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Los repartidores de Glovo, Rappi y Pedidos Ya empezaron a organizarse en una asociación

Cerca de mil motoqueros y ciclistas se juntaron para formar una organización con la que acceder a beneficios sociales, vacacionales y de riesgo de trabajo. Están a punto de conseguir la personería jurídica pero aclaran que no se trata de un sindicato para pelear por la cuestión salarial o la relación laboral con las empresas.

Un sector de repartidores que trabajan en La Plata para las empresas Glovo, Rappi y Pedidos Ya están a punto de concretar la constitución de una asociación civil a través de la cual canalizar la obtención de beneficios que actualmente tienen vedados, como servicios de salud, seguro de vida o por accidentes o el lucro cesante. Según explicaron los impulsores de la iniciativa, falta muy poco para que cuenten con personería jurídica y quienes en primera instancia encontrarán cobertura son unos mil trabajadores de entre 2.500 y 3.000 que circulan por la ciudad cada jornada.

La idea del grupo, en principio, no es constituirse como una organización gremial que funcione como representante de los trabajadores ante las empresas. Un factor que aglutina al grupo es la intención de mantenerse como monotributistas o “trabajadores independientes” alegando que es el modo de obtener mayores ingresos. También aclaran que la organización “no es para plantarse ante la empresa para reclamar mejoras en los pagos o en las condiciones laborales” sino para ofrecer servicios a los repartidores afiliados.

Aunque esa mirada no es uniforme en el universo total de trabajadores, porque otros plantean que existe una precarización en el modo de contratación, en los montos que perciben y en la relación laboral que las empresas entablan con motoqueros y ciclistas, el grupo que está en proceso de conformar la asociación es numeroso y colmó el Salón Dorado de la Municipal en una de las asambleas constitutiva.

El nombre formal es ACRI (Asociación Civil de Repartidores Independientes) y su gestación comenzó después de las protestas del 7 de agosto último frente a la Municipalidad, en reclamo de mayor seguridad, después de algunos resonantes hechos en los que algunos de los repartidores se vieron involucrados.

Ese día un grupo de trabajadores tomó contacto con autoridades municipales y empezaron a gestar la posibilidad de armar la asociación mientras que en paralelo comenzaron a tomarse medidas para bajar los índices de atracos que sufrían.

El nexo fue el secretario de Seguridad Darío Ganduglia, quien empezó a recibirlos desde aquel día. Uno de los interlocutores por parte de los trabajadores es Mauro López, quien con los días se convirtió en el presidente de la flamante organización, quien recuerda el origen del movimiento: “Nos juntamos trabajadores de las tres empresas que veníamos sufriendo una especie de ola de delitos, después de varias reuniones logramos la movilización a la Municipalidad”.

Ganduglia fue el interlocutor a partir de ese momento y quien les gestionó encuentros con las autoridades policiales, con el jefe de la Departamental La Plata, Sebastián Perea, y el de la Policía Local, Sebastián Martínez Pass. Fue un encuentro en el COEM de diagonal 80 donde se acordaron medidas que, según López, rápidamente rindieron frutos. “Pasamos de una ola de diez robos concretados por día a cinco intentos mensuales”, dice. ¿El método? El repartidor cree que es una mayor presencia de móviles, la actuación más rápida de la policía y más atención en monitoreo a través de las cámaras de seguridad.

LA ORGANIZACIÓN

El paso siguiente fue avanzar hacia la creación de una asociación civil con la asistencia de la propia Municipalidad que facilitó la realización de un “trámites express”. Hubo una asamblea fundacional con charlas previas con las empresas para plantearles la intención de organizarlo.

 “El objetivo es obtener los beneficios que tiene cualquier trabajador” dice el presidente. Pero evitando el camino de la sindicalización: “Decidimos dar un paso adelante que es formar una asociación independiente sin nada que ver con la empresa”.

“Los que están en relación de dependencia ganan menos. El monotributista triplica el sueldo y no rinde horario, por eso no nos conviene”, justifica la decisión de mantenerse en esa condición y no buscar la estabilidad de la relación de dependencia.

López cuenta que hubo un sondeo entre los compañeros de trabajos y “el cien por ciento quiere el trabajo independiente”. Eso implicaría no discutir con la empresa por cuestiones salariales o condiciones laborales. “Dejamos bien claro que no vamos a ir atacar a la empresa por un aumento de sueldo o porque echaron a un compañero”, explicita.

