martes 27 de febrero de 2024
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Censo de 1909

La Plata y el cambio de paradigma: de ciudad portuaria a universitaria

Durante su primer cuarto de siglo, la capital bonaerense asistió a una transformación decisiva con su desarrollo académico. Así dejó atrás el sueño rochista de metrópoli portuaria.

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De cara al centenario de la Revolución de Mayo de 1810, estado y sociedad se propusieron celebrar el crecimiento económico que hacía florecer el país a un ritmo que no encuentra paralelos en otras áreas ni en otras épocas. Fue entonces que para los festejos de los cien años de la gesta de Mayo en Buenos Aires se recibía con toda pompa a George Clemenceau, ex primer ministro de Francia, y a la infanta Isabel de España, mientras que Rubén Darío y Leopoldo Lugones le cantaban a una joven nación que parecía llamada a grandes destinos. La fe en el progreso era tal, que algunos hasta llegaban a pensar que la palabra "ayer" no iba a volverse a pronunciar por ningún pensador argentino.

En ese contexto, frente a la gigante Buenos Aires, ¿cómo se encontraba La Plata, la joven capital que apenas había atravesado para entonces el umbral de su cuarto de siglo?

Los contemporáneos planteaban que la ciudad no era aún conocida en la medida de sus merecimientos. Adjudicaban entre otras causas lo reciente de su fundación en 1882, pero sobre todo advertían que la principal razón radicaba en su cercanía al gran centro cosmopolita de la Capital Federal, cuyo poder de atracción y excesiva centralización económica, ralentaba el progreso de la capital provincial. Allí, sin embargo, emergía una institución que se volvería sello distintivo, parte misma de su identidad e idiosincracia: la Universidad Nacional de La Plata.

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Primeros años del siglo XX La Plata y su estación de trenes, eje de las comunicaciones con la Capital Federal.

Primeros años del siglo XX La Plata y su estación de trenes, eje de las comunicaciones con la Capital Federal.

En ese momento, un censo fue la forma de dar a conocer al país y al mundo los adelantos de la ciudad fundada por Dardo Rocha. El pormenorizado relevamiento, que se realizó en mayo de 1909, incluyó estadísticas sobre personas, industrias y comercio. En rigor, se trata de una excelente fotografía de la capital de cara al siglo que nacía.

LOS HABITANTES

En términos de población, La Plata pasó de las 7662 personas que la habitaban en 1882, a 95.126, en 1909. Para entonces se había logrado recuperar de un retroceso en su población, sufrido tras la crisis de 1890. Con esos guarismos la capital bonaerense se ubicó entre las diez primeras ciudades de habla española de Sudamérica.

En Argentina, La Plata compartía con Córdoba el podio de tercera ciudad del país, detrás de Buenos Aires, que pasaba el millón de habitantes, y de Rosario, cuya situación geográfica privilegiada la impulsaba a un desarrollo extraordinario, sumamente atractivo para el extenso caudal migratorio que llegaba a la región.

Más de la mitad -un 52 por ciento- de la población eran mujeres y un 36 por ciento, extranjeros. Era una población muy joven. Sólo 4 por ciento de la población tenía más de 60 años. Los habitantes se concentraban principalmente en el casco urbano, donde estaba asentado el 69 por ciento de la población, mientras que un millar de personas vivía en zonas rurales distribuidas en las localidades de Abasto, Ensenada, Tolosa, Villa Garibaldi, Berisso, Cambaceres, Melchor Romero, Isla Santiago, Punta Lara, Los Talas, el Dique, Los Hornos y Villa Elisa. Aquella era, de acuerdo con los datos censales, una población abrumadoramente católica. El 97 por ciento profesaba esa religión.

