domingo 16 de junio de 2024
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Casa Suiza

Sociedad Helvetia, pasado y presente de un ícono de La Plata construido por inmigrantes suizos

En sus comienzos, en el lote funcionaron consultorios médicos donde atendió Alejandro Korn y el primer campo de tiro deportivo. Hoy la Casa Suiza ofrece un rico legado y es una de las pocas viviendas de la época fundacional que permanecen en pie.

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La Sociedad Suiza de Socorros Mutuos “Helvetia” es una de las instituciones más antiguas de La Plata: fue fundada el 26 de agosto de 1886, apenas cuatro años después que la ciudad. Sus estatutos fueron aprobados por el gobierno provincial en noviembre de 1888. Poco después los suizos adquirieron un predio de 2 entre 44 y 45 y construyeron una sede que aun hoy subsiste.

Los impulsores de la Sociedad Helvetia fueron un puñado de inmigrantes provenientes del territorio de los primitivos cantones de Waldstätten que llegaron a esta región escapando de la pobreza y la falta de oportunidades para participar de la portentosa tarea de construir la nueva capital de la provincia de Buenos Aires y erigir, al mismo tiempo, un nuevo destino para sus vidas.

Los helvecios eran un conjunto de tribus de raíz celta. La figura femenina de Helvetia es la personificación de la nacionalidad suiza. De hecho, Suiza conserva oficialmente el nombre en latin “Confederatio Heveltia”, fundada en 1848.

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A partir de la promoción de la llegada y radicación de extranjeros que llevaron adelante sucesivos gobiernos nacionales en la segunda mitad del siglo XIX, la inmigracion suiza se instaló inicialmente en varias provincias. Una segunda oleada de suizos llegó al Rio de La Plata a causa de la Primera Guerra Mundial. Según datos del Archivo General de la Nacion, entre 1857 y 1924 emigraron a la Argentina 37.017 suizos. En Santa Fe los suizos dieron vida a la Colonia Esperanza, una de las primeras colonias agrícolas argentinas. Desde allí se fueron expandiendo hacia otras zonas. Hoy Argentina da cobijo a la comunidad de suizos más grande de Latinoamérica que reúne a unos quince mil personas de ese origen. En su Canto a la Argentina, escrito en 1910, el poeta Rubén Dario homenajea a la inmigración helvética y alude a las semejanzas entre el paisaje del país europeo y la Patagonia andina. Escribió el autor nicaragũense: “Como en la patria natal/ veréis el blancor que culmina/ allá donde en la tierra austral/ erige una Suiza argentina/ sus ventisqueros de cristal".

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La Casa Suiza, ubicada en 2 entre 44 y 45.

La Casa Suiza, ubicada en 2 entre 44 y 45.

En general, los suizos recién llegados a La Plata se abocaron a tareas artesanales para erigir la ciudad por lo que, en general, al arribar pronto consiguieron empleo. La mayoría trabajaba en la construcción y terminación de edificios públicos, como la casa de Gobierno y la Legislatura. También hubo ingeniero suizos en las obras del Puerto La Plata.

Los pioneros de Casa Suiza

Según el primer censo de población realizado en La Plata en 1884, de los 10.407 habitantes que tenía por enonces la nueva urbe, de los cuales 7.997 eran extranjeros, tan solo 132 -el 1,27 por ciento- era de origen suizo. Si bien la inmigración suiza no fue relevante en términos numéricos, los recién llegados se insertaron rápidamente en el nuevo ambiente.

Uno de los suizos más antiguos de La Plata fue Eduardo Miche, oriundo de Berna, quien desde 1869 se desempeñó como mayordomo general de la estancia de la familia Iraola, propietaria de la mayor parte de las tierras por estos lares previo a la fundación. Entre sus ocupaciones dirigió el plan de forestación llevado adelante en el lugar. En 1882 Miche se estableció en Tolosa en una vivienda que aún existe, ubicada frente a la estación del Ferrocarril. En algún momento allí funcionó la primera sede del Banco de la Provincia de Buenos Aires.

Las reuniones entre los suizos fueron derivando en un tipo de organización similar a la que se proyectaba en otras colectividades afincadas en la ciudad en ciernes. Así fue naciendo la sociedad de socorros mutuos que Miche fundó junto con un grupo de suizos con la idea de brindar asistencia social además de mantenerse agrupados para compartir y conservar valores y creencias comunes.

En efecto, las sociedades de socorros mutuos que tuvieron auge a partir de 1880, posibilitaban a sus socios, a cambio de una módica cuota mensual, el acceso a servicios de primera necesidad como atención médica y medicamentos; ayuda en gastos de sepelio y luto; auxilio en caso de enfermedad de carácter crónico; fomento de toda tendencia a aumentarlos vínculos entre los socios”, tal como figura en el decreto de 1888 por el cual el gobierno bonaerense aprobó los estatutos de la Sociedad Helvetia.

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Los requisitos establecidos para integrar la Sociedad eran “ser suizo o hijo de suizo, tener entre 12 y 50 años de edad, gozar de buena reputación y salud y satisfacer con una contribución de entrada”. Se excluía explícitamente de su seno toda discusión política o religiosa. En aquel tiempo, la esfera de acción abarcaba el casco urbano de La Plata así como los barrios Tolosa, Los Hornos, Ensenada y Villa Elisa.