Si, en cambio, apuntan a la obtención de beneficios más emparentados con lo que brindan las mutuales y las obras sociales. El financiamiento se sostendrá con el pago de una cuota social de cada uno de los asociados para cubrir beneficios como el lucro cesante o los seguros. En ese sentido ya están gestionando ante empresas aseguradores la posibilidad de conseguir mejores precios por cantidad de asegurados.

“Tratamos de luchar por obtener algunos beneficios que hoy sí tienen los empleados en relación de dependencia que es como la ART. Entonces hoy estamos gestionando conseguir esas cosas: el seguro de vida, el seguro por accidente, por enfermedad, el lucro cesante. También el esparcimiento, a nivel cámping o a nivel vacacional”.

Y tienen la intención de que se nucleen también los repartidores y o mensajeros que trabajan a través de aplicaciones y tampoco cuentan con la posibilidad de acceder a algunos beneficios. De concretarse la idea, ACRI será pionera y “el único requisito es que se monotributista o que tengan en claro que la representación no es gremial.

La imposibilidad de contar con un lugar físico hace que la opción de la organización se transmita de boca en boca en las paradas informales que realizan los repartidores en algunos lugares clave, como 8 y 50, 7 y 47 o algunos de los supermercados. En muchas ocasiones tuvieron que hacer dos o tres asambleas en lugares diferentes para que todos puedan participar.

En las primeras reuniones, no obstante, la Municipalidad de le habilitó el Salón Dorado. En una de ellas firmaron la constitución de ACRI, la cual está a punto de obtener la declaración jurada que calculan se concretará en los próximos días.

La comisión directiva fundacional está integrada, además de Mauro López, por Elías Jeampier Henry Mosqueira, Jimmy Esteban Pérez Pinilla, Juan Carlos Romero, Leonel Rodríguez, Juan Ignacio Sarmiento, José Lómez Salazar Roduans, Gloria Teresa Guevara Hidalgo, Alan Juan Jensen,  y Jefferson Antunes Ferreira y Gonzalo Fernández.

Cerca de mil motoqueros y ciclistas se juntaron para formar una organización con la que acceder a beneficios sociales, vacacionales y de riesgo de trabajo. Están a punto de conseguir la personería jurídica pero aclaran que no se trata de un sindicato para pelear por la cuestión salarial o la relación laboral con las empresas.

21 de septiembre de 2019

Un sector de repartidores que trabajan en La Plata para las empresas Glovo, Rappi y Pedidos Ya están a punto de concretar la constitución de una asociación civil a través de la cual canalizar la obtención de beneficios que actualmente tienen vedados, como servicios de salud, seguro de vida o por accidentes o el lucro cesante. Según explicaron los impulsores de la iniciativa, falta muy poco para que cuenten con personería jurídica y quienes en primera instancia encontrarán cobertura son unos mil trabajadores de entre 2.500 y 3.000 que circulan por la ciudad cada jornada.

La idea del grupo, en principio, no es constituirse como una organización gremial que funcione como representante de los trabajadores ante las empresas. Un factor que aglutina al grupo es la intención de mantenerse como monotributistas o “trabajadores independientes” alegando que es el modo de obtener mayores ingresos. También aclaran que la organización “no es para plantarse ante la empresa para reclamar mejoras en los pagos o en las condiciones laborales” sino para ofrecer servicios a los repartidores afiliados.

Aunque esa mirada no es uniforme en el universo total de trabajadores, porque otros plantean que existe una precarización en el modo de contratación, en los montos que perciben y en la relación laboral que las empresas entablan con motoqueros y ciclistas, el grupo que está en proceso de conformar la asociación es numeroso y colmó el Salón Dorado de la Municipal en una de las asambleas constitutiva.

El nombre formal es ACRI (Asociación Civil de Repartidores Independientes) y su gestación comenzó después de las protestas del 7 de agosto último frente a la Municipalidad, en reclamo de mayor seguridad, después de algunos resonantes hechos en los que algunos de los repartidores se vieron involucrados.

Ese día un grupo de trabajadores tomó contacto con autoridades municipales y empezaron a gestar la posibilidad de armar la asociación mientras que en paralelo comenzaron a tomarse medidas para bajar los índices de atracos que sufrían.

