El nacimiento de la Facultad Ciencias Juridicas y Sociales de la UNLP y sus nombre ilustres
El presente artículo repasa, a partir de documentos de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP, el nacimiento de la institución y los nombres de sus primeros miembros. Un crisol de profesionales de relevancia en la escena nacional.
A fines de julio de 1889 el Congreso aprobó el proyecto elaborado por el senador Rafael Hernández de crear una universidad en La Plata que comenzaría a funcionar siete años más tarde. La iniciativa, en su redacción original, promovía “una universidad de estudios superiores en la capital de la provincia, la cual se compondrá de un rector, un consejo superior, una facultad de derecho y ciencias sociales, una de ciencias físico-matemáticas, una de química y farmacia y las que en adelante se crearán. Tendrá además una asamblea universitaria formada por los miembros titulares de todas las facultades”.
La nueva universidad dictaría sus estatutos y establecería un plan de estudios subordinándose a las prescripciones establecidas para las universidades de Buenos Aires y Córdoba. Hasta tanto la nueva casa de altos estudios tuviera sede propia funcionaría provisionalmente en edificios existentes. Se ordenaba tramitar la certificación para los graduados así como el nombramiento del cuerpo docente para las facultades. También se designaría un secretario y se constituiría un consejo superior siguiendo los estatutos de la UBA “hasta tanto presente los suyos y sean aprobados por el Poder Ejecutivo de la provincia, lo que deberá hacerse dentro de los seis meses de su instalación”.
La concreción de esta norma se fue postergando hasta que, el 8 de febrero de 1897, el gobernador Guillermo Udaondo dictó un decreto de organización, mediante el cual se designaron los miembros de la Asamblea constitutiva. que se reunió el 14 del mismo mes en la sala de la Presidencia del Senado y eligió como rector de la Universidad a Dardo Rocha, fundador de la ciudad en la que la nueva casa de estudios tendría su sede y representante de la facultad de Derecho.
Dardo Rocha, primer rector de la Universidad Provincial y miembro del cuerpo docente de la facultad de Derechos y Ciencias Sociales
La primera Asamblea Universitaria quedó compuesta por los siguientes integrantes: por Derecho, Dardo Rocha, Dalmiro Alsina, José Calderón, Jacobo Larraín, Ricardo Marcó del Pont y Adolfo Lascano; por Ciencias Médicas, Silvestre Oliva, Celestino Arce, Jorge Gorostiaga, Ángel Arce Peñalba, Ramón Díaz y Gervasio Bas; por Ciencias Físico-Matemáticas, Jorge Coquet, Pedro Benoit, Julián Romero y Luis Monteverde; y por Química y Farmacia, Pedro Pando, Vicente Gallastegui y Carlos Berri.
Puesta en funcionamiento la Universidad, fueron muchas las dificultades que debió afrontar, principalmente de carácter presupuestario y económico. Los cursos, que se habían iniciado con 54 alumnos, contaban en 1901 con 129 estudiantes atendidos por 34 profesores, quienes percibían una remuneración de 200 pesos, luego reducida a 100, como consecuencia de los recortes presupuestarios.
La primera colación de grados se efectuó en 1901 y recibieron sus diplomas los siguientes egresados: en Abogacía y Jurisprudencia, Américo Pereyra Míguez, Agustín Lantero, Alberto Campos Otamendi, José María Cortés y Telémaco González (h); y en Farmacia, Juan Puig y Nattino, Antonio Troise, Alejandro Cestino, Vicente Colapinto, Faustino Molinero, Celia Z. de Heredia, Isabel Balvidares, Carlos Casal, Roque Misuracco, Segundo Tiegui (h), Belisario Llanos, Juan Morro, Pancracio Rouki y Luis Elicabe.
Derecho y Ciencias Sociales
Siendo ministro de Justicia e Instrucción Pública de la Nación, el abogado riojano Joaquín V. González se convirtió en uno de los principales promotores de las reformas sociales y políticas del país. En ese marco, comenzó a dar forma a su proyecto de crear una Universidad Nacional sobre la base de la Universidad Provincial existente y otros institutos de educación.
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En octubre de 1904, González se reunió con el gobernador Marcelino Ugarte y con los diputados nacionales de la provincia, con quienes acordó avanzar en el proyecto de nacionalización.
