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Los repartidores de La Plata tienen una asociación para obtener derechos laborales

Trabajadores de delivery por aplicaciones de telefonía celular fundaron la Asociación Civil de Repartidores Independientes (ACRI), que pretende aunar no solo a quienes brindan servicios bajo esa modalidad sino también a los clásicos repartidores de los locales gastronómicos. "La idea es que el trabajador pueda elegir las condiciones de trabajo, pero también suplir sus necesidades" laborales, plantean. 

La Asociación Civil de Repartidores Independientes ya tiene personería jurídica a nivel provincial y un objetivo claro: ser el respaldo de las y los mil repartidores que proliferan día a día en La Plata y la Región. No se trata de un sindicato, ya que la amplia mayoría de deliverys que trabajan para plataformas de telefonía celular no está en relación de dependencia ni pareciera ser ese el futuro cercano. Más bien, ACRI surge con la necesidad de garantizar, aún sin estar en relación de dependencia, derechos básicos como un seguro social y de vida, cobertura por accidente y otros.

Todo surgió por la inseguridad, el gran problema de los repartidores. Los casos más resonantes son el de Kevin Sanhueza, un glover que quedó gravemente herido luego de ser doblemente baleado durante una entrega; el de Nicolás Pérez Gatti, el joven de 19 años que fue asesinado en Barrio Jardín, también durante un reparto; y el del cadete que mató de dos puñaladas a un ladrón cuando lo quisieron robar. "Fue un hecho totalmente desafortunado que no tendría que haber sucedido, pero gracias a eso hicimos un click. Nos impactó tanto... porque fue un horario y un lugar muy transitado", explica Juan Ignacio Sarmiento, integrante de la Asociación Civil, en una entrevista con 0221.com.ar. Su compañero Gonzalo Fernández agrega: "Podría haber sido cualquiera de nosotros".

Para Mauro López, titular de ACRI, "así sea de día o de noche siempre estamos pensando no en cuánto vamos a ganar, sino cuán salvos vamos a llegar a nuestras casas. Hoy en día y después del trabajo que venimos haciendo con todos los compañeros, y no solamente de la Asociación, estamos cambiando esto". Y cuestionando la postura de ASIMM, la Asociacion Sindical De Motociclistas Mensajeros y Servicios, que en su momento exigía el pase a relación de dependencia de los deliverys, cuestiona: "¿Por qué no se ponen a pensar si realmente el repartidor quiere o le conviene estar en blanco? La realidad es que al repartidor no le conviene. Pero sí se merece tener seguridad en la calle, con un seguro tanto de vida como por lesiones".

A Sanhueza, según pudo saber este medio, Glovo lo ayudó de manera informal: costeó el pago de un departamento para él y su familia mientras se recuperaba de los balazos, pero eso fue una excepción y no la regla. "La idea es que el seguro, sea cual sea, llegue directamente al compañero o a su familia, que es la que más lo necesita", explica López. "Las pólizas que te dan las aplicaciones no son formuladas, es decir, son pólizas donde no firmás nada ni ponés apoderados. No sabemos el día de mañana quién puede verdaderamente acceder", advierte Sarmiento.

"La idea es que el trabajador pueda trabajar en las condiciones que quiera y elija, porque supuestamente las empresas apuntan a eso, pero así también suplir sus necesidades. Que si la empresa no brinda por equis razón, ponernos nosotros el reclamo al hombro y ver qué podemos conseguir, en conjunto", resume Fernández.

SOBRE DESPIDOS, SEGUROS DE VIDA Y PUNTAJES

"¿Cómo puede ser que nunca hubo un sindicato de repartidores? Lo tuve que vivir para preguntármelo, sinceramente. Porque repartidores existieron toda la vida, lo de las aplicaciones surgió hace seis años. Pero ¿cómo nunca se pudo formar algo en cuanto a los derechos de los trabajadores, de las personas que están arriba de una moto o de una bici o de un auto? Hay quienes denigran al obrero, que me parece un trabajo muy digno, pero ellos tienen un sindicato que los protege. Los repartidores toda la vida estuvieron desarmados, no tuvieron un respaldo, que alguien pueda velar por ellos", asegura López. 

Los despidos son una frecuente tanto para cadetes de apps como de locales físicos. También los accidentes de tránsito, que muy pocas veces son atendidos por las patronales. Una quebradura, golpes y hasta un tiro en ocasión de robo son todavía situaciones que tienen poca o nula respuesta por parte de las empresas, y de hecho así lo demuestra el caso de Sanhueza. 

