viernes 17 de abril de 2026

Nació en Gonnet, se fue de Estudiantes, quedó libre de Gimnasia y ahora lo tendrá enfrente

Es jugador de Estudiantes de Río Cuarto nacido en Gonnet, pasó por Estudiantes, quedó libre Gimnasia y tiene la oportunidad de enfrentarlo.

Antes que todo, el respeto le brota naturalmente al nacido en Gonnet por todo Gimnasia, pese a despedirse libre a fines de 2022. En el atardecer riocuartense, la charla relajada deja entrever que no quedan cicatrices en el alma, que la lesión pasó y que aquello había sido inoportuno y a la vez sembró enseñanzas para el futuro.

En Gimnasia pasé cinco años de mi vida, de los dieciséis hasta los veintiuno. El Bochi Licht me llenó de consejos que me ayudaron a llegar a donde estoy ahora. Yo me lesioné un día antes de la pretemporada de primera, me recuperé, pero no me hicieron contrato y me tuve que ir, porque era hasta ese año que podía tener la chance de firmar”, explica Matías Valenti, el primogénito de una familia tipo, de padre cerrajero y una madre que siempre se esforzó por llevarlo a las prácticas desde su niñez. Los Valenti viven en la calle de la canchita infantil de Sociedad de Fomento Polideportivo Gonnet.

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Quería vivir del fútbol, donde toque, aunque sea un año, y hoy estoy agradecido de por vida por esto que me está pasando”, relata Valenti, a sus veintitrés años, con un pasado también en la Liga Amateur Platense donde fue capitán juvenil del Argentino y luego profesional en Villa San Carlos.

El presente de su equipo, Estudiantes de Río Cuarto, no es el ideal. Se presentará en el Estadio del Bosque con un once que tendrá varias caras nuevas luego de la decisión que tomaran de forma consensuada entre la dirigencia y la secretaría técnica del club, marginando el plantel a varios futbolistas que, tras evaluar sus situaciones, "no se alinean con la entrega, compromiso y los objetivos deportivos que una institución demanda de sus profesionales”. Los números pican en la cabeza del hincha: en 13 fechas del Torneo Apertura, el León logró una victoria, dos empates y sufrió diez derrotas; último en la Zona B y sin chances de clasificación a los playoffs. Así llegará a nuestra ciudad, con Valenti entre los titulares.

La prueba en Estudiantes

Acostumbrado a situaciones límite, Matías evoca en diálogo telefónico con 0221.com.ar otra historia que cambiará su carrera y la posición en la cancha. ¿Qué pasó? Le gustaba atajar y hasta había decidido pulir sus cualidades en la Escuela Cefarq, dirigida por Leandro Cortizo, actual entrenador de arqueros de Estudiantes. Nadie hacía pensar que en el futuro sería un defensor central, polifuncional defensivo, de 1.84 de altura, en la primera de AFA y campeón de la Copa Argentina 2025.

La situación fue “en una prueba en Estudiantes donde tuve un altercado con un técnico y a partir de ahí no quise atajar más”, apuntó, sin rencores pero tampoco sin dramatizar ni tener problemas en profundizar sobre el tema. “Fue cosa de un día, era muy chico, diez, once años. Cortizo decidió llevarme a Estudiantes porque me vio bien. Estaba a prueba, iría dos meses, cuando en el último entrenamiento me olvidé los guantes; esa vez, además, venía de un problema en casa. Y cuando nos ponen a hacer un trabajo de pases, después de dar un par mal hechos justo veo al técnico (no recuerdo quién era) haciendo un gesto y diciendo ‘este pibe está haciendo lo que quiere’. No me gustó nada. Justo se dio que ese día al finalizar me piden los datos para ficharme en AFA para décima división, y les dije: ‘Les doy mis datos pero no vengo más. Me empeciné en no ir más, y ahí no quise atajar más. Cortizo le preguntó bien a mis padres, pero yo estaba empecinado y no fui más a pesar de que llegaron a llamarme a mi casa. ¡Me agarraron cruzado!”, agregó.

Matías Valenti Argentino Juvenil
Matías Valenti con los colores de Argentino Juvenil.

Matías Valenti con los colores de Argentino Juvenil.

Antes de seguir su nuevo rumbo, terminó el último año en infantiles de Gonnet en el arco y luego gustó como jugador de campo en Argentino Juvenil, donde jugaban la mayoría de sus amigos del colegio Padre Dardi de City Bell. De la Liga Amateur Platense, en cancha de once, se olvidó de los guantes y pronto recibiría el llamado de la Selección liguista para un torneo Sub 15 del Consejo Federal de AFA.