Para hacer efectivo el proyecto en 1905, la provincia aportó cuatro facultades: Derecho, Medicina, Agronomía y Veterinaria, y Química-Farmacia, además del Museo de Ciencias Naturales, el Observatorio Astronómico, la Biblioteca y la Escuela Santa Catalina. Asimismo, la Universidad incorporó al Colegio Nacional, con sus internados bajo el sistema de tutores. González designó como vicepresidente a Agustín Álvarez. En 1906, los alumnos inscriptos en los cursos terciarios alcanzaban aproximadamente el millar.
La ley nacional 4699 aprobó el convenio entre el gobierno de la Nación y la administración bonaerense para la fundación de la Universidad Nacional. Para asegurar el cumplimiento de la norma, el 24 de enero de 1906 el Poder Ejecutivo Nacional sancionó un decreto que fijó el presupuesto para ese año en la suma de 1.079.201,48 pesos moneda nacional.
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Como ministro de Justicia e Instrucción Pública, Joaquín V. González impulsó en 1905 el proyecto de crear una universidad nacional a partir de la Universidad Provincial
El presupuesto, dividido en incisos, asignaba el cuarto a la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. En su detalle se consignaban las secciones que la integraban: el Servicio Administrativo (sección A), la Sección Pedagógica —que incluía la Escuela Anexa Graduada de Varones— y la Sección Letras. La Sección Pedagógica estaba dirigida por el educador Víctor Mercante.
Originalmente se llamó facultad de Derecho y Ciencias Sociales, tal como consta en el acta del 19 de febrero de 1897. En la sesión fundacional, Dalmiro Alsina, quien ejercía el cargo de decano, fue elegido presidente de la asamblea, y, al mismo tiempo, se nombró a Ricardo Marcó del Pont como secretario provisorio. En tanto Cesar Ameghino resultó electo secretario.
Resueltas estas cuestiones, se eligieron otros abogados para que de esa manera quedará constituida definitivamente la Facultad. A tal efecto fueron designados Dalmiro Saenz, José María Gamas, Faustino Jorge, Emilio Frers , José Fonrouge , Godofredo Lozano y Ulises Martínez .
En el libro de actas de la Facultad consta una sesión preparatoria celebrada el 27 de febrero de 1897, en la que se resolvió constituir tres comisiones: la de Enseñanza, a cargo de Dalmiro Alsina y Godofredo Lozano; la de Presupuesto, integrada por Marcó del Pont y Gamas; y la de Vigilancia, cuyos integrantes eran Sáenz y Martínez.
Para el plan de estudios de la carrera, se le encargó la redacción de un proyecto a la comisión de Enseñanza que sería discutido en la próxima reunión. Se cerró el acto con las rúbricas de Dalmiro Alsina y Ameghino. Posteriormente de realizada esta reunión el día 6 de mayo de ese mismo año, se celebra la primera sesión extraordinaria, de los señores Académicos, en la denominación de esta acta histórica. Estuvieron presentes los doctores Alsina, Calderón, Marcó del Pont, Saenz, Lozano, Larrain , Jorge y Lascano. Se presentó en dicha ocasión el proyecto de plan de estudios presentado por la comisión de Enseñanza que proponía, que comprendiera las mismas materias, que el plan de la facultad de Derecho de la capital Federal, pero reducidas a 5 años, uno menos que el de Buenos Aires. Esta reducción de tiempo, manifestó el Sr Decano, había sido resuelta por el Consejo Superior. En este punto Calderón, hizo una moción que fue aprobada, sobre esta cuestión, para resolverla en una próxima sesión. También en esta asamblea, fue confirmado como Secretario titular el doctor Ameghino.
El tucumano Ricardo Rojas, autor entre otras obras de El santo de la espada, fue nombrado profesor de Literatura de la facultad de Derecho en mayo de 1909
El plan de estudios de la carrera, cuya elaboración fue encargada a la comisión de Enseñanza, fue tratado en una sesión realizada el 6 de mayo de ese año. Se propuso mantener las mismas materias que el plan de la facultad de Derecho de la Capital Federal, pero reducidas a cinco años, uno menos que el de Buenos Aires. Esta reducción, señaló el decano, tenia el aval del Consejo Superior. Sin embargo, a propuesta del doctor Calderón, se termino por aprobarse un proyecto alternativo que planteaba mantener la duración de seis años, igual que el plan de Buenos Aires.
En la quinta sesión extraordinaria se resolvió la elección de docentes para las materias de primer, segundo y cuarto año. Para el primer año fueron designados: Godofredo Lozano en Introducción al Derecho, Juan Ángel Martínez en Filosofía General y el doctor Larraín en Revista de la Historia.