En 1909 la capital bonaerense se ubicó entre las diez primeras ciudades de habla española de Sudamérica En 1909 la capital bonaerense se ubicó entre las diez primeras ciudades de habla española de Sudamérica

En una ciudad joven, solamente el 35 por ciento había nacido en La Plata. Un 16 por ciento nació en diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires. El viejo anhelo de Rocha de atraer a los capitalinos, sin embargo, no se cumplió. La ciudad sólo atrajo a 5690 porteños a residir en territorio de las Lomas de Ensenada.

Entre los extranjeros, sobresalían en número los 19.356 italianos, que constituían el 20 por ciento de la población. En tanto, los 8.526 españoles representaban el 9 por ciento. En ambos grupos, y por ser básicamente población trabajadora, los hombres eran mayoría: 59 por ciento entre los italianos y 58 entre los españoles.

La propiedad inmueble, en efecto, se encontraba en un 75 por ciento en manos de extranjeros. En una población argentina compuesta de 61.153 habitantes, había 3.903 propietarios, mientras que entre los 33.973 extranjeros existían 6461 propietarios. Los italianos iban claramente a la vanguardia: constituían el 42 por ciento del total de propietarios y el 22.5 por ciento sobre su población. Sólo el 38 por ciento de los argentinos eran propietarios; pero entre su población representan un porcentaje de 6 por ciento.

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Esquina de 7 y 48 sede del Banco de Italia y Río de La Plata

Esquina de 7 y 48 sede del Banco de Italia y Río de La Plata

Hay múltiples causas para explicar ese fenómeno, que incluyen los comportamientos de los grupos migrantes, hábitos de ahorro o el sueño de la casa propia. Lo cierto es que la población extranjera estableció más raíces en la ciudad que los nacidos en el país. Lo que se refleja también en los índices de nupcialidad: un 60 por ciento de los extranjeros estaban casados y compartían esa condición sólo con el 27 por ciento de los argentinos.

LAS CONSTRUCCIONES

La edificación en la ciudad se había mantenido en una meseta entre 1890 y 1903, cuando comenzó una recuperación. De los 12975 edificios, 8509 eran viviendas familiares y 1458 compartían la vivienda con negocio o taller. Existían también 200 casas de inquilinato.

La evolución de la construcción de edificios representaba un aumento de más de 1000 por ciento, respecto de los 1169 censados en 1884, cuando la ciudad aún estaba en ciernes y muchos de sus edificios aún no habían ni siquiera empezado a construirse. De las inmuebles existentes, 5220 eran ocupadas por sus dueños, 5787 se hallan alquiladas y el resto lo constituían edificios públicos y casas desocupadas.

Originalmente las edificaciones de La Plata eran bajas y de extensa superficie, obedeciendo al plano oficial de la ciudad que había previsto solares de 600 metros cuadrados. Sólo había catorce edificios con dos plantas y uno solo de tres, ubicado en Tolosa.

La provisión de servicios urbanos como agua, luz eléctrica y transporte distinguían a la capital provincial La provisión de servicios urbanos como agua, luz eléctrica y transporte distinguían a la capital provincial

En el casco urbano predominaba la provisión de agua corriente. Sobre un total de 8.472 casas, 4.714 se abastecían gracias a ese servicio, mientras que otras 2.833 tenían pozos comunes, 162 de pozos semisurgentes y 20 propiedades contaban con aljibes. En la zona ribereña de Ensenada se daba preferencia al agua de aljibe; en las islas y Cambaceres se apelaba al agua del río y arroyos; y en los demás puntos, el agua de pozo común. En cuanto al alumbrado de la edificación particular, el 19 por ciento contaba con luz eléctrica; el 9 por ciento tenía gas; el 50 por ciento kerosene y el 22 por ciento no fue especificado en el estudio.

Otro de los datos que permitía observar el desarrollo urbano en esos años era el rubro comercial. En 1884, existían 183 establecimientos comerciales, habiendo ascendido ese número a 1697 al realizarse el censo de 1909. De ellos, 236 eran de propiedad de argentinos; 1434 de extranjeros; y 27 sociedades mixtas. El capital extranjero constituía el 83 por ciento del total del sector comercial. El ramo de la alimentación ocupaba el primer rango, seguido por vestimenta, medios de transporte y productos agrícolas y ganaderos.

