domingo 11 de octubre de 2026
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Primera sucursal y Casa Matriz

Banco Provincia, la primera institución platense

Un día después de la colocación de la piedra fundacional de La Plata, el Banco de la Provincia de Buenos Aires comenzó a funcionar en Tolosa.

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Cuando el 19 de noviembre de 1882 se colocó la piedra fundamental de La Plata, la nueva capital bonaerense era todavía una promesa. Al día siguiente, el Banco de la Provincia de Buenos Aires abrió en Tolosa una sucursal y se convirtió en la primera institución en comenzar a funcionar en la capital en ciernes. Apenas un amojonamiento delineaba entonces las calles y las manzanas sobre la llanura donde empezaba a levantarse la ciudad. El Banco de la Provincia de Buenos Aires, sin embargo, ya tenía reservado un lugar en el trazado concebido por el ingeniero Pedro Benoit.

Un año antes, el decreto provincial del 7 de mayo de 1881 firmado por el gobernador Dardo Rocha había dispuesto que los organismos autónomos trasladaran sus sedes a la nueva capital y proyectaran allí sus edificios centrales. En el caso del Banco Provincia, su presidente, Carlos Casares, resolvió instalar provisoriamente una sucursal en Tolosa. El objetivo era atender los depósitos de los trabajadores y canalizar recursos destinados a la construcción de la nueva ciudad.

Según el libro Banco Provincia. Casa Matriz. Historia y Arquitectura, una investigación publicada por el propio Banco en 2011, la sucursal abrió sus puertas el 20 de noviembre de 1882, apenas un día después de la colocación de la piedra fundamental de la ciudad. Funcionó en la esquina de la calle 1 y la actual 528 bis, era una construcción de esquina, sin ochava, que todavía se conserva a pocos metros de la estación ferroviaria de Tolosa, que era entonces terminal de línea y, a su vez, el polo poblacional de la zona. en una vivienda que había pertenecido a Eduardo Miche, un suizo oriundo de Berna que desde 1869 se desempeñaba como Mayordomo General y administrador de la estancia de Iraola y había dirigido las tareas de reforestación. El entonces presidente del Banco, Carlos Casares, la alquiló por 3.000 pesos moneda corriente para instalar allí la primera filial de la institución en la nueva capital. a pocos metros de la estación ferroviaria de Tolosa, que era entonces terminal de línea. En pocos años esa modesta filial, creada para recibir los ahorros del personal empleado en las obras, y también sus giros a familiares en Italia y otros países, fue promovida a un rango protagónico en las relaciones entre el Banco y el estado provincial.

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La sucursal del Banco Provincia en Tolosa constituyó, desde la iniciación de los trabajos en La Plata, el principal núcleo de servicios de una población integrada en su mayoría por profesionales, técnicos y mano de obra ocupados en la construcción de la ciudad. De modestas proporciones, el lugar lucía en su exterior una ornamentación sobria y equilibrada compuesta por pilastras, ubicadas rítmicamente, separando tres aberturas con arcos de medio punto, unificadas horizontalmente por un zócalo y en su parte superior una moldura sobre la cual se desarrollaba la tradicional balaustrada. Este lenguaje expresivo, de estilo italianizante, fue el favorito de la gran mayoría de las construcciones privadas realizadas en esa época por constructores y mano de obra peninsulares.

El antecedente de la sucursal de Tolosa, primera institución platense.

El antecedente de la sucursal de Tolosa, primera institución platense.

La filial estaba estratégicamente ubicada a metros de la estación del ferrocarril, habilitada el 11 de octubre de 1882. Era, entonces una zona de fondas, pequeños hoteles, almacenes de ramos generales y varios depósitos de materiales, caracterizada por un movimiento comercial constante.