En las cátedras de segundo año: Faustino Jorge en Derecho Romano, Ernesto Quesada en Economía Política y Julio Fonrouge en Derecho Comercial, parte 2. Para cuarto año, los profesores elegidos fueron: Pedro Agote en Finanzas, Dardo Rocha en Derecho Constitucional y Dalmiro Alsina en Derecho Civil 3.
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Primer libro de actas de la facultad de Derecho de la UNLP
Ya en 1900, bajo la decanatura de Dalmiro Sáenz, se constituyó el cuerpo docente con los siguientes profesores: en Derecho Constitucional, Dardo Rocha; en Derecho Civil, Dalmiro Alsina; en Derecho Comercial, Marcó del Pont; en Derecho Administrativo, Juan Ferreira y J. Sánchez Viamonte; en Derecho Internacional Público, Juan Garro; en Derecho Internacional Privado, Pedro Delheye; en Introducción al Derecho, Larraín; en Revista de la Historia, Enrique Prack; en Filosofía General, Ignacio Gómez; en Filosofía del Derecho, Juan Martínez; en Finanzas, Enrique Rivarola; en Derecho Romano, Godofredo Lozano; en Derecho Penal, Julián Barraquero; en Economía Política, Salvador de la Colina Minas; y en Procedimientos, Rómulo Etcheverry.
Alsina regresó como decano entre 1901 y 1903, cuando dejo su lugar a Godofredo Lozano. En abril de 1905, fue elegido decano de la Facultad José Capdevila, la primera acta donde aparece su rúbrica, es la del 29 de dicho mes y año.
El 3 de marzo del año siguiente, siendo decano Rodolfo Rivarola, el Consejo Académico estableció los planes de estudio para los títulos de Abogado y de Doctorado.
La Escuela Anexa
La Sección Pedagógica de la Facultad surgió de la Ley Convenio de 1905 y estaba destinada a los estudios pedagógicos, con el fin de que pudieran inscribirse en ella todos los estudiantes de los distintos institutos de la Universidad que aspiraran a obtener el título de profesor de enseñanza secundaria. Siguiendo el ejemplo de las grandes universidades de Europa y América, que habían incorporado con éxito establecimientos similares, su objetivo era subsanar de manera positiva y útil una de las mayores necesidades de la enseñanza en el país.
Respecto al funcionamiento de esta Sección Pedagógica el 24 de marzo de 1906, con la ordenanza número 3 (también durante la gestión de Rivarola) se sanciona su plan de estudios. Las materias para obtener el título de Profesor de Enseñanza Secundaria: Primer año: Anatomía y Fisiología del sistema nervioso, Laboratorio y ejercicios prácticos, Antropología, Laboratorio y Práctica Psicológica, Higiene Escolar, Metodología observación experimentación y Práctica. Segundo año: Psicología experimental, Psicopedagogía , Metodología. Tercer año: Historia y Ciencia de la Educación, Metodología, Psicología anormal. Cuarto año : Metodología especial, Legislación escolar argentina y comparada.
Bajo la órbita de la Sección Pedagógica de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, y por decreto del Poder Ejecutivo del 24 de enero de 1906, fue creada la Escuela Graduada. Inicialmente funcionó como un establecimiento elemental destinado exclusivamente a varones. Desde su fundación y hasta 1910, el profesor Dionisio San Sebastián se desempeñó como director.
Los nombramientos del personal docente, entre otras cuestiones administrativas, dependían del decano de la Facultad. A modo de ejemplo, puede mencionarse la resolución n.º 135, del 9 de mayo de 1912, mediante la cual el decano Rivarola designó “para el puesto de profesora de grado de la Escuela Graduada a la señorita Paula Igliano”.
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Carlos Saavedra Lamas, premio Nobel de la Paz en 1936, fue profesor de las cátedras de Historia Constitucional de la República y de Derecho Público Provincial
El acta número 1 de Asambleas docentes, está fechada el 19 de febrero de 1906, siendo decano Rivarola. En ese acto, se procedió a la elección de un Delegado al Consejo Superior. Resultó electo Agustín Alvarez, un militar abogado, sociólogo y prolífico ensayista. Segun consta en el Libro de Nombramientos de la Facultad Alvarez fue nombrado consejoero academico por decreto del Poder Ejecutivo Nacional de fecha 7 de febrero de 1906. También integro el Consejo Superior y ocupó las catedras de Derecho Constitucional, Historia de las Instituciones Representativas, e Historia Crítica de la República Argentina.
