicos edificios platenses, en 51 entre 10 y 11, dijo adiós. La Plata Hotel fue uno de los primeros de la cuadra y fue uno de los más antiguos hoteles de la ciudad. Después de seis décadas de trabajo sus dueños no lograron sostenerlo y terminaron cerrando las puertas. "Cuando te llega una factura de agua de 100 lucas, otra de gas de 80, el cable 50, el teléfono 30… se vuelve insostenible”, lanzó uno de los acongojados trabajadores en diálogo con 0221.com.ar.

Y al listado se suman varios negocios más, que a lo largo de este 2018 atravesaron profundas crisis que los dejaron en jaque, como el jardín de infantes Pasito a Paso de 37 entre 117 y 118; el puesto amarillo ubicado en calle 51 entre 29 y 30, frente al Hospital Italiano; el Hotel Argentino de 46 entre 5 y 6, el local SimonaRie de City BellCrumb, la casa de historietas de diagonal 77, frente al Liceo; y el bar San Vicente de 7 y plaza Italia; entre otros más.

Restaurantes, hoteles, bares, centros de estudiantes, históricos negocios y hasta el zoológico. Por distintas causas, la ciudad despidió a rincones tradicionales que no resistieron el paso del tiempo.

31 de diciembre de 2018

A lo largo de este 2018, varios negocios y rincones históricos de La Plata debieron cerrar para siempre, producto principalmente de la crisis económica que se tornó insostenible para los dueños y encargados de los lugares. Este es un repaso de algunos de estos casos que fueron cubiertos por 0221.com.ar.

En abril se despedía Cubata, el bar que funcionó durante quince años ininterrumpidos en 11 entre 49 y 50. Promediando 2018 cerró con un show de Mala Fama: sus dueños habían vendido el local a principios de año y la nueva administración había tomado la decisión de mantener el nombre, pese a que la idea fue siempre la de convertirlo en una franquicia de nombre “Chupitos”.

En mayo, el mítico Carlos Alberto Barrese -conocido popularmente como Carloncho-, le confesaba a este medio durante una mañana de lluvia que no le quedaba otra alternativa que bajar las persianas de la tradicional pizzería de plaza Rocha. Así fue, después de 38 años. "He hecho mucha amistad y hoy me siento defraudado, porque yo creía que tenía 1 millón de amigos y hoy me doy cuenta que tengo 1 millón de enemigos", decía por aquel entonces.

Carloncho había recibido días antes la notificación de que allí se planeaba construir un edificio de 15 pisos. "Yo creía que me iba a ayudar mucha gente, al ser tan conocido en La Plata. No recibí ningún tipo de ayuda de nadie. En los momentos más difíciles, la gente se esconde. Me siento defraudado, porque yo hice mucho bien a la gente que no tenía nada, y ellos ya al saber que yo me iba de acá, empezaron a dejar de venir, para no sentirse comprometidos en nada", se lamentaba el histórico pizzero de 80 años que las pasó todas, desde que inauguró la era de la pizza a la piedra en nuestra ciudad, allá por 1980.

 

 

A mitad de año se produjeron varios quiebres y en distintos espacios. En junio, con la reciente muerte de la elefanta Pelusa, el intendente Julio Garro aceleró una de sus promesas de campaña y comenzó a avanzar en la transformación del zoológico al bioparque. Hace poco, y en el marco de la previa al traslado de los leones a un santuario de Minnesota, dijo que la reapertura del predio se llevará a cabo el próximo 2019. "Si Dios quiere el año que viene vamos a poder abrir las puertas para que puedan a empezar a ingresar colegios e instituciones, que vean el trabajo que se hace y dar fe de toda la gente que está pensando todos los días en cómo sacar los animales de este lugar y puedan retomar su libertad".

"Este camino que comenzamos fue muy duro, hemos aprendido muchísimas cosas. Lo de Pelusa fue una enseñanza muy grande. Ese mismo día se cerraron las puertas de este lugar y comenzamos mucho más rápido a ir sacando los animales que se podían", expresó el jefe comunal.

