El complejo panorama del sistema público de salud no es nuevo. Ya en los últimos años se recrudecieron los reclamos y medidas de fuerza de los gremios del sector ante la reiteración y falta de solución de las falencias en la infraestructura de los hospitales, que se suman a la escasez de insumos y personal. El 2018 ya había estado marcado por acontecimientos preocupantes y el 2019 arrancó con una profundización de la problemática. Los y las trabajadoras de tres de los principales centros asistenciales volvieron a denunciar las condiciones en las que desarrollan sus tareas después de una seguidilla de incidentes que solo evidenciaron aún más la crisis. Se renovaron los planteos a la gobernadora Vidal y la próxima semana podría anunciarse un paro en todos los nosocomios bonaerenses, porque -se sabe- la situación se replica en varias instituciones estatales.
La primera alarma se encendió el 23 de enero. Eran las 21.30 cuando de manera repentina todo el Policlínico San Martín se quedó sin luz. Los generadores nunca arrancaron y empezaron las corridas: la totalidad del personal trabajó a destajo durante las tres horas en las que se extendió el corte. Hasta debieron asistir manualmente a las y los pacientes internados en áreas críticas.
Pablo Maciel, secretario gremial de CICOP, aseguró que era la primera vez que sufrieron una interrupción tan prolongada. De hecho, el servicio se restableció cerca de la 1 de la madrugada a través de la conexión precaria de un cable al alumbrado público. En la Unidad Coronaria y Terapia Intensiva, las baterías de los respiradores llegaron casi al límite. “No hubo víctimas fatales gracias al enorme trabajo de todo el personal. Vivimos una situación muy grave, podría haber terminado en tragedia”, remarcó el dirigente.
No se había pasado una semana, que el Hospital Interzonal volvió a quedarse a oscuras. Si bien en principio el director Alberto Urban le explicó a 0221.com.ar que “solamente fueron cinco minutos de corte” y que no hubo pacientes que sufrieran las consecuencias de la falla, luego las y los médicos y residentes dieron otra versión de los hechos que ocurrieron cerca del mediodía del martes 29.
En medio del agobiante calor, tuvieron que darles de comer a los pequeños prematuros y asistirlos con oxígeno puro. "Cada vez más agobiados del trabajo, volviendo a casa con ganas de llorar", relató una doctora del área de neonatología en Facebook y destacó que estuvieron sin luz aproximadamente una hora.
El peor día fue el miércoles 30: se registró la caída de parte del techo del pabellón Rossi y un médico se desmayó en medio de una cirugía. En cuanto al primer suceso, se trató de una “desgracia con suerte”: no hubo heridos porque la sala estaba vacía.
Por su parte, el joven se desvaneció en plena operación tras sufrir un cuadro de “hipotensión” (presión excesivamente baja), como consecuencia del intenso calor que había en el quirófano: habían dejado de funcionar los aires.
En el Hospital de Niños también padecieron las fallas en estos artefactos. Estuvieron 15 días sin aire acondicionado en la guardia central y las terapias intermedias. Eso ocurrió en medio de la ola de calor que azotó a la región y con sensaciones térmicas que superaron los 40°C.
"Lo que destacamos es que tiene que ver con una cuestión de presupuesto, porque el que se destinó a Salud es cada vez menor y éstas son las consecuencias", lanzó Eliana Aguirre, delegada de ATE durante una conferencia de prensa del pasado jueves en la institución de 14 y 66. En ese marco, hizo hincapié en la necesidad de garantizar la atención de los pacientes y el trabajo en "las mejores condiciones laborales".
La radiografía se completa con los nuevos inconvenientes registrados en el Hospital Rossi. Denunciaron que el 31 se desplomó uno de los paneles del techo de un consultorio externo. El centro de 37 y 117 viene de un 2018 con múltiples falencias edilicias y en el cierre del primer mes de 2019 volvieron a plantear el avance del deterioro de las instalaciones.
Luego de la visibilización de los últimos episodios, las y los trabajadores confirmaron la realización de un abrazo simbólico al Hospital San Martín. Será el próximo jueves 7 de febrero e incluirá una retención de tareas desde las 10 de la mañana. Convocaron a una asamblea general al personal de todos los centros de salud públicos de la ciudad: los gremios no descartan anunciar un paro en la totalidad de los nosocomios bonaerenses.
“El ajuste actual es terrible. Todo es por falta de presupuesto: se caen los techos, en un lugar donde tendría que haber 20 neonatos hay 40. Así estamos", describió a este portal Graciela Valenzuela, delegada y parte de la Junta Interna de ATE en el Policlínico. Y, como si aún quedaran dudas, cerró: “No se puede seguir así. Hasta acá llegamos. Todo el personal está muy conmovido con esto último que pasó. Es terrible".