sábado 01 de agosto de 2026

Los fundamentos de la Justicia de La Plata para condenar a una ART por un trabajador infartado y resucitado

El hombre se descompensó en una fábrica en La Plata y sufrió graves secuelas neurológicas. La ART deberá indemnizarlo y garantizarle atención de por vida.

Un trabajador de La Plata que sufrió un infarto mientras cumplía tareas en una fábrica de autopartes recibirá $351 millones tras un fallo del Tribunal de Trabajo Nº3. Los jueces responsabilizaron a la aseguradora de riesgos del trabajo (ART) por las demoras y deficiencias en la asistencia durante la emergencia, que derivaron en graves secuelas neurológicas.

El episodio que cambió para siempre la vida de César Gustavo Fernández ocurrió durante la madrugada del 24 de noviembre de 2021. El hombre, que entonces tenía 49 años y hoy tiene 54, trabajaba en la planta de Albano Cozzuol S.A., una empresa dedicada a la fabricación de piezas plásticas para la industria automotriz. Mientras desarrollaba sus tareas, comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho. Según quedó establecido durante el proceso judicial, en lugar de activar un protocolo de emergencia y solicitar una ambulancia, en la empresa optaron por pedir un remís para llevarlo hasta un centro de salud. La decisión generó una demora que, de acuerdo con los jueces, tuvo consecuencias determinantes.

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El infarto, la falta de asistencia y las secuelas neurológicas

Cuando Fernández finalmente llegó al centro de salud, su estado era crítico. Su abogado, Matías Martínez, explicó a Clarín que el trabajador presentaba una hipoxia, es decir, una falta de oxígeno, que desencadenó una muerte súbita y obligó a los médicos a reanimarlo mediante electroshocks. La falta de oxigenación cerebral provocó lesiones neurológicas irreversibles. Desde entonces, permanece postrado y padece cuadriparesia, por lo que necesita ayuda permanente para realizar incluso las actividades más básicas de la vida cotidiana.

En ese contexto, el tribunal consideró acreditado que la empresa no tenía una enfermería operativa al momento de la emergencia y que no se utilizó el desfibrilador disponible, pese a que había un hospital ubicado a pocos minutos de la fábrica.

El letrado explicó a aquel medio que este tipo de reclamos históricamente encontró resistencia en los tribunales. "La Justicia siempre fue reticente ante este tipo de patologías y se han rechazado numerosas demandas. Aquí se puso el foco en el concepto 'por ocasión' y en la desatención y el abandono que sufrió César", afirmó. El Tribunal entendió que el caso debía ser considerado un "accidente de trabajo por ocasión", una figura que contempla aquellos hechos ocurridos durante la jornada laboral aunque el episodio no tenga una relación directa con la actividad específica que realizaba el trabajador.

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Los magistrados consideraron que las consecuencias irreversibles no podían atribuirse únicamente al infarto. Para el tribunal, la respuesta recibida durante los minutos posteriores a la emergencia fue determinante para explicar la gravedad de las secuelas, por lo que responsabilizó a Federación Patronal Seguros.

La sentencia establece una indemnización de $351 millones para Fernández y, además, dispone que reciba cobertura médica integral y asistencia de por vida. La resolución todavía no está firme y deberá ser revisada por la Suprema Corte de Justicia de la provincia de Buenos Aires.

La sentencia establece una indemnización de $351 millones para Fernández y, además, dispone que reciba cobertura médica integral y asistencia de por vida

Desde noviembre de 2021, la vida cotidiana del trabajador quedó atravesada por tratamientos y cuidados permanentes. Necesita la asistencia de kinesiólogos, enfermeros, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos y cuidadores especializados. También se alimenta mediante un botón gástrico y utiliza una mascarilla durante la noche debido a que padece más de 70 apneas por hora.

Su pareja, Alejandra Mir, asumió el rol de principal cuidadora y destacó que, para la familia, la cobertura médica representa el aspecto más importante de la sentencia. "Se habla de la plata, de los más de $300 millones de pesos… ¿sabés todo lo que hay que pagar? No te das una idea. Lo que yo más rescato de la sentencia es la asistencia médica de por vida. Eso es fundamental", señaló.

Mir también contó un momento reciente que considera especialmente significativo. Según relató, ambos vieron el partido entre Argentina e Inglaterra y Fernández se mostró muy involucrado con lo que sucedía. Cuando los jugadores hablaron, comenzó a llorar. "Fue la primera vez en todos estos años que lloró. ¿Si me reconoce? A veces sí, sabe que soy la que está siempre a su lado, a la que obedece sin chistar y a veces me llama mamá", contó.

La ART apelará el fallo de La Plata

Federación Patronal Seguros ya anticipó que apelará la sentencia. La defensa cuestiona tanto el monto fijado como la decisión de encuadrar el episodio como un accidente laboral. "La elección de ir en remís fue porque, en el momento, no parecía que se tratara de una emergencia. Había desfibrilador en el lugar, pero nadie pensó en un infarto. Fue realmente una tragedia, pero no estamos ante un accidente en ocasión laboral", aseguró el abogado Enzo D'Ambrosio Capace al respecto.

La familia, en cambio, sostiene que una intervención inmediata podría haber evitado las consecuencias neurológicas que sufrió Fernández. "Con una reacción humana, hoy César estaría con un stent, haciendo una vida normal. De hecho, el corazón le funciona perfecto, el tema es que César se murió literalmente en el remís, cuando tuvo el segundo infarto y cayó en los brazos del compañero que no tenía la menor idea qué hacer. Las secuelas que tiene hoy son por la desidia, no por un tema cardíaco", apuntó Mir en respuesta al argumento esgrimido por la aseguradora.

El corazón le funciona perfecto, el tema es que César se murió literalmente en el remís, cuando tuvo el segundo infarto y cayó en los brazos del compañero que no tenía la menor idea qué hacer. Las secuelas que tiene hoy son por la desidia, no por un tema cardíaco El corazón le funciona perfecto, el tema es que César se murió literalmente en el remís, cuando tuvo el segundo infarto y cayó en los brazos del compañero que no tenía la menor idea qué hacer. Las secuelas que tiene hoy son por la desidia, no por un tema cardíaco

La mujer también cuestionó las condiciones en las que se produjo la emergencia dentro de la fábrica y resumió el reclamo de la familia durante el proceso judicial: "A la empresa no le importaba nada, le daba lo mismo que la enfermería estuviera cerrada, que el encargado le dijera 'tomá agua, no es para tanto' cuando él se agarraba el pecho… y que termine llamando a un remís y no a una ambulancia", apuntó la mujer.

El caso, que todavía deberá atravesar una instancia de revisión ante la Suprema Corte bonaerense, pone el foco en la responsabilidad frente a una emergencia médica ocurrida durante la jornada laboral y en el impacto que puede tener la demora en brindar asistencia adecuada.

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