La Sucursal de La Plata fue creada con un capital asignado de 500.000 pesos moneda corriente. Su primera dotación estaba integrada por el gerente administrador Teodoro Granel; el tesorero Delfín Huergo; el tenedor de libros Martín Bermejos; a los que se sumaban el protero Víctor Selso y un guardia llamado Manuel Peña. A la ceremonia concurrieron importantes personalidades presentes el día anterior en el acto fundacional. Entre las cuales se contaban dos altos funcionarios del Banco de la Provincia, Baldomero Gayán y Carlos Marenco. Según los registros que conserva la entidad, el presidente del Banco Hipotecario bonaerense, Paulino Llambí Campbell, quien, además, realizó el primer depósito en Caja de Ahorros a nombre de sus hijos Pedro y Paulino. En tanto, el senador José Hernández despachó el primer giro desde La Plata a su Cuenta Corriente en Buenos Aires, por 30.000 pesos moneda corriente.

Según lo consignado en la historia oficial de la entidad, en aquel primer día de actividad en Tolosa Ernesto Casares abrió una cuenta de “Depósitos a Premio”. Tres días después se realizó la apertura de la primera Cuenta Corriente, en ese entonces denominada “Depósitos Comerciales”, a nombre de Eduardo Miche y, desde la capital porteña, Miguel Vilches efectivizó el pago del primer giro recibido. En sus comienzos la Sucursal tuvo distintos altibajos y contó con una magra cartera de depósitos, ya que al concluir el primer semestre de 1883 tenía una pérdida neta de 17.049,82 pesos moneda nacional. Esta situación se revertiría en años posteriores, ya que en mayo de 1885 la cartera de sucursales había tenido un rápido aumento debido a la acción desplegada por la Sucursal La Plata.

En mayo de 1884, al producirse la instalación de las autoridades en la ciudad y avanzadas las obras constructivas de la misma, la actividad del Banco pasó a un inmueble ubicado sobre el boulevard 51, entre las calles 3 y 4.

La Casa Matriz

Para ese momento, el proyecto definitivo ya estaba en marcha y la manzana reservada: al Banco le fue asignada la manzana comprendida entre las calles 6, 7, 46 y 47, sobre uno de los principales ejes administrativos de la ciudad. En julio de 1881, una comisión del Banco había recomendado la construcción de una Casa Matriz en un terreno de una manzana, con un presupuesto estimado en dos millones de pesos moneda corriente. En septiembre, el gobierno de Rocha aprobó la propuesta, luego de haber resuelto, pese a las fuertes presiones de empresas porteñas, que la entidad de la provincia tuviera su sede central en la nueva ciudad. Según señala el investigador Alberto De Paula, la decisión desató una crisis política que terminó con la radicación de la casa matriz en La Plata, aunque el centro de decisiones, al que se llamó Casa Central, permaneció en Buenos Aires, sobre la calle San Martín (entre Bartolomé Mitre y Juan D. Perón) que había sido erigida en la década de 1860 y fue demolida en 1930 para construir el actual edificio.

Una postal del edificio en la década de 1920

Una postal del edificio en la década de 1920

El 9 de marzo de 1882 se llamó a concurso para proyectar el edificio. El programa establecía las necesidades de una institución que debía combinar funciones bancarias y administrativas con una dimensión residencial: un amplio salón para la atención del público, oficinas, dependencias para el gerente y el Directorio y una vivienda para el gerente y su familia. El edificio debía ocupar el centro de la manzana y quedar rodeado de jardines. El concurso recibió diez propuestas. Entre los autores figuraban Teodoro Juan de Groux de Paty, Adolfo Ballas, Carlos Musante, Juan Martín Burgos, Benito Panunzi, Francisco y Enrique Pinaroli y Augusto Plou. También se presentaron dos proyectos sin firma y la propuesta de Juan Antonio Buschiazzo y Luis Ángel Viglione. El Departamento de Ingenieros recomendó el proyecto y el Directorio lo aprobó el 19 de enero de 1883. La Casa Matriz comenzaba a tomar forma.

