La Selección argentina empató 1 a 1 ante Venezuela en el Estadio Monumental de Maturín por la fecha 9 de las Eliminatorias. El encuentro no pudo empezar a tiempo por la lluvia que llegó a Maturín y se concretó con media hora de retraso.
Por una nueva fecha FIFA, la Selección argentina empató frente a Venezuela con campo de juego que fue el principal protagonista.
La Selección argentina empató 1 a 1 ante Venezuela en el Estadio Monumental de Maturín por la fecha 9 de las Eliminatorias. El encuentro no pudo empezar a tiempo por la lluvia que llegó a Maturín y se concretó con media hora de retraso.
A pesar que estaba estipulado para las 18, el campo de juego quedó inutilizado y varios operarios del estadio están barriendo el agua para poner en condiciones el césped en condiciones. Según lo informado por la organización, se atrasará al menos 30 minutos el inicio del encuentro.


A pesar del mal estado del campo de juego, Otamendi tuvo la posibilidad de abrir el marcador para la Scaloneta. Luego de una pelota parada que se ensució en el área y complicó la actuación de arquero venezolano, el defensor central argentino empujó la pelota y puso arriba a Argentina parcialmente.
La realidad es que el estado deplorable del campo de juego impidió que que se juegue con normalidad y que la selección de Lionel Scaloni priorice no hacer gala de la posesión de la pelota como en otros partidos.
Sin dudas esto benefició la crecida significativa de la Vinotinto que tuvo algunas chances con la participación necesaria de Gerónimo Rulli, que fue una de las figuras, reemplazando a Emiliano Martínez.
En el inicio de la segunda mitad iba a llegar el gol del local. Luego de una buena jugada colectiva, Salomón Rondón convirtió el gol tan buscado y de esa forma, la Argentina volvió a estar obligado a buscar el resultado.
Tras el empate, le costó generar peligró al equipo de Scaloni, sin poder jugar como está acostumbrado por el estado del césped y la acumulación de agua en algunas zonas de la cancha, solo pudo disponer de contraataques y tener un rol secundario en la gestión del balón, por el cansancio físico y por la idea del rival de disponer todo el tiempo del juego por abajo.