El nexo fue el secretario de Seguridad Darío Ganduglia, quien empezó a recibirlos desde aquel día. Uno de los interlocutores por parte de los trabajadores es Mauro López, quien con los días se convirtió en el presidente de la flamante organización, quien recuerda el origen del movimiento: “Nos juntamos trabajadores de las tres empresas que veníamos sufriendo una especie de ola de delitos, después de varias reuniones logramos la movilización a la Municipalidad”.

Ganduglia fue el interlocutor a partir de ese momento y quien les gestionó encuentros con las autoridades policiales, con el jefe de la Departamental La Plata, Sebastián Perea, y el de la Policía Local, Sebastián Martínez Pass. Fue un encuentro en el COEM de diagonal 80 donde se acordaron medidas que, según López, rápidamente rindieron frutos. “Pasamos de una ola de diez robos concretados por día a cinco intentos mensuales”, dice. ¿El método? El repartidor cree que es una mayor presencia de móviles, la actuación más rápida de la policía y más atención en monitoreo a través de las cámaras de seguridad.

LA ORGANIZACIÓN

El paso siguiente fue avanzar hacia la creación de una asociación civil con la asistencia de la propia Municipalidad que facilitó la realización de un “trámites express”. Hubo una asamblea fundacional con charlas previas con las empresas para plantearles la intención de organizarlo.

 “El objetivo es obtener los beneficios que tiene cualquier trabajador” dice el presidente. Pero evitando el camino de la sindicalización: “Decidimos dar un paso adelante que es formar una asociación independiente sin nada que ver con la empresa”.

“Los que están en relación de dependencia ganan menos. El monotributista triplica el sueldo y no rinde horario, por eso no nos conviene”, justifica la decisión de mantenerse en esa condición y no buscar la estabilidad de la relación de dependencia.

López cuenta que hubo un sondeo entre los compañeros de trabajos y “el cien por ciento quiere el trabajo independiente”. Eso implicaría no discutir con la empresa por cuestiones salariales o condiciones laborales. “Dejamos bien claro que no vamos a ir atacar a la empresa por un aumento de sueldo o porque echaron a un compañero”, explicita.

Si, en cambio, apuntan a la obtención de beneficios más emparentados con lo que brindan las mutuales y las obras sociales. El financiamiento se sostendrá con el pago de una cuota social de cada uno de los asociados para cubrir beneficios como el lucro cesante o los seguros. En ese sentido ya están gestionando ante empresas aseguradores la posibilidad de conseguir mejores precios por cantidad de asegurados.

“Tratamos de luchar por obtener algunos beneficios que hoy sí tienen los empleados en relación de dependencia que es como la ART. Entonces hoy estamos gestionando conseguir esas cosas: el seguro de vida, el seguro por accidente, por enfermedad, el lucro cesante. También el esparcimiento, a nivel cámping o a nivel vacacional”.

Y tienen la intención de que se nucleen también los repartidores y o mensajeros que trabajan a través de aplicaciones y tampoco cuentan con la posibilidad de acceder a algunos beneficios. De concretarse la idea, ACRI será pionera y “el único requisito es que se monotributista o que tengan en claro que la representación no es gremial.

La imposibilidad de contar con un lugar físico hace que la opción de la organización se transmita de boca en boca en las paradas informales que realizan los repartidores en algunos lugares clave, como 8 y 50, 7 y 47 o algunos de los supermercados. En muchas ocasiones tuvieron que hacer dos o tres asambleas en lugares diferentes para que todos puedan participar.

En las primeras reuniones, no obstante, la Municipalidad de le habilitó el Salón Dorado. En una de ellas firmaron la constitución de ACRI, la cual está a punto de obtener la declaración jurada que calculan se concretará en los próximos días.

La comisión directiva fundacional está integrada, además de Mauro López, por Elías Jeampier Henry Mosqueira, Jimmy Esteban Pérez Pinilla, Juan Carlos Romero, Leonel Rodríguez, Juan Ignacio Sarmiento, José Lómez Salazar Roduans, Gloria Teresa Guevara Hidalgo, Alan Juan Jensen,  y Jefferson Antunes Ferreira y Gonzalo Fernández.

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Cerca de mil motoqueros y ciclistas se juntaron para formar una organización con la que acceder a beneficios sociales, vacacionales y de riesgo de trabajo. Están a punto de conseguir la personería jurídica pero aclaran que no se trata de un sindicato para pelear por la cuestión salarial o la relación laboral con las empresas.