Ese mismo año, con fecha 7 de febrero, se produjo el nombramiento de Luis María Drago como consejero académico, quien además se desempeñó como profesor de Derecho Internacional Público e Historia Diplomática. Drago, ya recibido de abogado, había participado en 1888 de la fundación de la Sociedad de Antropología Jurídica y en 1902 asumió como ministro de Relaciones Exteriores. Fue en ese contexto que concibió la llamada Doctrina Drago, según la cual ningún Estado extranjero podía hacer uso de la fuerza contra un país americano con el fin de cobrar una deuda.
El 7 de junio de 1906 se dictó una resolución, firmada por Rivarola, mediante la cual se nombró bibliotecario de la Facultad a Justo Arauz. Ese cargo fue inicialmente ad honorem hasta que, tiempo después, el Consejo Superior estableció una remuneración. El 10 de diciembre de ese mismo año se aprobó un reglamento para la Biblioteca. En sus primeros tiempos, también estuvieron al frente de la Biblioteca Hipólito Arispe y Juan Chiabra.
En esos años se destacó la presencia de Carlos Saavedra Lamas como docente de la cátedra de Derecho Público Provincial y Municipal. Abogado, diplomático y político, era bisnieto de Cornelio Saavedra. Además, fue diputado y ministro de Instrucción Pública y, más tarde, ministro de Relaciones Exteriores, cargo desde el cual actuó como árbitro en el armisticio que puso fin a la Guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia. Por esa gestión recibió el Premio Nobel de la Paz en 1936. Según la documentación disponible, Saavedra Lamas fue designado el 24 de marzo de 1906 como reemplazante interino de Montes de Oca al frente de la cátedra de Historia Constitucional de la República. Años después, también se desempeñó como profesor suplente de Derecho Público Provincial.
En 1906 egresó como abogado Manuel Elicabe, promotor de la Escuela Argentina de Periodismo mediante un convenio entre el Círculo de Periodistas de la provincia de Buenos Aires y la universidad, que fue pionera en la formación de periodistas en todo el país. Otra figura relevante del ámbito cultural que distinguió al plantel docente de la Facultad fue el tucumano Ricardo Rojas, nombrado profesor interino de Literatura el 3 de mayo de 1909. Fue autor, entre otras obras, de La restauración nacionalista y El santo de la espada. Tras su fallecimiento, el 29 de julio de 1957, se instituyó en su memoria el “Día de la Cultura”.
La primera abogada
Tras la nacionalización de la UNLP, se observa un notable crecimiento de la matrícula en la facultad de Derecho. En 1906 se registraron 70 alumnos inscriptos, cifra que se elevó a 101 durante ese mismo año. En 1907 la matrícula alcanzó los 127 estudiantes; en 1908 se inscribieron 172, y en 1909 ascendió a 204.
Los abogados que egresaron el último de los citados años, fueron en orden alfabético: Aramburu Julio, Abeledo Amaranto, Balado Santiago, Campi José, Cendoya Manuel, Colombres Fernando, Ferraroti Juan, Martinez Molinari Fermin , Ponce de Leon Mario, Rebagliati Augusto, Ruggieri Silvio, Riva Alberto, Villar Saenz Peña Luis y Vergara Carlos. Ese año también se recibió Maria Angelica Barreda, primera mujer abogada, nacida en La Plata en 1887 que tuvo que sortear numerosos obstáculos tanto para cursar como para, una vez recibida, ejercer la profesión, que fue posible gracias al aval de la Corte de Justicia.
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Nacida en La Plata, María Angélica Barreda fue la primera mujer en recibirse de abogada en el país, en 1909
Ese año se inició la Sección Filosofía, Historia y Letras, con las sabias lecciones del ilustrado historiador, pedagogo y jurista español Rafael Altamira, sobre Metodología histórica aplicada a la historia de América, dictando además un curso de Psicología y otro de literatura general. Altamira era miembro de la Real Academia de la Historia de España, fue elegido Decano de la facultad de Derecho de la Universidad de Madrid en 1931.
Joaquín V. González, estaba muy interesado en el estudio de la historia como parte escencial de la formacion de los letrados. Por ello tras una serie de conferencias dictadas por el profesor Altamira, presentó un proyecto sobre la incorporacion de esa materia en la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. La propuesta, presentada por González en su carácter de consejero el 14 de febrero de 1910, incluía los siguientes cursos: a) Método constructivo y didáctico; b) Historia Nacional en sus orígenes primitivos y coloniales; c) Historia crítica de la República Argentina.
