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Un joven denunció al cura Eduardo Lorenzo por abusos y maltratos: "Viví un calvario"

La víctima relató las situaciones que sufrió con el cura Lorenzo en una conferencia de prensa que se realizó en la sede de la CTA de los Trabajadores, en 6 entre 47 y 48. Durante la exposición, enumeró todas las situaciones de abuso y maltrato que vivió con el parroco cuando comenzó con actividades vecinales en Nuestra Señora de Lourdes.

El cura Eduardo Lorenzo, ex confesor del pedófilo y pederasta Julio César Grassi y capellán del Servicio Penitenciario, sumó otra denuncia en su contra. El caso fue dado a conocer en una conferencia de prensa que organizo la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, en la sede de la CTA de los Trabajadores, y puso de manifesto la forma en que trabajaba el sacerdote con sus víctimas. “Los únicos que sabemos quién es Lorenzo son las víctimas y son las que tenemos que hablar”, explicó el denunciante Julián Bartoli, quien además confesó que vivió un calvario con el parroco.

“Mis dos hijos fueron la razón por la que estoy acá, quiero que vean cómo viví dos años y medios de abuso”, empezó con su relato. El hombre de 32 años contó todas las situaciones de abuso del cura cuando comenzó con las actividades como párroco en Nuestra Señora de Lourdes. Por aquel entonces, en 1999, Lorenzo se presentó en la comunidad junto a un grupo de acciones vecinales para combatir los robos.

"Básicamente lo que hacía era armar una cofradía de gente, que sin saberlo, lo estaba cubriendo a plena luz del día para hacer lo que siempre quiso hacer”, relató Bartoli y agregó :“La única razón por la que es cura párroco es para abusar menores. Es un abusador, es un violento y un pervertido que lo único que quiere es estar a solo con los niños”

Ante la atenta mirada de un nutrido grupo de periodistas, Julián continuó describiendo cómo era el modus operandi del cura y contó que todos los viernes organizaba cenas con los líderes adultos de 18 a 25 años. Una vez que finalizaban estos encuentros, los cuales se realizaron todos los viernes durante dos años,  se quedaba solo con Lorenzo. “Ahí empezaba su ritual que era ir a bañarse, afeitarse, se perfumaba y se ponía el pijama. Después me decía que lo ayude a dormir y me pedía besos en cuello o que lo abrazara en la cama”, aseguró.

En este contexto, Bartoli afirmó que Lorenzo era muy manipulador y que cada vez que no conseguía lo que quería lo trataba “como la peor basura”. “Lorenzo me hizo creer que yo era su amigo. No tiene amigos, tiene persona que trata como cosas. Le digo a todos los chicos que están en contacto con él les digo que no son amigos, ustedes son sus víctimas”, insistió.

Las situaciones de maltrato no solo eran para los jóvenes, sino también para las mujeres a puntal tal de instarlas sin motivo alguno.

De acuerdo sus dichos, la familia fue clave para que Bartoli pueda denunciar todo el calvario que vivió junto por los abusos de Lorenzo. Recien a los 22 años cuando conoció a Mari, su actual esposa, por primera vez se sintió amado, respetado y cuidado; sin embargo, los recuerdos y vivencias con el cura todavía lo seguían atormentando, sobre todo después del nacimiento de su primer hijo.

Cuando lo bañaba o lo vestía me generaban dudas, se me venían imágenes. Cuando daba un beso en el cuello me acordaba lo que me hacía Lorenzo. Los primeros años de la crianza de mi hijo estuvieron empañados con lo que me hizo esta persona”, confió. 

Para finalizar su denuncia, Bartoli confesó que le costó mucho ser feliz y que llevó una mochila muy pesada aunque, según dijo, eso no va a ser un impedimento para que siga con su pedido de Justicia. “Acá estamos enteros, firmes y acompañados. Estoy preparado más que nunca para todo lo que venga”, cerró.

El cura Lorenzo fue denunciado en 2008 por Julio César Frutos, tutor y padre adoptivo de León, un niño en situación de calle (hoy de 26 años) que por entonces permanecía en el hogar parroquial Los Leocitos, que dependía de la Iglesia Inmaculada Madre de Dios (donde oficiaba Lorenzo). El sacerdote, quien también se desempeñó hasta este año como capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense, fue acusado de abuso y malos tratos, pero la causa, instruida por la fiscal Ana Medina, fue archivada por falta de mérito. Sin embargo, la misma fiscal decidió reabrir el expediente a fines de marzo pasado.

