Revelan cómo operaba el grupo de La Plata que extorsionó al gendarme que se suicidó en la Quinta de Olivos
La muerte de Rodrigo Gómez en la Quinta de Olivos abrió una investigación que permitió reconstruir el funcionamiento del grupo que operaba desde La Plata.
La muerte de Rodrigo Gómez, el soldado hallado sin vida en la Quinta de Olivos en diciembre pasado, abrió una investigación judicial que permitió reconstruir el funcionamiento de una banda dedicada a la extorsión desde cárceles de La Plata y Magdalena. El grupo utilizaba aplicaciones de citas como punto de partida para exigir dinero bajo amenazas.
A partir de las referencias de la misiva los investigadores comenzaron a reconstruir cómo se iniciaba el contacto y de qué manera escalaban las exigencias que en el caso del gendarme terminaron de manera trágica.
Rodrigo Gomez
Rodrigo Gómez, el militar que se quitó la vida en Olivos, había sido extorsionado por presos del penal de La Plata y Magdalena.
En una conferencia de prensa, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y la jueza federal Sandra Arroyo Salgado explicaron que el foco de la pesquisa estuvo puesto en desentrañar el mecanismo de la extorsión, más allá del desenlace trágico del caso.
Así operaba el grupo desde La Plata y Magdalena
El recorrido realizado por las autoridades permitió identificar a la aplicación Evermatch como el primer eslabón de la maniobra. Allí, perfiles femeninos falsos entablaban conversaciones con hombres, mientras detrás de cada mensaje operaban presos que coordinaban las acciones desde distintas unidades penitenciarias.
Según precisó Sandra Arroyo Salgado, el contacto con Gómez comenzó a través de un perfil falso creado bajo el nombre de Julieta Ayelén Cardozo. Fotos obtenidas de internet y mensajes amables daban inicio a un vínculo que, con el correr de los días, cambiaba abruptamente de tono. "Esta gente manda fotos bajadas de internet y mensajes que finalmente termina con una extorsión. Lo llamaron al soldado, una madre alterada, diciéndole que la chica supuestamente era menor de edad", explicaron en diálogo con el canal Todo Noticias.
Adorni Monteoliva y Salgado
Manuel Adorni, Alejandra Monteoliva y Sandra Arroyo Salgado.
El siguiente paso del esquema incluía la intervención de un supuesto policía. En el caso de Gómez, los extorsionadores usurparon la identidad de Matías Nahuel Conti, efectivo real de la Policía de la Ciudad, quien nunca investigó el hecho ni mantuvo contacto con el soldado. Durante las llamadas, el falso funcionario aseguraba que existía una causa en trámite y que solo mediante pagos urgentes podía "frenarse" el avance judicial. Así comenzaban las transferencias, realizadas bajo presión y con la promesa de evitar consecuencias penales. Luego, el dinero era enviado a cuentas bancarias a nombre de mujeres vinculadas a la organización, que actuaban como intermediarias. Finalmente los fondos se redistribuían para dificultar su rastreo. En la causa se comprobó, entre otras operaciones, una transferencia de $600.000.
Con el avance de la investigación, la Justicia logró identificar a quienes coordinaban la maniobra desde prisión. El líder fue señalado como Tomás Francavilla, de 22 años, conocido como "Nahuel Contti", detenido en la Unidad Penitenciaria N°36 de Magdalena por robo a mano armada. También estaban involucrados Kevin Manuel Sandoval, alojado en la Unidad Penal N°26 de Lisandro Olmos, y Mauricio José Duarte Arecó, también detenido en Magdalena. Los tres administraban perfiles falsos, organizaban los contactos y controlaban el circuito del dinero.
Cárcel de Olmos (5).jpg
En las últimas horas, además, fueron detenidas las mujeres que recibían los fondos producto de las extorsiones. Los principales acusados serán trasladados al Servicio Penitenciario Federal(SPF) bajo un régimen de alto riesgo, mientras la causa sigue avanzando sobre el funcionamiento completo del esquema.
La carta del gendarme que terminó siendo clave
“Quien diría que entrar a una app de citas me traería muchos problemas. A partir de esa app estoy con problemas legales y muchas deudas. Y ni siquiera con esos policías puedo solucionar nada porque, supuestamente, si les pagaba esto se solucionaba.
Solo parece ser una estafa porque piden plata y más plata. Esos policías son más corruptos que otra cosa, me dejaron con muchas deudas, pero ya no importa, ya nada importa. Nunca creí que mi vida fuera a terminar así. Yo no le tengo miedo a la muerte, sino respeto. A lo que si le tengo miedo es a decepcionarlos y a quedarme solo y eso me aterra
Estoy muy agradecido con la familia, con el Ejército. Después de escribir todo esto ya llegó la hora. Gracias a todos, gracias al Ejército por darme esta oportunidad de estar en sus filas, fueron las palabras que se encontraron en el documento que hoy es una prueba clave en la causa"