La investigación por el caso de Johana Ramallo sumó una novedad que podría tener impacto tanto en el juicio oral que se desarrolla en La Plata como en la causa que continúa abierta para esclarecer qué ocurrió con la joven desaparecida en 2017.
La medida fue dispuesta por el Juzgado Federal 1 de La Plata, donde continúa la investigación sobre la muerte de Johana Ramallo. Los análisis demorarán meses.
La investigación por el caso de Johana Ramallo sumó una novedad que podría tener impacto tanto en el juicio oral que se desarrolla en La Plata como en la causa que continúa abierta para esclarecer qué ocurrió con la joven desaparecida en 2017.
El Juzgado Federal N°1 de La Plata ordenó la extracción de la totalidad de la información contenida en el teléfono celular y el iPad secuestrados al testigo Javier Novarini, una medida que había sido impulsada por la querella que representa a Marta Ramallo.

El Tribunal deberá resolver pedidos de la querella en el juicio por Johana Ramallo, en medio de tensiones entre las defensas antes de una nueva audiencia.
Los concejales declararon personalidad destacada de la ciudad de La Plata a Marta Ramallo, en el marco de su lucha tras la desaparición y femicidio de su hija.
La decisión fue adoptada en el expediente que sigue a cargo del juez Alejo Ramos Padilla, donde continúa la investigación sobre la muerte de Johana. Según fuentes vinculadas al caso, una vez obtenida la información de ambos dispositivos comenzará una etapa de procesamiento y análisis que demandará entre tres y cuatro meses.
La medida representa un avance importante para la querella integrada por los abogados Ignacio Fernández Camillo y Andrés Noetzly, quienes venían reclamando que el contenido de esos equipos fuera preservado y analizado en profundidad.
Novarini es una figura conocida dentro del expediente. Su nombre apareció en numerosas oportunidades durante la investigación y fue mencionado por distintos testigos, incluida Marta Ramallo, madre de Johana.
El viernes 12 de junio declaró en el juicio oral por delitos conexos a la desaparición y muerte de la joven. Durante esa audiencia aseguró que conservaba fotografías y videos que podrían aportar elementos para esclarecer algunos aspectos del caso.
Según relató ante los jueces, entre los archivos existirían imágenes de una camioneta blanca, armas, drogas y registros tomados en una zona cercana a Punta Lara o Palo Blanco. También sostuvo que parte de ese material guardaría relación con información que recibió años atrás sobre las circunstancias de la desaparición de Johana.
A partir de esas manifestaciones, la querella solicitó el secuestro inmediato del teléfono celular que utilizaba durante la audiencia. Posteriormente también fue secuestrado un iPad vinculado al dispositivo. Ahora, con la nueva resolución judicial, la extracción de datos abarcará la totalidad de la información almacenada en ambos equipos.
La decisión del Juzgado Federal N°1 tiene una relevancia especial porque se produce en el marco de la investigación que intenta determinar qué ocurrió con Johana Ramallo. Aunque muchas veces ambos expedientes son confundidos, actualmente existen dos procesos judiciales distintos.
Por un lado, se desarrolla el juicio oral en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de La Plata. Allí se juzga a ocho personas acusadas de integrar una organización criminal que operaba en la denominada Zona Roja platense cuando Johana desapareció.
Por otro lado, continúa abierta la investigación destinada a establecer las circunstancias concretas de su muerte. La querella sostiene desde hace años la hipótesis de un narcofemicidio, aunque hasta el momento la Justicia no logró determinar con certeza qué ocurrió.
En el juicio que actualmente se desarrolla en La Plata están acusados Carlos Rodríguez, alias "El Cabezón", Hernán D'Uva Razzari, Hernán Rubén García, Carlos Alberto Espinoza Linares, Mirko Alejandro Galarza Senio, Celia Benítez, Celia Giménez y Paola Erika Barraza.
Todos enfrentan cargos vinculados a trata de personas, explotación sexual, comercio de estupefacientes, encubrimiento agravado y falso testimonio, entre otros delitos.
Sin embargo, ninguno de ellos está siendo juzgado por la muerte de Johana Ramallo. Tampoco existe actualmente una persona imputada o procesada por el fallecimiento de la joven.
Johana Ramallo fue vista por última vez el 26 de julio de 2017 en la esquina de 1 y 63, en la denominada Zona Roja de La Plata. Tenía 23 años y atravesaba una situación de extrema vulnerabilidad vinculada al consumo problemático de drogas y a la explotación sexual.
Durante años, su familia denunció la existencia de una estructura criminal que operaba en esa zona y reclamó que se investigara la posible vinculación de distintos actores con su desaparición.
En 2018 comenzaron a aparecer restos humanos en distintos sectores de la costa de Berisso. Los estudios realizados posteriormente permitieron establecer que pertenecían a Johana. La identificación fue confirmada oficialmente en 2019.
A pesar del tiempo transcurrido, la Justicia todavía no pudo determinar si la joven fue asesinada o si murió por otras causas. Tampoco logró reconstruir con precisión qué ocurrió durante las horas posteriores a la última vez que fue vista con vida. Lo que sí está acreditado es que su cuerpo fue ocultado y que solo pudo recuperarse una parte de sus restos.
Mientras avanza el análisis sobre los dispositivos secuestrados, este viernes continúa el juicio oral con una nueva audiencia en la que seguirá declarando Javier Novarini. Su testimonio genera expectativa debido a las referencias que realizó sobre el material almacenado en sus equipos y por las menciones a distintas personas que aparecieron a lo largo de la investigación.
En paralelo, la atención de la querella y de la familia de Johana está puesta en el contenido del celular y el iPad. Los resultados no serán inmediatos: el procesamiento de la información demandará varios meses. Sin embargo, las partes coinciden en que podría tratarse de una de las medidas de prueba más importantes incorporadas al caso en los últimos años.
A casi nueve años de la desaparición de Johana Ramallo, la búsqueda de respuestas sigue abierta y la expectativa está puesta en que los nuevos análisis permitan acercarse a una verdad que todavía permanece incompleta.