El cielo de La Plata volvió a regalarle a los vecinos más atentos un espectáculo tan único como poco frecuente, conocido entre los meteorólogos como nubes iridiscentes. El extraño suceso climático consiste en un raro y hermoso fenómeno óptico en el que las nubes muestran los colores del arcoíris, aunque no haya llovido.
De acuerdo con los expertos, este tipo de fenómeno se debe a una difracción de la luz solar que pasa a través de pequeñas gotas de agua o cristales de huelo uniformes que se forman en nubles delgadas, como altocúmulos, cirrocúmulos o lenticulares. Las nubes iridiscentes son usualmente más fáciles de observar cunado se encuentran cerca del sol y se registran a menudo en el borde de nubes nuevas o en evaporación, tal y como se pudo ver en la ciudad.
En ese marco, varios vecinos pudieron disfrutarlas en la tarde del último domingo, cuando varios de ellos advirtieron lo que estaba sucediendo e incluso grabaron imágenes que dan cuenta del fenómeno.
"Es hermoso y majestuoso", indicó uno de los lectores de 0221.com.ar que compartió con este medio imágenes tomadas desde la Autopista La Plata-Buenos Aires en las que se puede ver a una nube brillar con distintos colores.
Las cuatro claves del fenómeno que causó sorpresa en La Plata
De acuerdo con los especialistas, este tipo de sucesos no es común dado que se requiere de una serie de condiciones que deben combinarse de una manera específica para que pueda ser apreciado de la mejor manera.
En ese marco, los expertos apuntan a cuatro aspectos particulares:
- Difracción: la luz se desvía y se separa al encontrar obstáculos microscópicos como gotas y cristales de hielo, creando colores similares a manchas de aceite o burbujas de jabón.
- Colores pastel: las nubes iridiscentes suelen mostrar tonos suaves como rosa, verde, violeta y amarillo, predominando sobre los bordes de cada una de ellas.
- Condiciones: se forman en nubes delgadas y jóvenes (altocúmulos, cirrocúmulos y lenticulares) con partículas de tamaño similar.
- Observación: se ven con mayor frecuencia cuando el sol está oculto por el resplandor de la propia nube o usando lentes oscuros para evitar el deslumbramiento.