En el sector comercial trabajaban 3969 personas, en su gran mayoría hombres. Según los guarismos relevados en los negocios se desempeñaban 3703 hombres y sólo 266 mujeres. Del total de empleados 1266 eran argentinos (31 por ciento) y 2655, extranjeros (69 por ciento). Como el trabajo en los comercios no estaba reglamentado se consignó la existencia de trabajo infantil, con 63 empleados menores de 14 años. Además, 57 por ciento de los trabajadores trabajaban más de 8 horas diarias.

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La Basilica del Sagrado Corazón de Jesus, en 9 y diagonal 73 fue inaugurada en 1902.

La Basilica del Sagrado Corazón de Jesus, en 9 y diagonal 73 fue inaugurada en 1902.

La ciudad albergaba ya al banco de la Provincia de Buenos Aires, al de la Nación Argentina, al Español del Río de la Plata, al Italia y Río de La Plata, al Popular de La Plata y al Comercial Argentino. Desde principios del siglo XX, la actividad bancaria y financiera presentaban cada vez más actividad.

Para 1909 se habían instalado en la región 1023 establecimientos industriales de los cuales 140 eran de capitales argentinos y 763 de origen extranjero. Trabajaban en allí 6249 operarios que, al igual que en comercio exhibían una presencia mayoritaria de varones que contabilizaban 5775 contra tan sólo 474 mujeres. Respecto de la nacionalidad, el 59 por ciento era inmigrante. La jornada habitual de trabajo promediaba en diez horas.

La radicación de bancos y un desarrollo de la industria y el comercio demostraba la evolución de La Plata en el comienzo del siglo XX La radicación de bancos y un desarrollo de la industria y el comercio demostraba la evolución de La Plata en el comienzo del siglo XX

En la zona rural se contabilizaron 90 tambos que daban empleo a 346 personas. Además, había dos viveros municipales que donaban árboles a los vecinos. En 1909, se repartían 30000 para la arborización dentro del ejido del municipio.

Entre los espacios destinados al entretenimiento y la diversión de los pobladores, figuraron en el censo el Teatro Argentino, el Olimpo, el Moderno, el Social y El Lago. Había también salas de cine, destacándose el Nacional, como la más importante por capacidad y equipamiento. A ello se sumaban los teatros de las colectividades, especialmente la italiana; y completaban el cuadro los salones Circolo Napolitano, Unione e Fratellanza, Operai Italiani y La Gauloise.

LA ACTIVIDAD PORTUARIA

En los grandes galpones del Gran Dock, a seis kilómetros de 1 y 52, se cargaban y descargaban cereales a granel. En el Dock estaba situado el frigorífico The La Plata Cold Storage, que procesaba reses vacunas y ovinas para exportar a Europa. Sin embargo, el puerto La Plata nunca consiguió el volumen y movimiento que merecía por su situación. La ausencia de vías férreas suficientes lo perjudicó tanto como la cercanía al puerto de Buenos Aires.

En cuanto a las comunicaciones, la Oficina Nacional de Correos y Telégrafos, con sede en 48 y diagonal 74, recibía y enviaba correspondencia por el tren que sale de la ciudad. Administraba buzones distribuidos por toda la ciudad además de contar con sucursales en varias localidades. La oficina central del Telégrafo de la Provincia, con sede en 7 entre 49 y 50, sostenía para aquella época una extensa red que permanentemente incorporaba nuevas líneas. También se expandía la Compañía Unión Telefónica, la empresa inglesa de teléfonos instalada en 47 entre 8 y 9. Asimismo, el servicio de la unión telefónica abarcaba muchos puntos importantes de la provincia, y seguía estableciendo nuevas líneas continuamente.