Un mes después, en julio, fue el turno de New Order, que funcionó desde principios de los ochenta en la casona de 49 entre 9 y 10. Ahora, y tras 40 años en nuestra ciudad, los dueños de la marca de ropa decidieron poner en alquiler el lugar porque entendieron que se cumplió un ciclo. A partir de allí comenzó una gran liquidación para despedir al local. “Estamos hace mucho tiempo y creemos que es tiempo de cerrar”, aseguró en esos días a 0221.com.ar su dueño, Alejandro Jalil. La emblemática marca vistió a miles de platenses de diferentes generaciones.

Algo parecido ocurrió con Los Cinco Hermanos, la mítica esquina de 8 y 49 que a mitad de año perdió a uno de los locales más concurridos de toda la ciudad. “Es muy lamentable”, explicó a 0221.com.ar Adriana, la encargada. “Estoy hace 32 años y pasé toda clase de crisis pero nunca algo así, este lugar es un pedazo de historia de La Plata”, agregó. Las causas que llevaron al cierre fueron varias, sin embargo, la más determinante de todas fue una merma en las ventas y el aumento mensual del alquiler. “La gente no puede comprar y no hay un movimiento para que esto siga adelante”, manifestó en aquel momento.

Agosto fue el punto final del Centro de Estudiantes de Chubut (CUCh). Es que tras varios meses de lucha terminó también cerrando sus puertas, producto de la quita de subsidios por parte del Gobierno. Los estudiantes realizaron varios intentos por permanecer con las puertas abiertas en la sede de 60 y plaza Rocha, pero la situación se tornó insostenible: debieron afrontar los costos de la rescisión del contrato de alquiler, los meses adeudados y las altísimas tarifas.

“El recorte en el subsidio siguió, visitamos a varios diputados nacionales pero no nos dieron respuestas”, afirmó en su momento a 0221.com.ar el vicepresidente del CUCh, Gerónimo Del Real. “Las promesas del Gobierno de Chubut quedaron en nada y en estos últimos dos meses no hemos tenido ninguna comunicación”, detalló.

En octubre pasaron a la historia el restaurante El Argentino de 5 y 50 y el bar La Esquina, de 8 y 47. En el primer caso, la crisis económica pudo más que los dueños del mítico tenedor libre de la ciudad. Una carta pegada en la fachada del tradicional local dio a conocer la triste noticia. En el escrito, sus propietarios se despedían de sus fieles clientes y agradecían su éxito de más de 23 años. En el último tiempo había bajado considerablemente la clientela y había aumentado extremadamente el costo del alquiler y las tarifas.

"La situación económica que estamos viviendo nos complicó mucho para seguir funcionando. El restaurante es un mito en la ciudad pero no podés seguir funcionando con eso", contó Blanca Lencina, dueña del histórico local, a este medio. El cierre del Nuevo Argentino dejó varias secuelas. Un total de catorce empleados perdieron su fuente laboral y Lencina quedó con una gran cantidad de deudas.

Por otra parte, la esquina de 8 y 47 pasó de tener a un bar clásico a una casa de computación. Se trata de una esquina clave del microcentro platense, que ya no tiene a su reconocido mozo de bigotes anchos y su codiciada pizza con cerveza: ahora se venden monitores, teclados y artículos de computación.

En noviembre, uno de los más característicos edificios platenses, en 51 entre 10 y 11, dijo adiós. La Plata Hotel fue uno de los primeros de la cuadra y fue uno de los más antiguos hoteles de la ciudad. Después de seis décadas de trabajo sus dueños no lograron sostenerlo y terminaron cerrando las puertas. "Cuando te llega una factura de agua de 100 lucas, otra de gas de 80, el cable 50, el teléfono 30… se vuelve insostenible”, lanzó uno de los acongojados trabajadores en diálogo con 0221.com.ar.

Y al listado se suman varios negocios más, que a lo largo de este 2018 atravesaron profundas crisis que los dejaron en jaque, como el jardín de infantes Pasito a Paso de 37 entre 117 y 118; el puesto amarillo ubicado en calle 51 entre 29 y 30, frente al Hospital Italiano; el Hotel Argentino de 46 entre 5 y 6, el local SimonaRie de City BellCrumb, la casa de historietas de diagonal 77, frente al Liceo; y el bar San Vicente de 7 y plaza Italia; entre otros más.

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Restaurantes, hoteles, bares, centros de estudiantes, históricos negocios y hasta el zoológico. Por distintas causas, la ciudad despidió a rincones tradicionales que no resistieron el paso del tiempo.