El Tribunal de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires ratificó la condena de 28 años de prisión para Raúl Francisco Rubio, un líder umbanda conocido como "manosanta", por violar a dos niñas de 12 y 13 años en su templo de Gorina.
Las víctimas continúan en tratamiento psicológico. El fallo refuerza la jurisprudencia sobre delitos sexuales. El engaño de “yudolodo”.
El Tribunal de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires ratificó la condena de 28 años de prisión para Raúl Francisco Rubio, un líder umbanda conocido como "manosanta", por violar a dos niñas de 12 y 13 años en su templo de Gorina.
El fallo respaldó la decisión del Tribunal Oral en lo Criminal IV de La Plata, que en septiembre del año pasado lo había encontrado culpable de abuso sexual agravado por ser ministro de culto y por la reiteración de los delitos, entre otros cargos.

La Justicia confirmó la sentencia contra la expresidenta Cristina Kirchner por la "Causa Vialidad" y le prohibió ejercer cargos públicos de por vida.
Tomás Moran fue encontrado culpable del delito de concusión y el abogado Gustavo Galasso fue absuelto. Un caso que sigue en La Plata pero en otra instancia.
Los magistrados de la Sala III de Casación, Víctor Violini y Daniel Carral, avalaron los fundamentos del tribunal de primera instancia, que consideró probado que Rubio abusó de las menores ejerciendo una "inocultable gravitación psicológica" sobre ellas. Las víctimas, hijas de seguidores del acusado, asistían a rituales en su casa o en la de una cuñada, donde se realizaban ceremonias con cantos y tambores.
En Cámara Gesell, las niñas narraron con crudeza los abusos: "Me tocaba los pechos, me los chupaba, me metía los dedos... y me decía que pensara en la persona que me gustaba, que él me iba a ayudar". Según el expediente, Rubio actuaba bajo la supuesta influencia de una entidad llamada "Yudolodo", a la que atribuía sus actos.
El tribunal descartó esta defensa y calificó los rituales como una "farsa" para encubrir los delitos. Los jueces destacaron la "perspectiva de género y niñez" en el análisis de las pruebas, en línea con estándares internacionales de derechos humanos. Emir Caputo Tártara, juez que redactó el voto principal, subrayó la "extrema vulnerabilidad" de las víctimas y la "asimetría de poder" que Rubio aprovechó, dado su rol como líder religioso.
La sentencia destacó que Rubio abusó de una de las niñas incluso antes de que cumpliera 13 años, edad mínima para consentir relaciones según la ley. Además, se probó que imponía estereotipos de género, controlando la vestimenta y tachando de "provocativas" o "rebeldes" a las mujeres del grupo.
La condena, unánime en ambas instancias, fue respaldada por los jueces Carolina Crispiani y Juan Carlos Bruni (ya retirado). La Casación rechazó los argumentos de la defensa y confirmó los 28 años de prisión, por considerar que los abusos fueron reiterados y cometidos bajo coerción espiritual.
Las víctimas continúan en tratamiento psicológico. El fallo refuerza la jurisprudencia sobre delitos sexuales, priorizando el testimonio de las víctimas en contextos de violencia de género y abuso de poder.