El núcleo del transporte estaba situado en la estación central del Ferrocarril del Sud, en 1 y diagonal 80. Desde allí, 17 trenes llegaban y partían hacia Buenos Aires diariamente, y otros 19 hacían lo mismo con destino a Rio Santiago. Había también trenes diarios a las localidades de Ferrari, Abasto, Atalaya, Ensenada, Bavio y Haedo.

Desde la estación de Abasto, corrían cuatro trenes diarios de ida y vuelta llevando carne para el abasto de la ciudad. El ferrocarril, antiguo Tramway Municipal a Vapor, tenía como terminal la plaza de armas, en 51 entre 17 y 18. En 1909, otros dos ferrocarriles estaban en construcción: el de la Compañía General para conectar con el norte del país y el del Meridiano 5º que llevaría al sur de la provincia.

Tres compañías de tranvías explotaban el servicio. La primera era la Compañía Tramways La Plata y Ensenada, con 39 kilómetros de vías, que unían Ensenada con Tolosa y corría hasta el Cementerio. En 1908, sus 21 coches servidos por 297 caballos, transportaron 2.105.420 pasajeros. Tenía una dotación de personal con 118 hombres, de los cuales 87 eran argentinos y 31 extranjeros. Faltaba poco para la inauguración de la primera sección del servicio de tranvía eléctrico.

La segunda compañía era el Tramway Municipal Urbano. Con un recorrido de 12 kilómetros, en 1908 transportó 1.242.664 pasajeros en el casco urbano, con sus 16 coches y 180 caballos. Su personal era de 98 hombres, 75 argentinos y 23 extranjeros. Por último, el Tramway Nacional con un recorrido de 14 kilómetros dentro del radio urbano. En 1908 transportó 735.247 personas. Tenía en movimiento 8 coches y 100 caballos; su personal constaba de 60 hombres, 45 extranjeros y 15 argentinos. La electrificación de la línea, a su vez, empezaría en marzo de 1910.

Por aquellas épocas se anunciaba que un Tramway Eléctrico, con inversión del empresario alemán Otto Francke, pondría en comunicación a La Plata con Buenos Aires, corriendo por un camino real empedrado, alumbrado a luz eléctrica y arbolado. El transporte intraurbano se completaba con 110 carruajes particulares de cuatro ruedas; 320 carruajes de alquiler; 620 carruajes de dos ruedas y charrets y 1950 carros.

La nueva ciudad no logró atraer a los porteños como había soñado Dardo Rocha y tampoco consiguió el desarrollo portuario esperado La nueva ciudad no logró atraer a los porteños como había soñado Dardo Rocha y tampoco consiguió el desarrollo portuario esperado

La carne vacuna era provista desde Abasto. Para evitar el monopolio de la carne, a partir de 1906, la municipalidad había introducido carne del frigorífico La Negra de Avellaneda. Para 1909, ingresaban por el Ferrocarril del Sud unas veinte reses diarias desde ese frigorífico, carne que se vendía a menor precio que en la Capital Federal. En esta forma se conformaba un regulador del mercado.

En el radio urbano de la ciudad existían dos mercados principales: el Mercado La Plata, en 8 y 51 y el Mercado Buenos Aires, en 3 y 48. De menor importancia eran los mercados 25 de Mayo, en 16 y 51, y de la familia Asta Ferrero, en 6 y 63. La venta ambulante también estaba presente en la ciudad con 371 vendedores que recorrían diariamente las calles de la ciudad: 71 lo hacían en carro; 260 a pie, y 25 a caballo.

Los servicios de limpieza, riego y barrido, se hacían con un personal de 150 hombres, 30 carros recolectores de basura, y 253 animales para el servicio. Según se consignó, el servicio de alumbrado público tenía 678 lámparas e iluminaba a un conjunto de 2690 abonados, además de proveer energía para el funcionamiento 145 motores de talleres, panaderías e industrias.

