Desde hace algunas semanas, el barrio La Loma ha sido testigo de numerosos episodios delictivos que han puesto a los vecinos de la zona en alerta. Este miércoles por la tarde, a plena luz del día, un grupo de delincuentes armados asaltó a un hombre en la puerta de su casa ubicada en 17 entre 43 y 44 y escapó en su automóvil, un Chevrolet Onix.
Horas más tarde, el vehículo apareció abandonado en la esquina de 134 y 37, sin ocupantes ni patente, con las llaves puestas, las puertas abiertas y daños en las luces delanteras y el guardabarros del lado del acompañante. Cuando las autoridades policiales lo encontraron y corroboraron su procedencia, a través del número grabado en uno de los cristales, pudieron establecer que el mismo había sido robado durante esa misma tarde.
De esta manera, los efectivos lo incautaron y llevaron directamente a la seccional para realizar las pericias correspondientes. No obstante, la situación vivida por la víctima volvió a encender las alarmas en el barrio debido a la seguidilla de episodios violentos que vienen ocurriendo.
El primero de esos casos ocurrió durante la noche del domingo 11 de noviembre, cuando al menos tres ladrones armados amenazaron a los dueños de la pizzería Ragnar, ubicada en diagonal 76 entre 14 y 15, y se apoderaron de la recaudación. Sin embargo, uno de ellos se resistió al robo y sacó su pistola para poner en fuga a los sospechosos. De esta manera, se inició un tiroteo que culminó con tres personas heridas: él, su hijo y uno de los asaltantes.

Seis días después, durante la madrugada del sábado 17, un repartidor de la empresa Glovo fue baleado por dos delincuentes que lo sorprendieron mientras entregaba un pedido en 16 entre 42 y 43. El disparo ingresó por la zona del tórax y dañó el estómago, intestino grueso y delgado de Kevin Sanhueza.

Tan brutal fue el hecho que el joven aún permanece internado en el Hospital San Martín en grave estado. Si bien uno de sus atacantes fue detenido por el personal de la DDI local, aún resta dar con su cómplice.