Tras la detención de Juan Carlos Lamarque (63), cuñado y principal sospechoso por el crimen del mecánico y expolicía Alejandro Fernández (52) los investigadores tratan de establecer el o los posibles móviles de caso. Aunque los motivos que llevan a una persona a cometer un delito no son determinantes para la investigación o la acusación en su contra, lo cierto es que las razones detrás del brutal homicidio podrían ayudar a comprender qué fue lo que ocurrió y cómo.
Fernández, conocido como "el héroe de la inundación" por su labor durante las trágicas lluvias del 2 y 3 de abril de 2013 cuando salvó a decenas de sus vecinos usando un gomón; fue hallado muerto en su taller el pasado 3 de noviembre. Su cuerpo yacía en la fosa, cubierto de aceite y con varias baterías de auto encima y en un principio se creyó que podría haberse tratado de un robo, pero la autopsia reveló que tenía un disparo en la cabeza.
Este jueves la investigación dio un giro inesperado: el hermano de la pareja de la víctima fue detenido acusado por el brutal crimen y ahora se sospecha que lo asesinó debido a una deuda que mantenía con el fallecido. El único detenido por el caso será indagado este mismo viernes por la fiscal Cecilia Corfield, quien solicitó su detención por el delito de "homicidio calificado por alevosía" y tiene una pena única de prisión perpetua.
Los investigadores, sin embargo, sospechan que Lamarque no actuó solo y creen que hubo una cadena de encubrimiento, por lo que todavía no se descartan nuevas detenciones.
EL CASO
Fernández fue hallado muerto en su taller de camino General Belgrano entre 525 y 526, de la localidad de Tolosa, Aquella tarde la primera hipótesis en surgir fue la de un accidente y poco después la de un robo, pero el análisis forense reveló una situación muy diferente: había asesinado a sangre fría y un disparo le había causado la muerte.
A partir de allí, la investigación se centró en el círculo íntimo de la víctima, debido a que no había puertas forzadas en el taller ni habían robado herramientas valiosas. En las primeras horas de la pesquisa también llamó la atención de los investigadores el hecho de que cada vez que bajaba a la fosa Fernández cerraba el portón del taller por seguridad, pero eso no había sucedido, abonando aún más la teoría de que él o los asesinos eran conocidos de la víctima.

Del taller desaparecieron unos 200 mil pesos que la víctima tenía destinados al pago de proveedores de lubricantes, pero en uno de los bolsillos de su pantalón fueron hallados otros 27 mil que los asesinos no pudieron llevarse.

El crimen sacudió a la opinión pública y sus familiares y amigos realizaron varias marchas para pedir el esclarecimiento del caso y a pocos días de cumplirse un mes de su asesinato, su esposa y el abogado que la representa mantuvieron una entrevista exclusiva con 0221.com.ar. En esa entrevista, la mujer y su hija pidieron justicia y aseguraron estar viviendo una pesadilla por lo ocurrido.