En el marco de su gira por la Provincia de Buenos Aires, llega al Teatro Dynamo "El último bandoneonista", la obra de Luis Longhi, con dirección de Rubén Pires. Las entradas para la función del día viernes 11 a las 20.30 horas ya están a la venta a través de Alternativa Teatral.
"El último bandoneonista" es un unipersonal escrito y protagonizado por el actor, escritor, director teatral y músico platense Luis Longhi, que tiene como protagonista a Ale, un bandoneonista que entra en una crisis existencial con su instrumento. “Es un artista que está encerrado en su bunker, en su laboratorio, en su cueva, en su casa y está en un debate interno con su tiempo, con su tiempo de artista, con su aquí y ahora como artista. Un debate con los hechos creativos, con sus elementos técnicos creativos y sobre todo con su instrumento”, describió Luis Longhi en una entrevista con este medio. Y agregó: “Es como un gran debate, como una pelea matrimonial con su instrumento que es el bandoneón”.
¿Es el arte es lo contrario de la barbarie?, ¿es la sensibilidad lo contrario de la violencia?, se pregunta el personaje apelando también al origen alemán del bandoneón y hace alusión a aquellos momentos en los que la música fue instrumento de tortura en los campos de concentración Nazi o utilizado por los torturadores argentinos en la última dictadura militar.
"El artista se pregunta y para encontrar el germen más atroz, el quid de la cuestión de su creatividad, hace una autopsia de su bandoneón: lo abre y empieza a descubrir todos los elementos que hay adentro. Todo en un delirio extremis, porque está en conflicto con su tiempo, está en conflicto con su arte”, detalló el intérprete.
Si bien la obra de Luis Longhi fue creada en plena pandemia y en ella se pueden encontrar meta mensajes y sub textos que están atravesados por un artista encerrado con su instrumento sin poder ejercitar su arte en público, el espectáculo va más allá de eso. "Hay también un debate sobre el tango. El personaje habla mucho de los 'padres del tango' y en un momento, metafóricamente, una cosa casi freudiana dice: 'matemos a nuestros padres, a Gardel, a Troilo, a Piazzolla. Matémoslos porque si no el tango se transforma en un hecho de tarjeta postal'. Estamos siempre mirando hacia el pasado, nunca mirando hacia adelante y el artista necesita ser expresión de su propio tiempo como somos los que hacemos arte hoy aquí y ahora", sostuvo Longhi.

Lo cierto es que el teatro y el tango siempre fueron de la mano en la vida de Luis Longhi, un artista que profesa la militancia tanguera desde toda su vida y al mismo tiempo milita su carrera de teatro independiente y en donde cada trabajo se vincula de alguna manera con el tango: un musical sobre la vida de Gardel, Stéfano, la vida de Enrique Santos Discépolo, (trabajo por el que gano el premio Hugo como mejor actor de musical off), entre otros. "Me parecen que tienen que ir de la mano y ayudan al debate sobre la argentinidad. Son un poco mis grandes debates internos, con mi vida en el arte", definió.
El último bandoneonista conmueve a toda aquella persona que tenga sensibilidad sobre el arte, asegura Luis, que interpela al espectador desde el caos y la sinrazón sobre la violencia que los seres ejercemos sobre otros seres; que devela la pasión y los conflictos por los que transita el artista, cómo se devela su arte y en especial su música.

“El arte es una eclosión. El arte está en comunión con su tiempo y esto es una cosa fundamental del artista. En La Plata, en Buenos Aires, en París o en Camboya el artista tiene que ser representante de su tiempo, de su aquí y de su ahora y tener el compromiso social con su tiempo y con lo que nos toca padecer. El teatro, el arte es un hecho político, así lo entiendo y así lo vivo. Y así lo comunico y así lo abrazo con mis compañeros artistas de La Plata y del mundo”, concluyó.