El transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) atraviesa un escenario cada vez más complejo, con menos micros en circulación, tarifas en fuerte aumento y un servicio que se deteriora día a día. La combinación impacta de lleno en millones de usuarios que dependen del sistema.
El diagnóstico surge de un informe elaborado por la facultad de Ciencias Económicas de la UBA, que pone el foco en la evolución del sistema en los últimos años. Según ese relevamiento, la cantidad de unidades en circulación cayó de manera sostenida, mientras el costo del boleto se disparó.
En concreto, el estudio detalla que en noviembre de 2019 circulaban 19.348 micros en el AMBA. Esa cifra bajó a 18.639 en octubre de 2023, luego a 17.731 un mes después y finalmente a 16.989 en marzo de 2026, consolidando una caída cercana al 12%.
A esa reducción estructural se le sumó un episodio crítico en abril, cuando se produjo un recorte del 40% en la cantidad de unidades en circulación. Ese momento marcó un punto de quiebre en el funcionamiento cotidiano del sistema.
Más costos, menos respuestas para los usuarios
En paralelo, el boleto mínimo registró un incremento de más del 1.200% en el mismo período, incluso en un contexto en el que las empresas continúan recibiendo subsidios, aunque con recortes y demoras en los pagos.
El informe también advierte sobre la complejidad en la administración de esos subsidios, que se reparten entre Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad. Esa superposición de responsabilidades genera desajustes que terminan afectando la eficiencia del sistema.
Las consecuencias ya se sienten en la vida diaria de los usuarios. Menor frecuencia, unidades saturadas y viajes más largos se volvieron moneda corriente, generando malestar, tensiones y episodios de conflicto en las paradas y dentro de los micros.
El economista Rafael Skiadaressis, investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política de la UBA, explicó que el sistema atraviesa un deterioro sostenido en su calidad. Según señaló, la situación se agravó especialmente por el aumento del precio del combustible.
Micros colectivos (7)
Menor frecuencia, viajes más largos y unidades saturadas vuelven el traslado diario más estresante para millones de usuarios
Durante ese período, los mayores costos no fueron compensados ni con subsidios ni con ajustes tarifarios inmediatos. A eso se suma una deuda acumulada en las compensaciones, particularmente en el subsidio social destinado a jubilados, que ya ronda los 80 mil millones de pesos.
Micros más viejos con menos unidades en la calle
Esa situación financiera impacta directamente en las empresas, que primero postergan la renovación de flota y luego reducen la cantidad de unidades activas. Con el tiempo, esto se traduce en micros más viejos, más fallas y menos kilómetros recorridos.
El esquema de subsidios también se volvió más fragmentado desde 2024, con un sistema dividido según jurisdicciones. Además, la suspensión del boleto integrado en la provincia de Buenos Aires sumó presión sobre los costos y sobre el bolsillo de los usuarios.
En este contexto, el informe advierte que, de no mediar soluciones de fondo, la tendencia seguirá empeorando. Con menos micros, tarifas en alza y un servicio cada vez más limitado, el transporte público del AMBA enfrenta un escenario crítico que impacta de lleno en la vida cotidiana.