Héctor Raúl González tenía 68 años, estaba internado desde hacía un largo tiempo en el neuropsiquiátrico "Santa Teresa de Ávila", de 61 entre 1 y 2; y fue asesinado. El caso todavía estremece a La Plata y es que sus familiares y amigos lo velaban creyendo que había muerto por causas naturales, hasta que uno de ellos le descubrió las marcas en el cuello que terminaron probando que en realidad fue asfixiado hasta morir.
La clínica, ahora, está en el centro de la escena. El hombre padecía de esquizofrenia y vivía en el lugar desde hacía más de 3 años, donde estaba al cuidado de enfermeros y profesionales.
Aunque las hipótesis son variadas y los investigadores no descartan ninguna opción, la familia sostiene que nadie se comunicó con ellos para darles explicaciones. El cuerpo fue entregado vestido y sin que nadie les advirtiera por las llamativas marcas que González tenía en el cuello
El homicidio estuvo a punto de quedar impune. Fue el azar o quizás el destino el que hizo que la verdad saliera a la luz. Los resultados preliminares de la autopsia realizada sobre el cuerpo la víctima revelaron que fue asesinado y el caso dio un giro de 180 grados, la Justicia dispuso el secuestro de la historia clínica del paciente y ahora busca determinar quién o quiénes atacaron a la víctima.

Según trascendió, el certificado de la muerte firmado por un profesional vinculado a la institución indicaba que el trágico desenlace se había dado por "causas naturales", pero lo cierto es que las pericias realizadas sobre el cuerpo revelaron una historia muy diferente. Sin perder tiempo, los investigadores liderados por la fiscal Betina Lacky comenzaron a recabar pistas y tomar testimonios a todos los que pudieran aportar datos sobre lo sucedido, con el objetivo de determinar a ciencia cierta qué sucedió, cómo es que la víctima murió y quién o quiénes podrían haber estado involucrados en el brutal crimen.