La Compañía de Gas La Plata, empresa nacional fundada en 1887, prestaba servicio de alumbrado público con 222 luces solamente. Para el servicio particular contaba con 1540 medidores y 420 cocinas alquiladas.

Un gran pozo construido en 1900 por el ingeniero Faustino Krause, brindaba un importante caudal de agua a la ciudad. El servicio de aguas corrientes desplegaba cañerías a lo largo de la ciudad y se extendía hasta Tolosa y Ensenada. El servicio de cloacas domiciliarias y desagües, en cambio todavía estaba en ciernes. Si bien se habían confeccionado los planos, la ejecución llegaría mucho tiempo después. La provisión de agua para las obras del servicio sanitario y otras de limpieza, se proyectaba construir desde el río de La Plata por medio de cañerías.

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Diagonal 80, la arteria comercial por excelencia en las primeras décadas de vida de La Plata.

Diagonal 80, la arteria comercial por excelencia en las primeras décadas de vida de La Plata.

La Asistencia Pública de la municipalidad llevaba desde 1905 un registro de pobres, que podían demandar asistencia médica. En 1909, había 1772 personas anotadas en ese carácter y la asistencia pública estaba obligada a asistir al pobre que llevaba una libreta de acuerdo con el referido registro. La Asistencia Pública también atendía la inspección sanitaria de mujeres que ejercían la prostitución en la zona, alejando ese servicio del centro urbano.

En 1909, al referirse a la evolución de La Plata Víctor Mercante hablaba del "rango de ciudad universitaria" En 1909, al referirse a la evolución de La Plata Víctor Mercante hablaba del "rango de ciudad universitaria"

Una sección de Inspección Veterinaria realizaba exámenes sanitarios de los productos alimenticios de origen animal; entre estos productos, los principales eran la carne y la leche.

En el portal del centenario, la joven ciudad de La Plata se debatía con los fantasmas de la ciudad que soñaron Dardo Rocha y Pedro Benoit y la que necesitaba plantear una nueva identidad. Atrás había quedado la aspiración rochista de atraer a los porteños a partir de ser la "ciudad perfecta". Pero había una esperanza. Por fuera de la urbe planificada, comenzaba a emerger el espesor que adquirirá la Universidad de la Plata en la configuración de una ciudad nueva.

Desde su nacionalización en 1905, la universidad fue aumentado su matrícula pasando de 1012 alumnos en 1906, a 2184 en 1909. A esa altura tenía sólo cuatro facultades, la Biblioteca, el Colegio Nacional, el Colegio Secundario de Señoritas y la Escuela Graduada, además del Museo y el Observatorio Astronómico, que le daban una nueva fisonomía a la ciudad, una presencia que no estaba concebida en la idea fundacional.

Como señaló en 1909 Victor Mercante: “Su nuevo rango de ciudad universitaria, le dará una importancia muy considerable y probablemente satisfará las esperanzas que se concibieron al fundarla, hace más de veinticinco años. A una hora de Buenos Aires por ferrocarril, está suficientemente cerca para tener fácil acceso á la gran capital, y su vida cosmopolita y bastante alejada como para asegurar á la vida académica la serenidad deseable para el estudio serio. La agregación de una vasta población escolar, irá por proceso natural creando la animación en las calles y sitios de reuniones públicas, y la darán esa vida peculiar de Oxford: la salud en sus jardines, el trabajo en sus laboratorios, el incitante en sus horizontes de curvas perfectas.”

Las curvas reemplazaban a las líneas rectas. Emergía, de ese modo, la ciudad universitaria.

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Begum es un segmento periodístico de calidad de 0221 que busca recuperar historias, mitos y personajes de La Plata y toda la región. El nombre se desprende de la novela de Julio Verne “Los quinientos millones de la Begum”. Según la historia, la Begum era una princesa hindú cuya fortuna sirvió a uno de sus herederos para diseñar una ciudad ideal. La leyenda indica que parte de los rasgos de esa urbe de ficción sirvieron para concebir la traza de La Plata.

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