Buschiazzo era italiano y Viglione uruguayo. Juntos proyectaron un edificio de 37 metros de frente por 70 de profundidad, tal como figura en la Memoria Descriptiva. La estructura original estaba dividida en tres sectores: hacia la avenida 7 se ubicaban las oficinas administrativas y el Salón de Sesiones del Directorio; en el centro, el gran Salón de Operaciones; y hacia la calle 6, la residencia del presidente del Banco, dispuesta alrededor de un patio. El subsuelo quedaba destinado a la recaudación fiscal, el archivo y el Tesoro.

El estilo arquitectónico propuesto respondía al neorrenacimiento italiano. Sobre 7, una escalinata conduce al acceso principal, compuesto por tres grandes arcos de medio punto. El cuerpo central avanza sobre la línea de fachada y concentra buena parte de la ornamentación: almohadillado, columnas dóricas, ventanas de arco, balaustradas, un friso, un reloj y el escudo de la Provincia.

En el interior, el acceso desembocaba en un vestíbulo cuadrado y una escalera de mármol conduce a las dependencias superiores. El llamado Salón de Operaciones, de más de 500 metros cuadrados, conserva aún las galerías y columnatas que forman parte de su concepción original.

La dimensión del edificio buscaba dar cuenta de la importancia que el Banco dentro de la estructura económica y administrativa de la provincia y, al mismo tiempo, insertarse en el carácter monumental que el proyecto de la nueva capital buscaba imprimir a sus edificios públicos.

La construcción del edificio

El 9 de febrero de 1883 se realizó el llamado a licitación privada para los trabajos de albañilería, adjudicados el 4 de abril a Luis Stremiz y Cía. La obra incorporó materiales procedentes de distintos lugares. El cemento Portland y los tubos de barro para desagües llegaron de Inglaterra; el hierro en perfiles y las baldosas, de Marsella; la madera utilizada en la carpintería, del Paraguay. La cal provenía de Córdoba y Azul, mientras que el polvo de ladrillo y la arena se obtenían en la zona de Ensenada. La mano de obra era mayoritariamente inmigrante, con predominio de trabajadores italianos.

El célebre arquitecto Juan Antonio Buschiazzo diseñó la Casa Matriz del Banco Provincia en colaboración con Luis Viglione.

El célebre arquitecto Juan Antonio Buschiazzo diseñó la Casa Matriz del Banco Provincia en colaboración con Luis Viglione.

La dirección de Buschiazzo y Viglione no estuvo exenta de contratiempos y conflictos. De hecho, en agosto, a poco de iniciada la construcción, los arquitectos fueron apartados de la obra a raíz de diferencias con las autoridades, pero en octubre fueron repuestos sus funciones.

En mayo del siguiente año el derrumbe de un muro provocó la muerte de dos trabajadores. El Ministerio ordenó entonces una inspección a cargo del ingeniero Juan B. Rivera y el maestro mayor de obras Isaac Villamonte. El informe recomendó aumentar el espesor de los muros. Buschiazzo y Viglione respondieron que esa modificación incrementaría innecesariamente el costo de la edificio que, finalmente, fue inaugurado el 19 de abril de 1886.

La distribución original del edificio revela hasta qué punto había cambiado la organización de una institución bancaria en poco más de medio siglo. El sector posterior del edificio estaba destinado a la vivienda del presidente del Banco. Esa residencia se articulaba alrededor de un patio y formaba parte del mismo conjunto que albergaba las oficinas, el Directorio, el Salón de Operaciones, el archivo y el Tesoro.

La Casa Matriz había sido concebida para concentrar en una misma construcción buena parte de la vida institucional del Banco. Esa organización comenzó a modificarse a partir de las primeras décadas del siglo XX.

