Víctor Muñoz fue compañero de Diego Armando Maradona en el Barcelona durante dos años. Juntos ganaron una Copa del Rey (1982/3), una Copa de la Liga (1982/3) y una Supercopa de España (1983/4). Muñoz es palabra autorizada a la hora de hablar de Pelusa y su paso por el fútbol español a comienzos de la década del ochenta.
"Ni bien llegó a España era tímido, precavido y tranquilo, pero después lógicamente se desarrolló y fue de otra manera. Si hubiese venido con más edad al Barcelona, hubiera tenido una vida mucho más tranquila y habría logrado muchos éxitos. Con un Maradona maduro, el Barça se transformaba en el Ave Fénix de los años ochenta. Fue grandioso verlo de primera mano. Tanto en el plano deportivo como en el personal, porque era un chico humilde y muy cercano a todos", le confió el deportista de 63 años a Infobae.
A pesar de su duro paso por el conjunto culé, en el cual sufrió una lesión que lo alejó cuatro meses del verde césped, Maradona tuvo momentos memorables: "La final de la Copa del Rey, un partido contra el Real Madrid y las jugadas espectaculares que veíamos en los entrenamientos. Era un espectáculo verlo entrenarse. Hacía cosas increíbles. Protegía el balón, controlaba cualquier objeto redondo, tenía potencia de salida para luego recortar, golpear, sabía salir de espacios. Técnicamente era insuperable. Se le notaba la calle y el potrero en todo, en la forma de ser, de actuar", expresó su excompañero.
Sin embargo, también remarcó que su entorno no le permitió triunfar y brillar por completo en el equipo: "Había demasiado parabienes y palmaditas alrededor que no lo ayudaban; eso no le hacía bien. Nadie le decía 'no Diego, eso no se hace', y no fue bueno para su vida fuera de las canchas".
"Maradona se entrenaba bien, sin dudas, pero llevaba una vida más o menos desordenada porque vivía a su manera. Ha tenido vida fuera de lo que es el fútbol. Cuando se fue a vivir a su quinta, Pedralbes, un día fueron varios compañeros a visitarlo y cuando llegaron se encontraron con más de 20 personas desconocidas", continuó.
Finalmente, se refirió a la salida del Diez y las distintas circunstancias que lo obligaron a tomar la decisión: "El no entendimiento con la junta directiva del Barcelona y con el presidente Núñez, que no hizo un esfuerzo económico para retenerlo. Además del último partido que jugó ante el Athletic Bilbao por la final de la Copa del Rey, que terminó a las trompadas. También, las lesiones que tuvo fueron un parón importante. La hepatitis que sufrió durante su estadía en el club, que le privó de tener mucha más continuidad. Y por la falta de madurez producto de su juventud. Fueron un cúmulo de circunstancias, que no lo ayudaron para quedarse. A esto hay que sumarle el planteamiento económico que vino desde Napoli para convencerlo. A raíz de esta situación, su representante (Jorge Cysterszpiler) entendió que Italia iba a ser un buen lugar para que se desarrollara futbolísticamente".