sábado 04 de abril de 2026

La historia detrás de la carta de un joven con discapacidad que conmueve a los platenses

Lucas Melia es un joven platense que, desde hace cuatro años, se desplaza en silla de ruedas debido a una lesión medular que sufrió a los 17 años. Días atrás, posteó en su cuenta de Facebook una carta abierta en la cual enumeró las dificultades que las personas con discapacidad deben afrontar a la hora de manejarse en la ciudad: rampas tapadas por autos, ascensores que no funcionan y una infraestructura deficiente en diversos espacios públicos.

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La historia de Lucas se remonta al mes de agosto del 2015, cuando fue operado de urgencia luego de que una bacteria ingresara en su médula. "Me internaron en el Italiano porque supuestamente tenía una lumbalgia. Estuve dos fines de semana recorriendo hospitales porque me sentía cansado y me agarraban terribles dolores de espalda. Me inyectaban corticoide y se me pasaba, pero al rato me volvía a doler. Después fui al hospital Español y ahí fue donde me salvaron", cuenta a 0221.com.ar.

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El joven de 21 años fue intervenido por una infección que, para ese entonces, no le permitía mover bien los brazos: "La doctora me dijo que la bacteria iba camino al cerebro, no me daban esperanza de vida. Yo estaba consciente y todo, pero era casi imposible salvarme", recuerda.

Afortunadamente, la operación fue un éxito y le permitió a Lucas seguir con vida. No obstante, la lesión le produjo una parálisis desde la octava vértebra hacia abajo, que lo obligó a utilizar una silla de ruedas para desplazarse: "Es algo que te cambia completamente", dice.

Esto se ve reflejado en la publicación que realizó en Facebook, donde da cuenta de las dificultades que debe atravesar para poder transitar por La Plata. "Nos prefieren como víctimas" tituló, en referencia a la falta de planificación e infraestructura para que las personas con discapacidad puedan desplazarse sin inconvenientes por las calles de la ciudad.

"En realidad, fue por una situación puntual que me hizo estallar. Pero venía acumulando un montón de cosas. Lo puntual era que me tenía que hacer una intervención en un hospital y no me la pude hacer por un papel que me faltaba de la obra social. Pero la reflexión hace referencia a que el sistema te termina poniendo en lugar de víctima, porque es lo más cómodo", explica.

"Si no visibilizás estas cosas, parece que la gente no las ve y terminás sintiendo que molestás. Pasa en todos lados, en la facultad o en cualquier lugar al que quieras ir. No hay muchos espacios adaptados para personas con discapacidad. Transitar por la vereda es imposible. Prefiero ir por la calle, está en mejores condiciones. Además, siempre dependés de alguien. No podés manejarte en colectivo y tener independencia, salvo que tengas un auto adaptado", continúa.

Sin embargo, las dificultades también se generan al momento tener una vida social y salir a disfrutar con amigos: "Las cadenas de comidas rápidas suelen tener políticas de espacios adaptados. Pero después si querés ir a un bar o algo, no. Parece que el objetivo es que te resignes a hacer las cosas. Cuanto menos salís, menos preocupaciones tiene el Estado", sentencia Lucas.

"Hay mucha gente que quiere estudiar, hacer alguna actividad o vivir una vida plena. Pero se resigna porque sabe que en el camino va a tener dos o tres trabas. Mi intención con la carta fue abrir la cabeza de aquel que la leyera. Hay personas grandes que me cruzo en la calle y se sorprenden porque estoy estudiando. Se preguntan qué hago que no estoy vendiendo pañuelitos. No creo que sea una idea que pueda cambiarse de forma inmediata, pero el objetivo es que la gente sepa que existimos y que queremos tener la mejor calidad de vida posible. Y que el Estado nos vea y se dé cuenta que tenemos derechos", completa.

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