Una serie de cortes en los accesos a la ciudad que el conjunto de las organizaciones sociales con presencia territorial en La Plata anunció que iba a realizar el miércoles pasado fue desactivado un rato antes de su concreción. Fue una acción rápida: autoridades municipales convocaron a los manifestantes casi de inmediato para acordar discutir en un nuevo encuentro los términos del reclamo, relacionado con las obras que esos sectores realizan en las escuelas. El reflejo oficial para abortar la movida connota la importancia que el intendente Julio Garro y su equipo le dan a la relación con los sectores que pueden servirle de puente hacia las porciones de la población más complicada en el actual contexto económico. También es una señal de la preocupación por los alcances de una crisis que sin embargo no siempre es asumida desde el discurso. El control de los barrios pasó al tope de las prioridades y el objetivo es prevenir antes que curar. Neutralizar cualquier atisbo de malestar que pueda convertirse en la chispa que desate incendios.
El nivel de preocupación oficial no está –al menos públicamente– en alerta roja, pero la orden del jefe comunal es clara desde que hace algunas semanas reunió a todo el equipo de Desarrollo Social, primero, y a legisladores y concejales, después. Estar presentes allí donde los conflictos puedan surgir para actuar antes de que se extiendan.
La invasión de "timbreros" que el fin de semana anterior desembarcó en los barrios y se repitió este fin de semana antes de la tormenta opera en el mismo sentido. Hubo un punteo de presencias que no se limitó a los dirigentes de mayor exposición y responsabilidades, sino que se extendió hacia el interior de las distintas áreas con un elocuente pedido de "compromiso".
La secretaría de Gobierno de Nelson Marino es la que está al frente de la relación política con los líderes de las organizaciones sociales. También la de Obras Públicas de Luis Barbier encargada de la coordinación de otros trabajos en los barrios, ejecutados por las mismas organizaciones o a través de las cooperativas que estas integran. La mesa se completa, necesariamente, con Desarrollo Social y su secretario, el radical Raúl Cadáa, y el monitoreo de la coordinación general del Gabinete de Oscar Negrelli. El resto de los secretarios aportan desde sus especificidades.
“Ante el aumento descomunal de la pobreza y la desocupación venimos reclamando que el Municipio otorgue obras de refacción, mantenimiento y construcción en las distintas escuelas de la ciudad. Pero hasta el momento los funcionarios solo han puesto impedimentos burocráticos, con lo cual dejan a la vista que no tienen la voluntad política de atender nuestro reclamo, sino que su objetivo es seguir beneficiando a grandes empresarios”, decía el virulento comunicado con el que organizaciones sociales anunciaban que el miércoles pasado a las 11 iba a haber piquetes en pleno centro de la ciudad. Después de eso no hubo tales protestas ni comunicado aclaratorio.
0221.com.ar supo de un llamado desde la Comuna convocando a las organizaciones para un encuentro dos horas antes de aquella movida. Allí hubo una nueva oferta: rediscutir en una reunión que se hará el lunes la cantidad de trabajos en las escuelas a cargo de las organizaciones y los montos que cobran. Ese día también será la segunda cita de la mesa de diálogo social y productivo en la cual las organizaciones también tienen una silla reservada.
Organizaciones como la CTEP (Trabajadores de la Economía Popular), Barrios de Pie, Corriente Clasista y Combativa (CCC), Frente de Organizaciones en Lucha (FOL), Frente Popular Darío Santillán o la CTD Aníbal Verón vienen trabajando hace muchos años en los barrios y por eso tienen llegada y capacidad de operar en la zonas más complicadas, donde la situación económica y la desocupación pegan con mayor fuerza. Tener una relación aceitada es un objetivo para la Comuna. Al menos por ahora bajó el nivel de confrontación con que las partes se relacionaban al principio de la gestión de Cambiemos, cuando hubo algunos episodios de violencia e incluso algunas denuncias penales.
NÚMEROS QUE ALARMAN
La crisis económica que preocupa a todos los sectores se potencia con los números de la desocupación, dados a conocer por el Indec esta semana, los cuales confirman lo que se temía sobre su impacto en La Plata y la región. Según esos registros, en el Gran La Plata el índice se ubica en el 9,5%: la sexta región con índice más alto del país.
De esta manera, se ubicó solo por detrás de los partidos del Gran Buenos Aires -que encabezaron el preocupante podio con el 12,4%, seguido por-, Rawson-Trelew (11,7%), Santa Rosa (11,1%), el Gran Córdoba (10,8%) y Salta (10%).
Los números provocaron impacto en el mundo político de la ciudad y fueron los sectores opositores que tomaron el dato para machacar, tal como lo venían haciendo con la situación de los sectores más vulnerables. Con el desempleo, el dato impacta también en la clase media y hacia allí está destinado el mensaje.
La reacción, aunque esperable, fue automática. Dirigentes opositores de todos los ámbitos salieron en fila a golpear las filas de Cambiemos. Una señal confirmatoria de los caminos que transitarán las fuerzas que pretenden derrotar a Garro en las elecciones de 2019: la de vincular al jefe comunal y sus políticas en el orden local con el devenir que tenga el gobierno de Mauricio Macri.