La víctima relató las situaciones que sufrió con el cura Lorenzo en una conferencia de prensa que se realizó en la sede de la CTA de los Trabajadores, en 6 entre 47 y 48. Durante la exposición, enumeró todas las situaciones de abuso y maltrato que vivió con el parroco cuando comenzó con actividades vecinales en Nuestra Señora de Lourdes.

16 de julio de 2019

El cura Eduardo Lorenzo, ex confesor del pedófilo y pederasta Julio César Grassi y capellán del Servicio Penitenciario, sumó otra denuncia en su contra. El caso fue dado a conocer en una conferencia de prensa que organizo la Red de Sobrevivientes de Abuso Eclesiástico de Argentina, en la sede de la CTA de los Trabajadores, y puso de manifesto la forma en que trabajaba el sacerdote con sus víctimas. “Los únicos que sabemos quién es Lorenzo son las víctimas y son las que tenemos que hablar”, explicó el denunciante Julián Bartoli, quien además confesó que vivió un calvario con el parroco.

“Mis dos hijos fueron la razón por la que estoy acá, quiero que vean cómo viví dos años y medios de abuso”, empezó con su relato. El hombre de 32 años contó todas las situaciones de abuso del cura cuando comenzó con las actividades como párroco en Nuestra Señora de Lourdes. Por aquel entonces, en 1999, Lorenzo se presentó en la comunidad junto a un grupo de acciones vecinales para combatir los robos.

"Básicamente lo que hacía era armar una cofradía de gente, que sin saberlo, lo estaba cubriendo a plena luz del día para hacer lo que siempre quiso hacer”, relató Bartoli y agregó :“La única razón por la que es cura párroco es para abusar menores. Es un abusador, es un violento y un pervertido que lo único que quiere es estar a solo con los niños”

Ante la atenta mirada de un nutrido grupo de periodistas, Julián continuó describiendo cómo era el modus operandi del cura y contó que todos los viernes organizaba cenas con los líderes adultos de 18 a 25 años. Una vez que finalizaban estos encuentros, los cuales se realizaron todos los viernes durante dos años,  se quedaba solo con Lorenzo. “Ahí empezaba su ritual que era ir a bañarse, afeitarse, se perfumaba y se ponía el pijama. Después me decía que lo ayude a dormir y me pedía besos en cuello o que lo abrazara en la cama”, aseguró.

En este contexto, Bartoli afirmó que Lorenzo era muy manipulador y que cada vez que no conseguía lo que quería lo trataba “como la peor basura”. “Lorenzo me hizo creer que yo era su amigo. No tiene amigos, tiene persona que trata como cosas. Le digo a todos los chicos que están en contacto con él les digo que no son amigos, ustedes son sus víctimas”, insistió.

Las situaciones de maltrato no solo eran para los jóvenes, sino también para las mujeres a puntal tal de instarlas sin motivo alguno.

De acuerdo sus dichos, la familia fue clave para que Bartoli pueda denunciar todo el calvario que vivió junto por los abusos de Lorenzo. Recien a los 22 años cuando conoció a Mari, su actual esposa, por primera vez se sintió amado, respetado y cuidado; sin embargo, los recuerdos y vivencias con el cura todavía lo seguían atormentando, sobre todo después del nacimiento de su primer hijo.

Cuando lo bañaba o lo vestía me generaban dudas, se me venían imágenes. Cuando daba un beso en el cuello me acordaba lo que me hacía Lorenzo. Los primeros años de la crianza de mi hijo estuvieron empañados con lo que me hizo esta persona”, confió. 

Para finalizar su denuncia, Bartoli confesó que le costó mucho ser feliz y que llevó una mochila muy pesada aunque, según dijo, eso no va a ser un impedimento para que siga con su pedido de Justicia. “Acá estamos enteros, firmes y acompañados. Estoy preparado más que nunca para todo lo que venga”, cerró.

El cura Lorenzo fue denunciado en 2008 por Julio César Frutos, tutor y padre adoptivo de León, un niño en situación de calle (hoy de 26 años) que por entonces permanecía en el hogar parroquial Los Leocitos, que dependía de la Iglesia Inmaculada Madre de Dios (donde oficiaba Lorenzo). El sacerdote, quien también se desempeñó hasta este año como capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense, fue acusado de abuso y malos tratos, pero la causa, instruida por la fiscal Ana Medina, fue archivada por falta de mérito. Sin embargo, la misma fiscal decidió reabrir el expediente a fines de marzo pasado.

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La víctima relató las situaciones que sufrió con el cura Lorenzo en una conferencia de prensa que se realizó en la sede de la CTA de los Trabajadores, en 6 entre 47 y 48. Durante la exposición, enumeró todas las situaciones de abuso y maltrato que vivió con el parroco cuando comenzó con actividades vecinales en Nuestra Señora de Lourdes.