Mientras la segunda ola de COVID-19 sigue avanzando a paso firme, los medicamentos usados en terapias intensivas quedaron en el centro de la escena, luego de una denuncia por sus altos costos e irracionalidad en los mismos.
Mientras la segunda ola de COVID-19 sigue avanzando a paso firme, los medicamentos usados en terapias intensivas quedaron en el centro de la escena, luego de una denuncia por sus altos costos e irracionalidad en los mismos.
La Unión Argentina de Salud denunció en las últimas horas subas de hasta un 1.300%. La pandemia de coronavirus generó un inusual aumento de la demanda de analgésicos, sedantes y relajantes musculares que se utilizan con aquellas personas que se encuentran transitando distintas patologías en las unidades de terapia intensiva (UTI), por lo que crece la preocupación.

Javier Milei respaldó a Manuel Adorni con un gesto público en Retiro y una reunión en Olivos, en medio de denuncias y dudas sobre su continuidad.
El Presidente reafirmó el reclamo por Malvinas y anunció una distinción a veteranos en 2027, además de reconocer el retraso salarial de las Fuerzas Armadas.
El mercado global tiene dos grandes proveedores de este tipo de medicamentos e insumos, China e India. Ante la escasez de los mismos, en varios países, se generaron distorsiones en los precios e incluso el surgimiento de un mercado negro. El caso de Argentina es particular: hubo aumentos de entre el 300% y el 1.300%.
Esta situación alertó a la Unión Argentina de Salud, que realizó un nuevo relevamiento de la situación de los medicamentos utilizados en unidades de terapia intensiva. En el mismo trasladaron las advertencias que vienen realizando desde el año pasado los prestadores y financiadores de la salud “acerca de la escasez y las distorsiones que se están dando en los precios de medicamentos” que se utilizan con los pacientes que se encuentran en camas UTI.
Algunos de los casos más representativos son: el Midazolam, que se utiliza para la sedación de pacientes, que previo a la pandemia tenía un costo de $38,70 y que aumentó 1.229%, fijándose luego del acuerdo en $514 (con IVA); O el del Atracurium Besilato (relajante muscular), que costaba $138,58 y que durante el último año aumentó un 428%, llegando a los $732 (con IVA); El Bromuro de pancuronio, que costaba $53,65 había aumentado su precio un 362%, se fijó en $205 ($248 con IVA). Vale destacar que algunos medicamentos, según la marca y el producto, aumentaron 1.371%, 945%, 938%, 552% y 357%.
Teniendo en cuenta este relevamiento, es que la UAS, cuestiona que si bien el Ministerio de Salud definió por los próximos seis meses fijar precios máximos y únicos en todo el país, “este acuerdo llega tarde y solo después de que la industria ha asegurado aumentos discrecionales en insumos escasos y críticos”. Por otra parte, agregan que los aumentos “ilógicos” tampoco resolvieron el tema del abastecimiento: “Los prestadores y financiadores continuamos teniendo problemas de aprovisionamiento”.
Cabe destacar que el duro informe de la Unión Argentina de Salud llega en un momento en el que hay casi 5 mil personas con coronavirus internadas en terapia intensiva, lo que eleva el porcentaje de ocupación de camas a nivel nacional al 67,5% y en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) al 76,6%.