Ese mismo año se dictaron los cursos de Historia crítica de la República, Historia colonial de la República y Literatura Argentina. Paulatinamente quedó organizada la sección, dotándola de sus planes de estudios especiales, uncuerpo docente propio y de material de enseñanza. En el año de su creación se dictaron también cursos especiales para los profesores de historia y geografía, del Colegio Nacional de la Universidad ya que muchos carecieran de título de profesor de enseñanza secundaria.
Para ese tiempo González en su interés sobre nuestro pasado, comienza a diferenciarse en su interpretación de la tradición Mitrista.
Esta visión se ve reflejada en la obra de González: “El juicio del siglo, oponía a la historia del general Mitre centrada en el Litoral,otra que partía de la tensión entre esta región y un interior de colonización más antigua que ya había exaltado en “La tradición nacional”.
Este nuevo enfoque, como vertiente renovadora en la historia, tuvio un ámbito de desarrollo en la Facultad. “Fue la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata donde se generó una auténtica tradición doctrinal y pedagógica en el área de Historia Constitucional representada por D.Peña, N. Matienzo y J. Gonzalez Calderón.
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Pupitre-escritorio que utilizaba para sus clases Joaquin V. Gonzalez y que actualmente se encuentra en la biblioteca de la Facultad
El 15 de mayo de 1910 el historiador Ernesto Quesada, que llegó a ser juez penal y uno de los fundadores de la Academia Argentina de la Lengua, elaboró un informe a pedido de las autoridades de la facultad sobre la organización y métodos de los cursos superiores de historia en Alemania.
En cuanto a los docentes dedicados a la investigación histórica, por aquellos tiempos formaba parte del cuerpo de profesores el historiador revisionista Carlos Ibarguren, a cargo de Historia del Derecho Romano, como consta en la resolución 109 de octubre de 1911.
Siguiendo esta línea y destacando la importancia que la Facultad otorgaba al estudio de la historia, el decano Joaquín Carrillo, el 7 de junio de 1913, resolvió poner en funcionamiento el curso Historia crítica de la Nación Argentina y nombrar profesor interino a Ricardo Levene, uno de los fundadores de la Nueva Escuela Histórica que en 1925 fue nombrado director del Archivo Histórico de la Provincia de Buenos Aires. Además, fue dos veces presidente de la UNLP y titular de la Academia Nacional de Historia.
En ese tiempo tambien era profesor de Historia Constitucional otro gran referente de la nueva Escuela Histórica: Emilio Ravignani, fundador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UBA y autor de Asambleas Constituyentes Argentinas.
El 1 de mayo de 1914 el decano, doctor Jose Nicolas Matienzo, resolvió la creación de un curso especial de perfeccionamiento del idioma inglés, a fin de habilitar a los alumnos para la consulta de obras jurídicas en ese idioma. Para dictar este curso fue designado Dominguez Villegas. Durante la gestión de Matienzo, aparece documentado un cierto protagonismo del Centro de Estudiantes de la Facultad, por ejemplo en la lectura de la resolución 184 del 19 de octubre. Cuando los estudiantes solicitaron y consiguieron una prórroga para la presentación de monografías de “escritos penales” hasta el 15 de noviembre.
El 27 de junio de 1918, en su acta 139, el Consejo Académico registró una reunión en la que se hizo referencia al desencadenamiento del movimiento de la Reforma Universitaria en Córdoba. Según el acta, se leyó una nota de la Presidencia de la Universidad, fechada el 19 de junio, en la que, por solidaridad con los estudiantes cordobeses, se decidió no computar inasistencias durante los días 19 a 22 de ese mes.
Ese mismo día, otra resolución evidencia la simpatía de las autoridades universitarias, y de la Facultad en particular, hacia las novedades que llegaban desde Córdoba, al aprobar un subsidio de 500 pesos para el Centro de Estudiantes, destinado a promover conferencias sobre temas jurídicos organizadas por los propios representantes estudiantiles, iniciativa que refleja el germen del espíritu reformista que aún perdura en la casa de estudios platense.
(*) El presente artículo es una adaptación del texto del autor Apuntes para la historia de la facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales UNLP, impreso en julio de 2025
Begum es un segmento periodístico de calidad de 0221 que busca recuperar historias, mitos y personajes de La Plata y toda la región. El nombre se desprende de la novela de Julio Verne “Los quinientos millones de la Begum”. Según la historia, la Begum era una princesa hindú cuya fortuna sirvió a uno de sus herederos para diseñar una ciudad ideal. La leyenda indica que parte de los rasgos de esa urbe de ficción sirvieron para concebir la traza de La Plata.