El calendario marcaba 21 de agosto de 1994. Ese día, Miguel Ángel Russo y Eduardo Manera, al retirarse de la cancha de River, se enteraron de la noticia que se intuía, pero no dejó de conmoverlos. Estudiantes igualó 3 a 3 con Lanús y se fue a la B.
En una tarde de fútbol, Miguel Ángel Russo y Eduardo Manera fueron al Monumental a ver a River y Rosario Central. Se fueron antes para saber de Estudiantes.
El calendario marcaba 21 de agosto de 1994. Ese día, Miguel Ángel Russo y Eduardo Manera, al retirarse de la cancha de River, se enteraron de la noticia que se intuía, pero no dejó de conmoverlos. Estudiantes igualó 3 a 3 con Lanús y se fue a la B.
Insólitamente con Miguel al volante y camino a la casa de Eduardo, se perdieron a pesar que la ruta la conocían de memoria. Estaban conmovidos. No era época de GPS ni de WhatsApp. Russo le dijo: "Tenemos que agarrar Estudiantes, el club nos necesita". A lo que Eduardo respondió: "Vos estás loco". Llegaron a la puerta de la casa y le dijo en una hora te llamo.

Miguel Ángel Russo, quien era el DT de Boca, pero con una vida ligada fundamentalmente a Estudiantes y también Rosario Central, murió este miércoles.
Cuando estaba en San Lorenzo, Miguel Ángel Russo evocaba sus años en Estudiantes, destacando la influencia de Carlos Bilardo, Eduardo Manera y Osvaldo Zubeldía.
Miguel insistió y al día siguiente era el cumpleaños 50 de Manera. José Riccione, el presidente, estaba convencido de traer a Carlos Babington, que nada tenía que ver con la historia del club.
Russo insistió y lo convenció a su referente y amigo. Se comunicaron con el vicepresidente Rodolmio Brindisi y le dijo queremos ir. Ahí empezó toda la movida, se reunieron con ex directivos y el operativo desembarco fue imparable.
Junto a Manera, y con el correr de las horas, armaron todo y torcieron la idea madre del mandamás albirrojo. Se cerró el acuerdo y en una jornada maratónica hicieron una recorrida por los principales medios de la ciudad: diario El Día, Radio Provincia y el programa "Fuera de Juego" en Dardo Rocha Cable Visión.
El domingo 28 de agosto Estudiantes goleó a Racing 4 a 1, todo el cuerpo técnico vio el partido en la última cabina pegada a la tribuna de 57 y los jugadores fueron llevados en andas. La reconstrucción se puso en marcha. El lunes 29 en el maltrecho césped del viejo Estadio Jorge Luis Hirschi se realizó el primer entrenamiento, el plantel vestido con distintos modelos de ropa porque todo estaba patas para arriba. La cancha principal del Country Club de City Bell era un picadero.
Decidieron entrenar en el Colegio de Abogados o en Utedyc para poner todo en orden. Se fue armando el plantel, el debut fue el 13 de septiembre en el Estadio Maracaná ante Flamengo por la Supercopa pero el objetivo era otro: poner a Estudiantes en primera lo más rápido posible.
Así llegaron jugadores con pasado en el fútbol de ascenso como Luis Sosa, Alejandro Méndez o Manuel Santos Aguilar, jóvenes con futuro promisorio como Carlos Bossio, Leonardo Ramos, Cecilio Galeano o Mariano Armentano, los tres últimos provenientes de Vélez a préstamo, y jugadores con experiencia, pero criados en el ámbito del esfuerzo colectivo como Juan Manuel Llop que logró rescindir el contrato que había firmado con Newell's.
A ellos se agregaron un par de nombres provenientes del fútbol paraguayo como Ricardo Rojas, Adelio Salinas, Andrés Noguera, Domingo Arevalos y Javier Ferreira que aportaban sacrificio a un equipo que lo necesitaba.
En 265 días lograron el ascenso: 65 puntos (27patidos ganados, 11 empates y 4 derrotas), 86 goles a favor y solo 34 en contra, 11unidades de ventaja a Rafaela (dirigido por Alfaro y Bottaniz), doblegaron al poderoso Colón, el goleador del campeonato fue Calderón (26 goles). El 18 de septiembre, un domingo a la mañana, debutaron ante Chacarita. Fue 1 a 1, y en el entretiempo Miguel les dijo en el vestuario "Bienvenidos al Nacional B".
El equipo base fue Bossio; Llop, Prátola y Rojas; Ramos, París, Verón y Aguilar; Capria; Armentano y Calderón. Azconzabal fue casi otro titular y todo el plantel aportó lo suyo. El 12 de mayo del 95 le ganó a Gimnasia y Tiro 1 a 0. La gente festejó aunque el ascenso se concretó horas después. Objetivo cumplido. La dupla publicó el libro “Una forma de ser”, donde contaron todo el camino de lo que muchos llamaron "la segunda fundación del club".
Miguel habló de su alegría por haber reunido a tres generaciones de campeones y se pudo golpear el pecho de su decisión de aquel 21 de agosto cuando escuchó la noticia del descenso.
Ese día sintió que el club de su vida lo necesitaba y no dudó. Cumplió, cumplieron con el leitmotiv de la canción de la gente que desde el primer día lo convirtió en un himno "a volver, vamos a volver". Tal vez y a pesar de muchos logros fue el título que hizo más feliz a Russo.