martes 24 de marzo de 2026

Estudiantes y el deber de ganar ante Gimnasia

Se viene un nuevo clásico platense donde Estudiantes se debe una alegría ante Gimnasia, entre la racha y las necesidades.

Ganar el clásico platense ¿es un objetivo o una obligación para Estudiantes? En realidad, es una necesidad y una obligación. Si fuera un objetivo sería demasiado chico. El propio Eduardo Domínguez habló que es el objetivo a “corto plazo” pero no el único.

Siempre se sabe que ante Gimnasia es un partido aparte y el objetivo no puede ser otro que ganarlo o jugar para ganarlo. Es una obviedad. Ahora de ninguna manera ganar sería salvar el año porque si solo se apunta a eso el semestre quedará demasiado largo y la meta sería demasiado pobre.

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Estudiantes está en un momento de rearmado, de búsqueda de una nueva identidad porque es una verdad imposible de refutar que el plantel viene sufriendo desde diciembre un recambio importante. Entre salidas, lesiones, jugadores nuevos que deben adaptarse y chicos que empiezan a dar sus primeros pasos en el profesionalismo el equipo necesita tiempo y este partido cayó en un momento que seguramente se hubiera preferido que fuera más adelante. El entrenador puntualizó: “Somos un equipo que está en una etapa de reconstrucción y es lógico que nos pasen estas cosas”.

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El equipo por el cansancio y la saturación no terminó de la mejor manera y tampoco comenzó con el buen pie, y el análisis va más allá de los resultados, sino que pretende hacer foco en el rendimiento. Primero un alto porcentaje de las individualidades está por debajo del nivel que se les conoce y que demuestran habitualmente. No hay que olvidarse que a pesar de los cambios este grupo viene de salir campeón dos veces en menos de seis meses.

Lleva 8 partidos sin ganar en esta temporada y desde la reanudación de la competencia, sólo anotó un gol en tres cotejos. Hoy el equipo está claro que no es el mismo, que el rendimiento individual y colectivo es bajo, muy bajo. Se transformó en un equipo lento, previsible y sin ideas o en realidad sin potencia ofensiva. Un equipo sin sorpresas, al que los rivales le encontraron la mano y ya saben cómo jugarle, complicarlo y lastimarlo. Y ahí está el desafío del plantel y del cuerpo técnico: reinventarse, buscar variantes para ser mejor. Lo positivo es que con Huracán, mostró una mayor firmeza defensiva y lleva dos juegos con el arco en cero.

La racha de Estudiantes

Hasta hace un tiempo, el Pincha había generado la mejor serie positiva en la historia del clásico platense, casi 14 años sin perder y se había enamorado de esa estadística y jugaba más para extender la racha que para ganar, se conformaba con no perder. Ahora se dio vuelta la historia y como es lógico un día le tocó conocer la derrota y los números pasaron a convertirse en negativos.

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Ahora lleva 7 partidos sin ganar, con 6 empates y 1 derrota. Son 4 años y poco más de 10 meses que no se va victorioso ante el Lobo. Por eso este domingo tiene la necesidad y la obligación de ganar, y porque además juega en su casa, donde desde la inauguración del nuevo Estadio UNO solo cosechó 3 empates.

El último triunfo data del año 2019, en el Estadio del Bosque con gol de Mateo Retegui ante el Gimnasia de Diego Armando Maradona con un partido memorable de Gastón Fernández. Luego fue un 0 a 0 en aquel juego en plena pandemia con Ricardo Zielinski en el banco y con la dupla Leandro MartiniMariano Messera del otro lado. Se sucedieron posteriormente el histórico 4 a 4, dos igualdades sucesivas en 1, la caída por 2 a 1, y los últimos dos 0 a 0.

Las necesidades y presiones

Con Estudiantes sin competencia internacional en este semestre y eliminado de la Copa Argentina, título que no pudo defender, lo obliga a ganarle al rival de toda la vida y a ser protagonista en la Liga Profesional para que la meta no solo sea el Trofeo de Campeones de diciembre e ir armando el equipo para la Copa Libertadores 2025.

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Por eso en este clásico está necesitado y obligado a ganar para transformarlo en un punto de partida de la reconstrucción del equipo, no puede representar un único objetivo que se transforme en una victoria aislada y que después todo siga como este último tiempo, porque solo serviría para una alegría efímera.

¿Cómo lo jugará el equipo de Eduardo Domínguez?

El entrenador fue administrando las cargas de sus futbolistas, fue cambiando en estos tres partidos de nombres, pero el dibujo táctico y la estrategia se mantuvieron. Enzo Pérez, que todavía no sumó minutos, estará disponible, aunque hay que ver el momento. José Sosa que descansó, es muy probable que juegue de entrada, al igual que Guido Carrillo.

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Para Estudiantes será clave que jugadores como Edwuin Cetré (sería más valioso jugando por derecha) y Tiago Palacios levanten su nivel, y al mismo tiempo, Pablo Piatti hace méritos para meterse entre los once. Domínguez deberá elegir y ver qué es lo mejor pero el equipo no podrá olvidarse que debe jugar con el cuchillo entre los dientes.

Futbolísticamente no hay nada seguro. El fútbol es maravilloso porque es el juego más impredecible de todos. ¿Puede ganar? Si, y para eso, deberá levantar el nivel en todos los sentidos, desde el juego hasta la intensidad con la que debe encarar el partido. Ya demostró que puede jugar mejor y debe jugar mejor.

¿Puede perder? Si, y en especial, si juega como en los últimos partidos donde se lo notó un equipo endeble y poco confiable. Llega la hora de la verdad, el momento de cruzarse con el rival de siempre, y tiene la obligación de estar a la altura y la necesidad de ganar.

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