En las reuniones sociales los suizos compartian comidas y bailes típicos, recordaban fechas patrias e intercambiaban novedades del terruño generando una experiencia de sociabilidad que los mantenía unidos a sus origenes y les permitia conservar las lenguas de su tierra -italiano, frances y alemna- reforzando el aspecto identitario.

Poco a poco, la entidad fue cobrando forma y se hizo indispensable contar con una sede donde reunirse y llevar adelante las tareas para las que había sido fundada. En 1893 se adquirió el terreno donde se edificaría la sede social ubicado en calle 2 entre 44 y 45 # 621. El edificio se construyó con el aporte solidario de los socios, ya fuera en dinero, materiales o trabajo personal. Para esa época, la ciudad contaba con 49 sociedades, que congregaban al 22,7 por ciento de sus habitantes. La Sociedad Suiza de Socorros Mutuos Helvetia tenía registrados 62 asociados, que representaban poco más de la mitad -el 56,36 por ciento- de los suizos varones que residían en la región.

Una sede para los helvetios

El actual presidente de la entidad, Gustavo Galland, recuerda que “lo primero que se hizo fue un frente y dos habitaciones con un amplio fondo abierto”. Galland es un dirigente socialista de relieve que en la década del 90 fue el primer Defensor Ciudadano de La Plata y llegó a ocupar una banca como diputado nacional.

Un estudio de los arquitectos Graciela Molinari y Alfredo Conti rde la Comision de Investigaciones Cientificas (CIC) de la provincia de Buenos Aires eúne toda la información disponible sobre el edificio construido para albergar a la Sociedad Helvetia. “El plano más antiguo hallado en el Archivo de la Dirección de Obras Particulares de la Municipalidad de La Plata data del año 1894 y está referido al proyecto de construcción que consta de un salón de 12 por 8,30 metros, ocupando todo el ancho del lote”, indican los profesionales en el trabajo titulado “El legado arquitectónico de los suizos en La Plata”.

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Una de las primeras comisiones de la Sociedad de Socorros Mutuos Helvetia.

Una de las primeras comisiones de la Sociedad de Socorros Mutuos Helvetia.

Con los años el inmueble sufrió diversas reformas. Uno de esos cambios, a cargo del arquitecto Hugo Thalmann, contempló la construccion de un Salón de Teatro con piso de pinotea, ademas de una habitacion secundaria y los sanitarios. Uno de los sectores modificados de la casa fue su fachada que no se corresponde con la que figura en los planos mas antiguos y “difiere tanto en la ornamentación como en el ratamiento de las superficies”, señalan Molinari y Conti. Parta luego agregar: “A pesar de la sencillez de su composición, la incorporación del nombre de la institución y el escudo de la Confederación Helvética le confieren identidad al edificio, contribuyendo a incrementar su valor testimonial”.

Al referirse al aspecto patrimonial los arquitectos apuntan: “Se trata de un inmueble perteneciente al período fundacional de la ciudad, por lo que resulta un testimonio de la arquitectura platense de fines del siglo XIX y uno de los pocos inmuebles en la ciudad que ha llegado a nuestros días sin una alteración notable de sus características originales. Coadyuva a incrementar su valor histórico el hecho de haber sido construido como sede de una de las colectividades que en los primeros años de La Plata contribuyeron al poblamiento y consolidación de la ciudad, a la vez que no ha pasado por cambios de propietarios y continúa con su función original”.

En la Casa Suiza funcionó el primer campo de tiro deportivo de la región

En diciembre de 1998, el Concejo Deliberante platense declaró la casa de interés municipal destacando su “valor arquitectónico testimonial” lo que implica que debe ser protegida y cualquier modificación requiere el aval de la Comision para la Preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico del partido de La Plata. También se dispuso la colocacion de una placa que diera cuenta de la distinción.

El tiro suizo

En la parte trasera y abierta de la propiedad, que contaba con sesenta metros de fondo, funcionaba un polígono de tiro que todos en la ciudad conocían como "El Tiro Suizo" en el que siguiendo las tradiciones de aquel país se aprendia sobre el empleo de armas de fuego, especialmente fusiles que se usaban de modo recreativo. Fue, en rigor, una de las primeras actividades desarrolladas en el lugar.

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El 26 de abril de 1890 se realizó el primer concurso de tiro al blanco con el cual la entidad recaudó 303 pesos de moneda nacional. De ahi en más se comenzaron a realizar certamenes competitivos entre ellos uno de los mas concurridos era el que participaban tiradores con pistolas de calibre 22. Con el tiempo y la instalación de las distintas sedes del Tiro Federal, el lugar entró en desuso y, finalmente, fue destactivado.

