El cura Raúl Anatoly Sidders, quien cumplió funciones en el Colegio San Vicente de Paúl de La Plata y fue denunciado por abuso a una menor de edad en varias ocasiones cuando tenía entre 11 y 13 años, se entregó esta mañana ante el fiscal Álvaro Garganta quien le tomó declaración indagatoria y lo procesó por abuso sexual, confirmaron fuentes judiciales a 0221.com.ar.
Este lunes 30 de noviembre, el juez de Garantías ordenó la detención que había sido solicitada por el fiscal. Durante el inicio de la instrucción judicial, las abogadas de la "víctima directa" solicitaron judicialmente que se prohíba la salida del país del acusado, al sostener que existen riesgos procesales como "entorpecimiento probatorio" y "fuga", habida cuenta que el sospechoso cumple funciones en la triple frontera, ubicada en la provincia de Misiones y se teme que de allí pueda evadirse a Paraguay o Brasil.
El acusado fue capellán general del colegio San Vicente de Paúl. Según la denuncia entre los años 2004 y 2007 abusó de la denunciante que hoy tiene 27 años, tal como este medio publicó el 20 de agosto pasado.
Al día siguiente de la presentación judicial el obispado de Iguazú defendió a Sidders y dijo que la denuncia se basa en "fake news", es decir, una falsa noticia. En esa misma jornada la curia platense emitió un comunicado dirigido a los fieles de la comunidad arquidiocesana y el arzobispo Víctor Manuel Fernández pidió que Sidders no tenga contacto con menores mientras es investigado.

En tanto, alumnos y docentes del San Vicente de Paúl pidieron, en una dura carta abierta, investigar al cura acusado de abuso.
Tras la declaración, el sacerdote quedará alojado en una unidad dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense. Se espera también que su abogado defensor realice los planteos de esa parte para obtener la libertad o una morigeración en una dependencia del Arzobispado de La Plata, pero sin estar en contacto con menores de edad.
Según consta en el pedido de detención, el sacerdote abusó de la menor de 11 años "a quien hacía colocar sus manos en los bolsillos de la sotana y sentir su pene erecto, situaciones que acaecía en el patio de la institución y durante los recreos, que provocó un grave daño en la salud mental de la niña".

"Asimismo, y en las habituales ocasiones en las que recibía el sacramento de confesión, corrompió a la menor mediante explicaciones personalísimas sobre cómo masturbarse, realizar sexo oral y mantener relaciones sexuales con acceso carnal con su novio", precisó el fiscal en su escrito.
La mujer que hizo la denuncia contó que el sacerdote empezó a acosarla a los 11 años.
"En invierno, delante de todos, me hacía poner mis manos en los bolsillos de su sotana porque decía que yo tenía las manos frías, y me hacía sentir su erección", relató la joven a Prensa Obrera.

Contó que el sacerdote, durante la confesión, "me preguntaba si sabía masturbarme y como le decía que no, me explicó con sus dedos, sin tocarme, cómo tenía que hacer. Me sugirió que lo hiciera pensando en él y que en la próxima confesión le contara cómo me había sentido".