"El punto más factible de conseguir es la ART, un seguro. Nosotros buscamos esto para que el compañero, cuando se accidente y se quiebre el brazo, no  pierda su laburo, sino que esté cubierto durante varios días para no ir a trabajar, porque quieras o no estás incapacitado para trabajar. Y en este rubro, si no te subís a la moto no generás recursos. Lo que logramos después de idas y vueltas es cerrar con La Segunda, nos costó pero lo conseguimos. Nos tiraron varias propuestas y se decidirá por asambleas", indica López.

También, luego de varias negociaciones a través de la ACRI, consiguieron que las empresas no bajen el puntaje de aquellos y aquellas cadetes que estén momentáneamente inhabilitadas para trabajar. El puntaje es un número del 0 al 100 con el que las empresas rankean a los trabajadores dependiendo de su rapidez, y las horas de dedicación al reparto. Con menores puntajes, las apps ofrecen menos pedidos y en horarios menos demandados. "Si antes tenías 100 puntos y agarrabas doce horas por día, encima que te chocaron y te quebraste volvés con 50 puntos. Después de eso, apenas una hora por día podés trabajar", explican. 

Según Sarmiento, es hora de reconocer que el reparto en bicicletas, motos y hasta autos "ya no es un trabajo, como se lo catalogaba antes, de changas. Ya deja de ser una changa para ser un trabajo formal, en muchos casos tenemos que estar uniformados", dice señalándose la campera de Pedidos Ya. "Es un trabajo". Pese a esto no son solo las empresas quienes vienen sosteniendo, al menos desde su llegada al país, muy poca intención de reconocer sus deberes como empleadoras. También el Estado hace oídos sordos al problema, ya que aún con un mar de motos y bicicletas con cajas multicolores recorriendo todas las noches el centro, no hay siquiera una ley ni ordenanza que regule la actividad.

BENEFICIOS SINDICALES

La idea de ACRI, que se constituye como la primera asocación de este estilo en el país, es básicamente conseguir los beneficios de un gremio sin necesidad de estar en relación de dependencia. "Estamos tratando de hacer algún convenio con algún camping. Y la idea el día de mañana es tener una obra social propia", aseguran. Su proyecto a largo plazo, es crecer de acá a varios años y poder abarcar no solamente ciudades de la provincia de Buenos Aires sino también de todo el país. La afiliación no es compulsiva, tiene un costo de $200 al mes y con eso se accede a las prestaciones que se van consiguiendo, en conjunto.

Además de un seguro de accidente y de vida, ya tienen disponibles descuentos en farmacias y cursos de Primeros Auxilios. "Esto es para que todos los compañeros se instruyan y tengan el curso hecho, porque en la calle vivimos miles de cosas todo el tiempo y capaz que la vida de un compañero o de cualquier otra persona puede depender de uno de nosotros. Otra cosa que estamos queriendo conseguir es que todos los compañeros tengan un botiquín en la mochila, para auxiliar a quien lo necesite. Que sepamos qué hacer, qué no hacer, cómo hacerlo", explica Sarmiento.

Con alrededor de mil "códigos" -trabajadores activos- funcionando en La Plata, 30 mil en la provincia y 100 mil en el país, ya se vislumbra que el avance de las tecnologías y de la uberización del trabajo es irreversible. Para Fernández, "hoy no se trabaja igual que hace 30, 40, 50 años. Antes una persona levantaba una carta, un sobre o una boleta, la trasladaba de un lugar a otro y se manejaba en moto; hoy en día te mandan un mail, cualquiera tiene Telegram, te mandan un WhatsApp, los documentos comprimidos... Y ya eso nadie lo hace pensando en que están dejando a una persona sin trabajo, sino que se hace por la facilidad que nos dio la tecnología. Si no te adaptás a eso, te quedás afuera del sistema. Nuestra idea es que mucha gente pueda participar del sistema y con los métodos de laburo que hay ahora, pero sin dejar a nadie afuera". 

Quienes deseen saber más sobre la ACRI o contactarse para conocer los beneficios, pueden hacerlo enviando un mail a acri.repartidores@gmail.com.