Gracias a las reuniones sociales rápidamente la sede de Helvetia se convirtió en lugar de encuentro para los miembros de la colectividad. Al igual que en entidades similares lo primordial era atender a las necesidades de los suizos que iban llegando a la región y encontraban en la institucion un espacio de acompañamiento. En el edificio funcionaban consultorios médicos en los que atendia, entre otros, el reconocido médico y psiquiatra Alejandro Korn. De origen alemán Korn había estudiado medicina en Suiza y fue considerado en su momento uno de los cinco sabios de la ciudad.

En 1888 Korn fue designado médico de policía y una década después ocupó el cargo de director del Hospital que habia diseñado Pedro Benoit en Melchor Romero con una propuesta de colonia que incorporó a la atención de las dolencias comunes, el tratamiento de enfermedades mentales constituyendo el primero en su tipo en el país. En 1916, renunció para dedicarse a la filosofía.

Hay otros apellidos relevantes surgidos de la comunidad suiza en la ciudad como Tettamanti-Kreis, ligados al servicio de tranvias, o Spinedi, una familia de empresarios de la construcción. Por otra parte, varios de los suizos radicados de la región desempeñaron distintos roles en el Museo de Ciencias Naturales. Uno de ellos, Enrique Delachaux, era geógrafo egresado de la Universidad de Paris y llegó a la Argentina en 1888 y llegó a ser director de la Oficina Cartográfica de la Comisión de Límites con Chile. Fue uno de los mas cercanos colaboradores de Francisco Pascacio Moreno quien lo envió al pais trasandino para participar de las negociaciones. La firma de Delachaux está estampada en los pactos entre ambos paises alcanzados en 1899 que llevaron al arbitraje inglés del diferendo.

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El suizo Santiago Roth, fue Jefe del Area de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales.

El suizo Santiago Roth, fue Jefe del Area de Paleontología del Museo de Ciencias Naturales.

Otros socios de Helvetia que se desempeñan en el Museo fueron los naturalistas Santiago Roth y Alcides Mercerat, que fueron responsables del área de Paleontologia del Museo.

Si bien nunca vivió en La Plata, el arquitecto Charles Edouard Jeanneret, mundialmente conocido como Le Corbusier dejó su sello en la ciudad de las diagonales. Por pedido del cirujano Pedro Domingo Curtuchet, el profesional suizo diseñó los planos para su casa y siguió todo el proceso por correspondencia. La Casa Curutchet es la unica vivienda unifamiliar que el celebre Le Corbusier hizo en America Latina y desde julio de 2016 la UNESCO la declaró Patrimonio de la Humanidad.

Puesta en valor

Como en toda institución de tan largo recorrido, la Casa Suiza pasó por una temporada de estancamiento principalmente ligada a naturales cambios de generaciones en la institución. Después de varios años en que el lugar permaneció cerrado y prácticamente sin actividad.

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Espectáculos y gastronomia. La estrategia de los suizos para reunir fondos y sostener la histórica casa

Espectáculos y gastronomia. La estrategia de los suizos para reunir fondos y sostener la histórica casa

Hace tres años, Galland, que ya había sido titular de la entidad, tomó nuevamente las riendas y junto al vicepresidente de la entidad, Horacio Caffaso, impulsaron una reactivación integral del lugar. El desafío asumido implica generar los recursos para sostener los gastos que implica el mantenimiento de la casa en buenas condiciones. Lo cual no es poco.

Alejandro Korn atendió durante varios años en los consultorios de la Sociedad Helvetia

El primer paso fue poner en condiciones la casa que sufría el deterioro consecuente del cierre. Se trabajó en recuperar los techos, poner a punto los servicios, rehabilitar los baños y echar unas buenas manos de pintura a toda la propiedad. También se puso en valor el frente, presidido por el escudo nacional sobre la puerta de acceso.

En el interior de la Casa Suiza pueden verse varias curiosidades. Desde un busto de Helvecia, un gobelino con motivos históricos y una bandera nacional bordada a mano por Catalina Kreis, una figura de relieve para la entidad que fue nombrada madrina de las banderas sociales, hasta luminarias de tipo arañas y apliques de época, documentos antiguos y, entre otras cosas, una particular escalera caracol de madera.

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Una de las primeras reformas que tuvo la propiedad fue la construcción de una Sala de Teatro donde hoy se realizan diversas actividaedes.

Una de las primeras reformas que tuvo la propiedad fue la construcción de una Sala de Teatro donde hoy se realizan diversas actividaedes.

A partir de este año y tras los trabajos ejecutados la casa sumó a los festejos patronales -4 de febrero día del inmigrante suizo; 1 de agosto Fiesta Nacional Suiza; y 22 de agosto aniversario de la Sociedad de Socorros Mutuos Helvetia- una mayor frecuencia de actividades y espectáculos musicales en vivo con servicio gastronómico que cada día convoca a más platenses.

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Begum es un segmento periodístico de calidad de 0221 que busca recuperar historias, mitos y personajes de La Plata y toda la región. El nombre se desprende de la novela de Julio Verne “Los quinientos millones de la Begum”. Según la historia, la Begum era una princesa hindú cuya fortuna sirvió a uno de sus herederos para diseñar una ciudad ideal. La leyenda indica que parte de los rasgos de esa urbe de ficción sirvieron para concebir la traza de La Plata.

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