lunes 20 de abril de 2026

Crimen en La Loma: el inusual pedido de perdón de un juez en nombre del Estado tras absolver a un acusado

Una persona fue absuelta tras casi ocho años de proceso por el homicidio de una mujer en La Loma. Tras el fallo, el juez le pidió perdón públicamente.

0221.com.ar | Martín Soler
Por Martín Soler Redactor Judiciales
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Minutos después de que el Tribunal Oral en lo Criminal III absolviera al acusado durante casi ocho años por el homicidio de la mujer de 62 años, el juez Santiago Paolini tomó la palabra, con la autorización del presidente del Tribunal, Andrés Vitale, y sentenció: "Nada de lo que usted dijo le es ajeno a este Tribunal; por eso, le pido perdón en nombre del Estado".

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No fue un gesto protocolar. La frase sintetizó el reconocimiento de un proceso que mantuvo a un hombre bajo sospecha durante casi una década, un año de prisión preventiva y siete años más de incertidumbre.

La fiscal retiró la acusación y la querella acompañó

La absolución fue consecuencia directa de una decisión clave: la fiscal Leila Aguilar retiró la acusación en la etapa final del debate por falta de pruebas. Los fiscales no están obligados a acusar sin elementos sólidos y la ley les impone un deber de objetividad.

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El juez Santiago Paolini pidió

El juez Santiago Paolini pidió "perdón en nombre del Estado" a una persona procesada por un crimen sin pruebas firmes

En un hecho inusual, la abogada de la familia de la víctima acompañó el planteo, marcando un cierre común en el que la verdad procesal prevaleció sobre cualquier impulso condenatorio.

Con ambas partes acusadoras en la misma línea, el tribunal -integrado también por el académico Ernesto Domenech- dictó la absolución de Pérez.

Lágrimas, agradecimientos y un reclamo

Al escuchar el fallo, Pérez rompió en llanto. Agradeció a Dios por "haber iluminado a la fiscal", afirmó que "nunca estuvo en la escena del crimen" y que era "totalmente ajeno" a los hechos. Denunció que su nombre fue expuesto en medios de comunicación como sospechoso, pidió que se limpie su buen nombre y honor y recordó que pasó un año preso sin pruebas.

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"Trabajo todo el día en el Hipódromo de La Plata, nunca le hice mal a nadie", dijo ante la mirada atenta de los jueces, la fiscalía, la querella y su hija, que estaba presente en la sala.

Fue entonces cuando el juez Paolini, visiblemente conmovido, formuló el pedido de perdón en nombre del Estado. Un gesto que, en la práctica judicial, rara vez se pronuncia y que reubicó el centro de la audiencia: el reconocimiento del daño causado por un proceso penal sin sustento probatorio.

¿Cómo llegó a estar acusado por el crimen de La Loma?

El crimen de Catalina Meza Ferreyra, de 62 años, ocurrió a fines de octubre de 2017 en calle 40 entre 25 y 26, barrio La Loma. Fue encontrada ahorcada con un pañuelo, amordazada y atada de pies y manos en el primer piso de su casa. Los asaltantes se llevaron unos 900 dólares y huyeron en un Renault Clío.

Catalina Meza Ferreira víctima crimen en La Loma
Catalina Meza Ferreyra fue asesinada en 2017 en su casa del barrio La Loma

Catalina Meza Ferreyra fue asesinada en 2017 en su casa del barrio La Loma

En el operativo inicial, la policía detuvo a un hombre en un terreno lindero y localizó a otros sospechosos horas más tarde. Pérez, que vivía en Alejandro Korn y viajaba a La Plata para trabajar en el circo hípico, fue vinculado al caso porque su auto era similar al utilizado por los delincuentes.

Sin embargo, las pericias fueron concluyentes: ni el vehículo ni el ADN de Pérez lo ubicaban en la escena. Todo indicaba que se trató de una confusión de auto y de persona. Pese a ello, fue imputado, detenido durante un año y arrastró el estigma de ser "el otro acusado" junto a Gerardo Ezequiel Nievas Torres, quien sí fue condenado en un juicio abreviado.

El valor del perdón institucional

El proceso dejó una lección incómoda: un ciudadano puede pasar años bajo sospecha sin que haya pruebas concluyentes. La diferencia en este caso fue que la fiscal retiró la acusación antes de un fallo condenatorio, evitando una injusticia mayor.

Pero el pedido de perdón del juez Paolini agregó una dimensión institucional: el reconocimiento explícito del error del sistema y del sufrimiento causado. No es un trámite judicial ni cambia el registro formal del fallo, pero constituye un gesto de reparación simbólica.

Pérez se fue de la sala con lágrimas y alivio. El crimen de Catalina Meza Ferreyra sigue siendo una herida para su familia y su barrio, pero el tribunal evitó sumar otro daño: el de condenar a un inocente. La justicia no solo absolvió; también pidió perdón.

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