Como yo vivía en Gonnet, del lado más cerca de City Bell, me iba en bicicleta o me llevaba mi mamá. Siempre aclaro que ella, como mi viejo, nunca me presionaron. Entonces me decía: lo que hagas, hacelo al máximo… Estudiá, laburá o jugá, y si elegís ser jugador, hacelo sin sentir presiones”. Y agregó: “Pasar por la Selección de la Liga, donde tuve de compañero a Charly Alcaraz fue lo más parecido a ser ese jugador de fútbol profesional que uno soñaba; entre semana, tal vez tenías que faltar al colegio por un amistoso contra Racing, por ejemplo, y no dejaba de ser una vidriera para nosotros. Quedé en Gimnasia, pero también tuve chances en Defensa y Justicia, Independiente, tres veces en Estudiantes y otras tres veces en el Lobo. Papá cerraba la cerrajería durante dos meses para llevarme a las pruebas en Florencio Varela”.

Matías Valenti Carlos Alcaráz
Junto a Charly Alcaraz (derecha).

Junto a Charly Alcaraz (derecha).

Un recordado entrenador de Argentino Juvenil, Hernán “Coky” Cortina, nombre que hoy lleva el predio del campo de juego de calle 460 y 18, barrio Santa Ana, en City Bell, fue la persona que insistió para abordar el último intento. “Era de esos técnicos que está muy encima, y que vivía cerca de mi casa y además compartía categoría conmigo, por lo cual me quedaba a dormir y hasta me llevó a la prueba poniendo su auto… Lástima que hoy no esté entre nosotros, es una espina que llevo por no haberme visto llegar. También me formó otro técnico de Argentino Juvenil, Javier Galatti”.

La llegada a Gimnasia

Cinco años llevó puesta la camiseta de Gimnasia. Y de pronto, los sueños que tienen esa manera de caerse sin hacer ruido. Una lesión en reserva y su posterior recuperación con el kinesiólogo Fernando Sánchez no le alcanzaron para poder firmar el contrato profesional. El doctor en diálogo con 0221.com.ar recordó: "Yo estaba en el entrenamiento, lo tenían en cuenta para hacer la pretemporada con el plantel superior y en una jugada rompe los ligamentos cruzados. Buen porte, fuerte de arriba y abajo con manejo de la pelota y salida clara pasaba por un buen momento muy profesional y buena persona".

Matías Valenti Gimnasia
El pibe de Gonnet y su paso por Gimnasia.

El pibe de Gonnet y su paso por Gimnasia.

Por su parte, Matías aseguró: “Sirvió de aprendizaje. Desde chico yo quería hacer lo que me gusta, ya sea en Real Madrid, en Argentino Juvenil de City Bell o en un equipo del Federal A. Seguí adelante, me sostuvo la familia. Papá me lo repetía: ‘si querés ser jugador, sé jugador; si querés laburar en la cerrajería, tenes tu lugar; si querés estudiar, estudiá. Fue bueno no sentir presión y se me fue dando”.

Matías Valenti firmó para Villa San Carlos. Se fue a Berisso sin el peso culposo en la espalda, sino agradecido a todo Gimnasia. Luego de la B Metropolitana hizo escala en General Caballero de Paraguay, plataforma del futuro que lo llevó directo al lugar tantas veces soñado: la Liga Profesional.

Matías Valenti Independiente Rivadavia
Campeón de Copa Argentina con la Lepra mendocina.

Campeón de Copa Argentina con la Lepra mendocina.

Llegué a Independiente Rivadavia y fui parte de un enorme grupo humano que hizo posible que ganemos la Copa Argentina, cuando nadie pensaba que llegaríamos ahí”. Ese jugador que pasó por circunstancias nada fáciles, ya tiene en su vitrina personal una medalla de campeón la noche del 5 de noviembre de 2025, en Córdoba, cancha de Instituto, cuando vencieron en tanda de penales a Argentinos Juniors.

Esta temporada pasó de la hermosa capital mendocina a los atardeceres riocuartenses. El que buscó la autonomía siempre, creyendo que podía, otra vez hizo la valija y sacó un boleto a otra experiencia en la Divisional máxima. El sueño loco después de dejar atrás un par de días de angustia en Estudiantes y en Gimnasia. Pero creía en sus condiciones, su altura, talento y tenacidad. Los sueños del pibe este sábado vuelven a renovarse pisando el verde césped de una cancha donde, si las vueltas del fútbol quieren, ansía volver alguna vez.

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