Reformas y ampliaciones

El creciente volumen de operaciones desarrollado por el Banco desde la reorganización y las nuevas necesidades de uso requirieron la intervención y reforma del edificio en pos de una mejora tanto en la atención como en el ámbito laboral. En noviembre de 1911, Luis Rocca, arquitecto del Banco, remodeló la fachada principal modificando el almohadillado y generando grandes cambios en el frente. Reemplazó los capiteles dóricos por otros jónicos, agregándole bases a las columnas pero sin modificar su esbeltez. También modificó el remate del sector central al ubicar el reloj en el tímpano de un frontis recto quebrado y enaltecer el escudo provincial con un par de volutas como marco. En agosto de 1914, bajo la dirección de Rocca se realizaron tareas de refuerzo de muros y apuntalamiento de columnas en la parte posterior del edificio, sobre calle 6 y se amplió la vivienda del Gerente. En 1918 el mismo profesional se ocupó del traslado la Gerencia a la planta baja, donde anteriormente se ubicaba la oficina de Teneduría de Libros, sobre el cuerpo izquierdo del edificio.

Reformas en el interior del edificio de la Casa Matriz durante la década del '30.

Reformas en el interior del edificio de la Casa Matriz durante la década del '30.

Ligado al banco al igual que su padre, el arquitecto Atilio Rocca, también realizó reformas en el edificio de Casa Matriz. Entre 1932 y 1936 llevó a cabo una gran remodelación del Salón de Operaciones. Generó una serie de aberturas en forma de arcos de medio punto en los, hasta entonces ciegos, muros laterales del Salón. A su vez, también invirtió el esquema funcional de manera que el área de público, que era central, pasó a distribuirse en forma periférica, reservando la zona media para el personal. De esta forma se lograba un mayor desarrollo lineal de los mostradores.

Entre 1942 y 1944 se efectuaron bajo su dirección y proyecto nuevas modificaciones. El cuerpo de contrafrente dejó de utilizarse como vivienda y se afectó a usos administrativos. Se incluyeron asimismo tres entrepisos sobre cada uno de los niveles del edificio para poder hacer frente a las necesidades de aumento de superficie que poseía el inmueble. Trasladó el Salón de Directorio a su ubicación actual: en la planta alta, al centro y al frente. También realizó tareas de modernización del edificio incorporando ascensores y tres puertas de acceso giratorias en el primer tercio del vestíbulo, removiendo las puertas de doble hoja de las arcadas de entrada del Salón de Operaciones.

La Sección Crédito Hipotecario

En 1965, y ante el creciente aumento del volumen de operaciones en general y de los otorgamientos de créditos hipotecarios en particular, el directorio del Banco dispuso una ampliación de ese sector. Para ello se tomó la decisión de construir un nuevo edificio que serviría de anexo a la Casa Matriz. El proyecto, aprobado en enero de 1966, fue elaborado por profesionales pertenecientes a la Oficina Técnica del Banco en un equipo de trabajo conformado por los arquitectos Jorge Pomar, Alfredo Sarmiento y Alberto Roca, bajo la dirección de quien se encontraba a cargo de esta oficina, el arquitecto Adolfo Justo Estrada. Los trabajos de construcción fueron asignados a la empresa Jaime B. Coll.

El salón de acuerdos del Directorio, se encuentra preservado en el primer piso.

El salón de acuerdos del Directorio, se encuentra preservado en el primer piso.

El lugar elegido para la implantación fue uno de los sectores destinados al jardín perimetral, puntualmente el que se sitúa sobre calle 6, donde se ubica el contrafrente del edificio histórico. El nuevo volumen abarcaría una superficie total de 10.000 metros cuadrados. Sus características están comprendidas dentro de las tendencias propias de la época, generando un marcado contraste con el antiguo edificio fundacional. Sobre una estructura de hormigón armado a la vista, el nuevo pabellón fue desarrollado según un ordenamiento lineal y simétrico, sus espacios se distribuyen en subsuelo, planta baja, cuatro pisos y una terraza.

La planta baja fue destinada a la atención al público mientras que en el primero, segundo y tercer piso presentan plantas lo suficientemente flexibles como para subdividirse mediante tabiques modulares con posibilidades de modificaciones en función de ir adecuándose a los sucesivos cambios de uso. El cuarto piso, destinado originalmente a oficinas de funcionarios, se proyectó con una compartimentación fija en forma parcial. El subsuelo alberga la sala de máquinas, estacionamiento, cajas de seguridad y el tesoro.