Los repartidores de La Plata tienen una asociación para obtener derechos laborales
Inédito en el país

Los repartidores de La Plata tienen una asociación para obtener derechos laborales

Trabajadores de delivery por aplicaciones de telefonía celular fundaron la Asociación Civil de Repartidores Independientes (ACRI), que pretende aunar no solo a quienes brindan servicios bajo esa modalidad sino también a los clásicos repartidores de los locales gastronómicos. "La idea es que el trabajador pueda elegir las condiciones de trabajo, pero también suplir sus necesidades" laborales, plantean. 

01 de diciembre de 2019

La Asociación Civil de Repartidores Independientes ya tiene personería jurídica a nivel provincial y un objetivo claro: ser el respaldo de las y los mil repartidores que proliferan día a día en La Plata y la Región. No se trata de un sindicato, ya que la amplia mayoría de deliverys que trabajan para plataformas de telefonía celular no está en relación de dependencia ni pareciera ser ese el futuro cercano. Más bien, ACRI surge con la necesidad de garantizar, aún sin estar en relación de dependencia, derechos básicos como un seguro social y de vida, cobertura por accidente y otros.

Todo surgió por la inseguridad, el gran problema de los repartidores. Los casos más resonantes son el de Kevin Sanhueza, un glover que quedó gravemente herido luego de ser doblemente baleado durante una entrega; el de Nicolás Pérez Gatti, el joven de 19 años que fue asesinado en Barrio Jardín, también durante un reparto; y el del cadete que mató de dos puñaladas a un ladrón cuando lo quisieron robar. "Fue un hecho totalmente desafortunado que no tendría que haber sucedido, pero gracias a eso hicimos un click. Nos impactó tanto... porque fue un horario y un lugar muy transitado", explica Juan Ignacio Sarmiento, integrante de la Asociación Civil, en una entrevista con 0221.com.ar. Su compañero Gonzalo Fernández agrega: "Podría haber sido cualquiera de nosotros".

Para Mauro López, titular de ACRI, "así sea de día o de noche siempre estamos pensando no en cuánto vamos a ganar, sino cuán salvos vamos a llegar a nuestras casas. Hoy en día y después del trabajo que venimos haciendo con todos los compañeros, y no solamente de la Asociación, estamos cambiando esto". Y cuestionando la postura de ASIMM, la Asociacion Sindical De Motociclistas Mensajeros y Servicios, que en su momento exigía el pase a relación de dependencia de los deliverys, cuestiona: "¿Por qué no se ponen a pensar si realmente el repartidor quiere o le conviene estar en blanco? La realidad es que al repartidor no le conviene. Pero sí se merece tener seguridad en la calle, con un seguro tanto de vida como por lesiones".

A Sanhueza, según pudo saber este medio, Glovo lo ayudó de manera informal: costeó el pago de un departamento para él y su familia mientras se recuperaba de los balazos, pero eso fue una excepción y no la regla. "La idea es que el seguro, sea cual sea, llegue directamente al compañero o a su familia, que es la que más lo necesita", explica López. "Las pólizas que te dan las aplicaciones no son formuladas, es decir, son pólizas donde no firmás nada ni ponés apoderados. No sabemos el día de mañana quién puede verdaderamente acceder", advierte Sarmiento.

"La idea es que el trabajador pueda trabajar en las condiciones que quiera y elija, porque supuestamente las empresas apuntan a eso, pero así también suplir sus necesidades. Que si la empresa no brinda por equis razón, ponernos nosotros el reclamo al hombro y ver qué podemos conseguir, en conjunto", resume Fernández.

SOBRE DESPIDOS, SEGUROS DE VIDA Y PUNTAJES

"¿Cómo puede ser que nunca hubo un sindicato de repartidores? Lo tuve que vivir para preguntármelo, sinceramente. Porque repartidores existieron toda la vida, lo de las aplicaciones surgió hace seis años. Pero ¿cómo nunca se pudo formar algo en cuanto a los derechos de los trabajadores, de las personas que están arriba de una moto o de una bici o de un auto? Hay quienes denigran al obrero, que me parece un trabajo muy digno, pero ellos tienen un sindicato que los protege. Los repartidores toda la vida estuvieron desarmados, no tuvieron un respaldo, que alguien pueda velar por ellos", asegura López. 

Los despidos son una frecuente tanto para cadetes de apps como de locales físicos. También los accidentes de tránsito, que muy pocas veces son atendidos por las patronales. Una quebradura, golpes y hasta un tiro en ocasión de robo son todavía situaciones que tienen poca o nula respuesta por parte de las empresas, y de hecho así lo demuestra el caso de Sanhueza. 

