El Concejo Deliberante de La Plata comenzará este viernes a analizar la Rendición de Cuentas 2020 del intendente Julio Garro, el expediente que explicita el modo en que la Municipalidad gastó cada peso del Presupuesto durante el primer año de pandemia. El marco sanitario planteó al equipo económico un contexto complejo, sobre todo porque la capital bonaerense fue considerada, en función de los indicadores epidemiológicos, una zona de alta circulación de COVID-19.
Según lo indica el informe oficial, el impacto del ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio) resintió los recursos de la comuna, al tiempo que obligó a tomar medidas de alivio fiscal para acompañar a los sectores más afectados. "Esto requirió una readecuación presupuestaria, con la finalidad de poder garantizar las prestaciones de la comuna, y orientar los recursos a la atención de las nuevas demandas de la ciudadanía", indicaron fuentes oficiales.
Dos de los números que indican esa situación son el desfasaje entre lo presupuestado y lo gastado efectivamente: el Presupuesto para 2020 era de 13.499 millones de pesos y lo efectivamente gastado alcanzó los 12.128 millones de pesos, el 89,84% de lo presupuestado.
Por otro lado se registró una merma global en la recaudación global del 6,4 %, la cual alcanzó los 12.623 millones de pesos con picos en las tasas que miden la actividad económica, como la tasa de Seguridad e Higiene y la Tasa SUM que abonan todos los frentistas, con las que se recaudó un 13 y 14 por ciento menos de los previsto respectivamente.

Los 1.370 millones de pesos menos gastados respecto de lo presupuestado impactó en subejecuciones de distinto nivel en varias áreas. Y en algunos casos determinó que en muchos programas que estaban previstos se explicita que "como consecuencia del ASPO (Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio) no se pudo cumplir con las metas programadas.
La lectura de algunas de las áreas más importantes en el contexto de pandemia indica que la Secretaría de Desarrollo de la Comunidad, el área a cargo de Julieta Quintero Chasman realizó erogaciones por un total de 420 millones de pesos, casi el doble que los gastado durante el año previo, pero un 27% menos que los 582 millones que se habían presupuestado.
La justificación dada desde el Municipio indica que "en el contexto de la pandemia, las demandas de carácter social por parte de los vecinos más necesitados de la ciudad evidenciaron un crecimiento importante, por lo que se redoblaron esfuerzos para su correcta atención". Se detalla que mediante el programa de Políticas Sociales "se destinaron 243 millones de pesos a apuntalar el fortalecimiento de la gestión social" y que a través del programa de Seguridad Alimentaria se canalizaron las transferencias correspondientes a VISA social y compra de alimentos para los paradores municipales con 159 millones de pesos.

La Secretaría de Salud es una de las que tuvo un readecuación presupuestaria por encima de lo que se había previsto. Las erogaciones estuvieron en el orden 888 millones de pesos, lo que representa un sobreejeción del 20% respecto de los 733 millones del Presupuesto 2020 y 115% más si se lo campara con lo ejecutado en 2019. Voceros oficiales indicaron que fue el área que comanda Enrique Rofourcat "a las que debió reasignarse recursos para hacer frente a las erogaciones de la atención de la Emergencia Sanitaria". En este contexto, "el SAME, fue el principal demandante tanto de recursos humanos como materiales para garantizar un servicio de calidad profesional".
La Secretaría de Políticas Públicas de Seguridad y Justicia llevó adelante una inversión en seguridad de 474 millones de pesos contra los 703 millones que se habían presupuestado, lo que representa un subejecución del 32%. De todos modos, desde la Comuna destacaron que el Programa Integral de Seguridad que depende del área a cargo de Darío Ganduglia, canalizó gastos de funcionamiento de la policía local y los centros de monitoreo barriales por 358 millones de pesos, un 55% más que en el año anterior.

La Secretaría de Cultura y Educación requirió 1.513 millones de pesos, lo que un 12% del gasto total de la municipalidad. La variación respecto a la ejecución durante 2019 alcanza el 194%, producto de la incorporación bajo la órbita de esta secretaría de los fondos del SAE y la totalidad del Fondo Educativo. E implica una sobreejecución del 153% respecto de los 596 millones de pesos presupuestados.
La Secretaría de Gobierno, en tanto, absorbió las tareas de recolección, barrido y limpieza de la ciudad, demandando un incremento de los recursos para su cumplimiento, lo cual representó una significativa reducción de los recursos en la Secretaría de Espacios Públicos. En el primer caso se habían presupuestado 1.591 millones pero se gastaron 4.518 millones, el 184% por ciento más. Y en el segundo se habían calculado 5.120 millones pero se gastaron 1.289 millones, lo que representa un 75% menos.

Otra de las áreas sensibles afectadas por la pandemia fue la de Obras Públicas, para la cual se habían presupuestado 638 millones de pesos y efectivamente se ejecutó poco más de la mitad, 332 millones.
Convivencia y Control Ciudadano tenía un Presupuesto de 400 millones y terminó con ejecución de 357 millones, el 11% menos. Y Economía fue otra con sobreejecución: tenía 562 millones calculados y tuvo una rendición de 783 efectivamente gastados.