A medida que iba reuniendo material empezó, a su vez, a recibir donaciones de fotos. Lo suyo era, en rigor, un trabajo de hormiga hasta que Alberto Jose Amiel, uno de los propietarios del canal de cable local le propuso lanzar una campaña televisiva que dio un resultado extraordinario. Guruciaga siempre decía que desde entonces, literalmente, comenzaron a lloverle miles de fotos.
Así, el coleccionista se convirtió en propietario del archivo de imágenes más vasto y completo de la historia de la ciudad. Según sus propios cálculos, había superado las 30 mil fotografías, entre retratos familiares, celebraciones de la fiesta del inmigrante, retratos de grupos escolares o de trabajo, profesionales, frentes de viviendas y comercios, además de gran cantidad de imágenes ligadas a los deportes que se practican en la zona. A todo esto, la cantidad de material recolectada lo obligó a organizarse y a seguir un orden más estricto. De esa tarea nacieron las dos ediciones de Berisso, Fotomemoria I y II, publicadas en 1995 y 1997, libros en los que se propuso una primera aproximación a una historia gráfica de la capital provincial del inmigrante.
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Luis Guruciaga, artifice y mentor del museo.
A medida que la iniciativa se fue conociendo, muchos vecinos empezaron a ofrecerle, además de fotografías, antigüedades, publicaciones periódicas y documentos que Guruciaga empezó a acopiar en su garaje. Alentado por algunos amigos y con apoyo de su familia decidió dar un nuevo paso y el 27 de diciembre de 1999 inauguró una exposición montada en su propia casa a la que llamó “1871” -a propósito del año en que se conmemora la fundación de la ciudad- que a partir de entonces comenzó a funcionar con regularidad durante algunas horas de los fines de semana.
NACIMIENTO DEL ESPACIO
La iniciativa superó todas las expectativas y, a medida que las donaciones no paraban de llegar, los espacios de la casa se revelaban insuficientes para albergar semejante colección. Guruciaga ya casi no tenía lugar donde guardar y exponer. Entonces, surgió la idea de dar vida a una entidad formal que pudiera velar por el desarrollo del museo y su continuidad en un sitio apropiado.
Luis Guruciaga reunió mas de 30 mil fotos se convirtió en propietario del archivo de imágenes más vasto y completo de la historia de la ciudad
El 1 de julio de 2001, reunidos en el Centro de Estudiantes y Egresados (CEYE) Guruciaga y un grupo de allegados fundaron la Asociación 1871 Museo de Berisso. El propio Guruciaga fue designado presidente y el escritor Mariano García Izquierdo, vice. Aquella noche, inolvidable para todos los presentes, Jorge Pinchevsky -berissense de nacimiento- hizo sonar su violín con notas celebratorias. Se habían reunido firmas de 39 socios adherentes que respaldaban la iniciativa. Participaron, entre otros, Oscar Rodríguez, Ofelia Di Bastiano, Estela Loholaberry, Aníbal Dobrowlañski, Horacio Urbanski, Rodolfo Fabris, Francisco Ferenc y Enrique Esteban.
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Fichero con los legajos de los trabajadores del frigorífico Armour
Un mes más tarde quedó conformada la comisión directiva de la entidad que se abocó a completar una serie de trámites formales como la inscripción en el Registro Municipal de Entidades y en la Dirección Provincial de Personas Jurídicas.
El museo se instaló en una vieja construcción que formaba parte de la historia misma de la ciudad. Ubicado en la esquina de 9 (Nápoles) y Montevideo, el predio había servido como parte de un complejo habitacional para varones solteros empleados por la compañía "La Plata Cold Storage", antecesora de la Swift. En 1927 se erigió allí el edificio de la hilandería "The Patent Knitting Co", transformada a partir de 1960 en Cooperativa Textil.
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Tras una serie de arreglos y reparaciones que incluyeron la renovación total del techo el museo Museo 1871 quedó formalmente inaugurado el viernes 13 de junio de 2003. Guruciaba y sus amigos habían desembarcado en el lugar gracias a una ordenanza, propuesta por el entonces intendente Néstor Juzwa y aprobada por unanimidad. Sin embargo, cuando en diciembre de ese mismo año llegó al gobierno municipal Enrique Slezack -peronista al igual que Juzwa-, argumentó que el inmueble había sido adquirido por la comuna para otro destino y que el museo debía mudarse a otro sitio. Sobrevino una diáspora que se extendió por unos tres años. Mientras tanto, el museo permaneció cerrado.
De carácter enérgico y emprendedor, lejos de desanimarse Guruciaga salió junto a los miembros de la asociación en busca de alternativas para poder reabrir el museo. Entre tanto, siguió escribiendo artículos en diarios y revistas y llevando sus muestras fotográficas por todo el país. En marzo de 2007 llegó, incluso, a exhibir sus colecciones en el Consulado argentino en Nueva York.
Tras largas idas y vueltas los impulsores del museo lograron sortear las distintas vicisitudes de la política local y consiguieron un nuevo espacio en la tradicional Toma de Agua, avenida 32 (Palo Blanco) y Montevideo donde reabrieron sus puertas en abril de 2008.
