domingo 14 de junio de 2026

Murió Taty Almeida, histórica referente de Madres de Plaza de Mayo y defensora de los derechos humanos

Taty Almeida murió a los 95 años. Presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, dedicó su vida a reclamar Memoria, Verdad y Justicia.

La muerte de Taty Almeida, a los 95 años, enluta al movimiento de derechos humanos argentino. Presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, convirtió la desaparición de su hijo Alejandro en una lucha inclaudicable por Memoria, Verdad y Justicia, transformándose en una de las voces más reconocidas del país.

La búsqueda de Lydia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida por todos como Taty Almeida, comenzó el 17 de junio de 1975. Ese día vio salir de su casa a su hijo Alejandro, quien le dijo: "Mamá, ya vengo". Nunca volvió. Desde entonces inició un recorrido de casi 51 años marcado por la exigencia de respuestas y el reclamo permanente contra la impunidad.

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Nacida el 28 de junio de 1930, Taty provenía de una familia vinculada a las Fuerzas Armadas. Su padre era teniente coronel retirado y gran parte de su entorno familiar tenía relación con el ámbito militar. Se recibió de maestra, formó una familia junto a Jorge Almeida y tuvo tres hijos: Jorge Martín, Alejandro Martín y María Fabiana.

La desaparición de Alejandro cambió para siempre su vida. El joven trabajaba, estudiaba medicina en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores-Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP). Tras su secuestro, Taty acudió a numerosos contactos militares en busca de información, pero nunca obtuvo respuestas sobre su destino.

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La búsqueda de Taty Almeida comenzó el 17 de junio de 1975 tras la desaparición de su hijo Alejandro

La búsqueda de Taty Almeida comenzó el 17 de junio de 1975 tras la desaparición de su hijo Alejandro

La lucha de Taty Almeida por Memoria, Verdad y Justicia

Aunque inicialmente demoró su incorporación a las Madres de Plaza de Mayo por temor a ser vista con desconfianza debido a sus vínculos familiares, finalmente se acercó a la organización y encontró allí un espacio de contención y lucha colectiva.

En septiembre de 1979 denunció la desaparición de Alejandro ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Más tarde también declaró ante la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), convencida de que cualquier instancia podía aportar información sobre el paradero de su hijo.

Con el paso de los años se convirtió en una de las figuras más representativas del movimiento de derechos humanos. Defendió la idea de que la represión estatal había comenzado antes del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y sostuvo siempre la necesidad de alcanzar justicia por los crímenes cometidos durante el terrorismo de Estado.

En numerosas entrevistas expresó el profundo impacto que tuvo Alejandro en su vida y cómo la desaparición de su hijo transformó sus convicciones y su mirada sobre la realidad argentina. También reconocía que el dolor nunca desapareció y que seguía anhelando encontrar algún rastro que permitiera conocer qué había ocurrido con él.

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Taty Almeida tenía 95 años

Taty Almeida tenía 95 años

Madres de Plaza de Mayo y un legado que trasciende generaciones

Desde 2024 ejerció la presidencia de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. En ese rol mantuvo una intensa actividad pública y participó de las principales acciones impulsadas por los organismos de derechos humanos.

Fue una de las impulsoras de la masiva movilización realizada el último 24 de marzo, al cumplirse 50 años del inicio de la última dictadura militar. También celebró especialmente el reconocimiento honoris causa que recibió de la UBA en abril de este año, acompañada por su familia.

Taty Almeida se caracterizó por transmitir un mensaje de resistencia y esperanza. Repetía con frecuencia que "no nos han vencido" y destacaba la importancia de que las nuevas generaciones continuaran la defensa de la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Su muerte deja una profunda huella en los organismos de derechos humanos y en amplios sectores de la sociedad argentina. Durante más de cinco décadas sostuvo la búsqueda de su hijo desaparecido y se convirtió en un símbolo de la lucha contra la impunidad. Su voz, ligada para siempre al reclamo por los 30.000 desaparecidos, seguirá formando parte de la memoria colectiva del país.

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