"El punto más factible de conseguir es la ART, un seguro. Nosotros buscamos esto para que el compañero, cuando se accidente y se quiebre el brazo, no  pierda su laburo, sino que esté cubierto durante varios días para no ir a trabajar, porque quieras o no estás incapacitado para trabajar. Y en este rubro, si no te subís a la moto no generás recursos. Lo que logramos después de idas y vueltas es cerrar con La Segunda, nos costó pero lo conseguimos. Nos tiraron varias propuestas y se decidirá por asambleas", indica López.

También, luego de varias negociaciones a través de la ACRI, consiguieron que las empresas no bajen el puntaje de aquellos y aquellas cadetes que estén momentáneamente inhabilitadas para trabajar. El puntaje es un número del 0 al 100 con el que las empresas rankean a los trabajadores dependiendo de su rapidez, y las horas de dedicación al reparto. Con menores puntajes, las apps ofrecen menos pedidos y en horarios menos demandados. "Si antes tenías 100 puntos y agarrabas doce horas por día, encima que te chocaron y te quebraste volvés con 50 puntos. Después de eso, apenas una hora por día podés trabajar", explican. 

Según Sarmiento, es hora de reconocer que el reparto en bicicletas, motos y hasta autos "ya no es un trabajo, como se lo catalogaba antes, de changas. Ya deja de ser una changa para ser un trabajo formal, en muchos casos tenemos que estar uniformados", dice señalándose la campera de Pedidos Ya. "Es un trabajo". Pese a esto no son solo las empresas quienes vienen sosteniendo, al menos desde su llegada al país, muy poca intención de reconocer sus deberes como empleadoras. También el Estado hace oídos sordos al problema, ya que aún con un mar de motos y bicicletas con cajas multicolores recorriendo todas las noches el centro, no hay siquiera una ley ni ordenanza que regule la actividad.

BENEFICIOS SINDICALES

La idea de ACRI, que se constituye como la primera asocación de este estilo en el país, es básicamente conseguir los beneficios de un gremio sin necesidad de estar en relación de dependencia. "Estamos tratando de hacer algún convenio con algún camping. Y la idea el día de mañana es tener una obra social propia", aseguran. Su proyecto a largo plazo, es crecer de acá a varios años y poder abarcar no solamente ciudades de la provincia de Buenos Aires sino también de todo el país. La afiliación no es compulsiva, tiene un costo de $200 al mes y con eso se accede a las prestaciones que se van consiguiendo, en conjunto.

Además de un seguro de accidente y de vida, ya tienen disponibles descuentos en farmacias y cursos de Primeros Auxilios. "Esto es para que todos los compañeros se instruyan y tengan el curso hecho, porque en la calle vivimos miles de cosas todo el tiempo y capaz que la vida de un compañero o de cualquier otra persona puede depender de uno de nosotros. Otra cosa que estamos queriendo conseguir es que todos los compañeros tengan un botiquín en la mochila, para auxiliar a quien lo necesite. Que sepamos qué hacer, qué no hacer, cómo hacerlo", explica Sarmiento.

Con alrededor de mil "códigos" -trabajadores activos- funcionando en La Plata, 30 mil en la provincia y 100 mil en el país, ya se vislumbra que el avance de las tecnologías y de la uberización del trabajo es irreversible. Para Fernández, "hoy no se trabaja igual que hace 30, 40, 50 años. Antes una persona levantaba una carta, un sobre o una boleta, la trasladaba de un lugar a otro y se manejaba en moto; hoy en día te mandan un mail, cualquiera tiene Telegram, te mandan un WhatsApp, los documentos comprimidos... Y ya eso nadie lo hace pensando en que están dejando a una persona sin trabajo, sino que se hace por la facilidad que nos dio la tecnología. Si no te adaptás a eso, te quedás afuera del sistema. Nuestra idea es que mucha gente pueda participar del sistema y con los métodos de laburo que hay ahora, pero sin dejar a nadie afuera". 

Quienes deseen saber más sobre la ACRI o contactarse para conocer los beneficios, pueden hacerlo enviando un mail a acri.repartidores@gmail.com.

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Trabajadores de delivery por aplicaciones de telefonía celular fundaron la Asociación Civil de Repartidores Independientes (ACRI), que pretende aunar no solo a quienes brindan servicios bajo esa modalidad sino también a los clásicos repartidores de los locales gastronómicos. "La idea es que el trabajador pueda elegir las condiciones de trabajo, pero también suplir sus necesidades" laborales, plantean.