INMIGRACION Y EMPLEO
La rica historia de Berisso constituye un laboratorio de experiencias sociales, políticas y culturales que arranca precisamente en 1871 cuando alrededor de la instalación de los saladeros de Juan Bautista Berisso nace la ciudad. Le siguieron los frigoríficos, la hilandería y la destilería de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF), entre las principales fábricas nucleadas alrededor del puerto y alimentadas de obreros por el flujo inmigratorio.
Al principio el museo funcionó en la casa de Guruciaga hasta que ya no hubo mas lugar para exhibir las donaciones
Desde los primeros tiempos han transitado sus calles miles de trabajadores, cuentapropistas, comerciantes y profesionales llegados de todo el mundo y dando paso a la creación de asociaciones que, ligadas a sus lugares de origen y costumbres, dieron vida a un singular entramado étnico y multicultural. Articulada alrededor de las oleadas inmigratorias y el mundo del trabajo que desemboca en el surgimiento del peronismo, la rica historia de Berisso se recupera en el Museo 1871 donde se exponen materiales que representan una verdadera reserva del legado de la comunidad.
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“El museo conserva el patrimonio cultural local con su colección de diarios, fotografías y otros objetos que refieren a la vida cotidiana, con los conflictos y tensiones que dieron forma a la experiencia de las personas que habitan la localidad. El museo modela el sentido de herencia que cobra fuerza cuando lo que era cotidiano comienza a extinguirse” aseveró la investigadora cordobesa Mirta Zaida Lobato, especialista en historia social, cultural y política del mundo del trabajo, en un artículo publicado en 2021 en el Anuario de Historia Argentina de la Universidad Nacional de La Plata.
Entre las innumerables perlas que hay del museo hay fotos originales de 1890 que muestran escenas de la construcción del puerto o de la visita del presidente Victorino De la Plaza al inaugurar en 1915 el frigorífico Armour; también hay un abanico en el que el poeta Pedro Bonifacio Palacios, más conocido como Almafuerte, escribió un texto dedicado una tía; el primer cetro alegórico de la Reina del Inmigrante donado por la Asociación de Entidades Extranjeras; así como distintos elementos originales del Partido Laborista fundado en 1945 y que llevó a Juan Domingo Perón a la presidencia.
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Contingentes de escuelas de todos los niveles son visitantes habituales del museo
El museo cuenta hoy con ocho salas ordenadas temáticamente. Hay una sala dedicada a la mujer y sus actividades según las épocas; otra del mundo del trabajo en el que se destacan especialmente los frigoríficos y el puerto; también se aborda la actividad comercial y de servicios públicos, la inmigración y el tiempo libre y la música de las distintas colectividades. Por su puesto hay, asimismo, un espacio en el que se muestra todo lo relacionado con la calle Nueva York. La institución tiene también una nutrida biblioteca que reúne más de seiscientos ejemplares de libros de lectura escolar de todas las épocas, además de obras de autores locales de los variados géneros y ejemplares de publicaciones periódicas de clubes, gremios y colectividades. Todos estos materiales están en exposición y a disposición de quién lo requiera.
En general el público que suele visitar el museo está integrado por estudiantes de todos los niveles, historiadores, antropólogos, periodistas, escritores, grupos de jubilados.
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“Nuestro museo apunta a recuperar lo cotidiano, la historia viva de una comunidad organizada alrededor del mundo del trabajo”, cuenta Oscar Rodríguez, el vicepresidente de la entidad que administra el museo. Ligado con la iniciativa desde sus orígenes, Chispa, como todos llaman a Rodriguez, muestra con orgullo el vestido de novia de su madre que estuvo guardado sesenta años en una valija y hoy se exhibe en una de las salas. También destaca la ayuda y colaboración siempre necesaria de la comunidad que, asegura, representa la base que permite la permanencia del espacio en el tiempo.
Declarado de interés por el Concejo Deliberante local y la Legislatura bonaerense el Museo 1871 participa del colectivo Museos Asociados de la Región de La Plata, Berisso, Ensenada, Magdalena y Brandsen (MUSAS) y sus miembros forman parte de la Asociación de Directores de Museos de la República Argentina (ADIMRA).
"Todo lo hacemos por amor a nuestra ciudad y nuestras raíces" sostiene Fabiana Giácomi, actual presidente del Museo
Una de las últimas novedades del museo fue la incorporación de una guía sonora que permite recorrer e ir escuchando las referencia de cada sala a través del escaneo de un código QR. Para ello aportaron sus voces Patricia Dermitzakis, Marisa Potulnisky, Laura Guasco y Luis Castro.
Para la investigadora del CONICET Mirta Zaida Lobato, especialista en historia social, cultural y política del mundo del trabajo, “el museo conserva el patrimonio cultural local con su colección de diarios, fotografías y otros objetos que refieren a la vida cotidiana, con los conflictos y tensiones que dieron forma a la experiencia de las personas que habitan la localidad”. Así lo indicó la profesional en un texto incluido en 2021 en en el Anuario del Instituto de Historia Argentina en el que agregó; “el museo modela el sentido de herencia que cobra fuerza cuando lo que era cotidiano comienza a extinguirse”.
Guardián de la memoria de los berissenses y de la región toda, el Museo 1871 es el resultado del esfuerzo, el compromiso y la perseverancia de un grupo de vecinos con su ciudad. Como suele repetir Fabiana Giácomi, actual presidente de la entidad: “todo lo hacemos por amor a nuestra ciudad y a nuestras raíces”.