Las carpinterías son metálicas, de aluminio, con cortinas de madera para el exterior en combinación con paños de mármol en planta baja. En el interior la carpintería es metálica con paños de madera enchapada y mármol en los paliers. La estructura de hormigón armado a la vista, que incorpora un interesante conjunto de parasoles, le otorga a la fachada un carácter de fuerte identificación con los rasgos introducidos por el arquitecto suizo Le Corbusier en los años de posguerra y que, sumado a la concepción general que le dio forma a este edificio, puede asimilarse a las características propias generadas por el llamado “movimiento moderno” en su rama brutalista.

El Salon de operaciones de la Casa Matriz en la década de 1930.

El Salon de operaciones de la Casa Matriz en la década de 1930.

Tras dos años y medio de construcción, el edificio anexo fue inaugurado el 18 de abril de 1969, a sólo un día del 83º aniversario del edificio histórico de Casa Matriz. Considerando la ubicación, en pleno centro y teniendo en cuenta la dificultad de estacionamiento, se decidió implementar el sistema conocido como drive-in, de recepción de depósitos directamente desde el automóvil. Así, a partir de pautas seguidas en Estados Unidos y Europa, con las posibilidades que brindaban la informática y los circuitos cerrados de televisión, Casa Matriz se convirtió en el primer ámbito bancario del país dotado de ese moderno servicio. La construcción estuvo a cargo de la misma empresa encargada del nuevo edificio, Jaime B. Coll.

Patrimonio arquitectónico

En 2006, mediante el Decreto Municipal Nº 1579, Casa Matriz fue incorporada al catálogo de bienes patrimoniales del casco fundacional de La Plata en la categoría A, correspondiente a los Bienes Patrimoniales de Interés Monumental, con un régimen de protección integral que alcanza sus características arquitectónicas y ornamentales, tanto exteriores como interiores.

Ese mismo año comenzaron las adecuaciones para adaptar el edificio a las necesidades de funcionamiento contemporáneas, con la renovación de las cajas de Tesorería y los puestos de atención de la planta baja. Entre enero de 2007 y marzo de 2008 se remodeló además el área Jurídica, en el tercer piso, sobre una superficie de 600 metros cuadrados.

En 2008, el Banco adhirió al Programa “Bicentenario y Obra Pública Patrimonial de la Provincia”, impulsado por el gobierno bonaerense para recuperar edificios y sitios de valor histórico. La intervención incluyó la limpieza y restauración de las fachadas, el tratamiento de humedades, reparaciones y pintura de interiores, la adecuación de instalaciones, la iluminación exterior, la recuperación de senderos y veredas, la reincorporación de la reja perimetral y la parquización.

El edificio de la Casa Matriz, que el ultimo 19 de abril cumplió 140 años, conserva hoy buena parte de esa historia: en sus fachadas y espacios interiores, en el mobiliario que todavía permanece en uso, en las obras de arte y en las sucesivas intervenciones que acompañaron la transformación de la institución. El equipamiento original incluyó más de 60 piezas diseñadas y fabricadas en Inglaterra, realizadas en caoba tallada y lustrada. Parte de ese mobiliario —entre ellos la mesa y las sillas del Directorio y algunos escritorios— todavía permanece en uso. Otra parte integra las colecciones del museo del Banco. El edificio también conserva un conjunto de obras de arte incorporadas a lo largo de su historia. En el Salón de Directorio se encuentra la pintura Junta de Crédito Público Nacional, de Augusto Ballerini, realizada en 1888. El patrimonio artístico incluye además obras pictóricas de Tomás Bradley, Miguel del Pino y José Bouchet, un retrato de Dardo Rocha y otras piezas. En el Salón de Operaciones se hallan un bajorrelieve en bronce de Ernesto de la Cárcova llamado “Centenario del Banco” y la plancha de cobre “Nuestra Señora del Rosario” de Alicia Díaz Rinaldi que representa a la Virgen Patrona del Banco Provincia. En el jardín permanece el monumento dedicado a Marcelino Ugarte, realizado por L. C. Rovatti.

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