Debido a dos violentos robos ocurridos en kioscos de una misma cadena presente en La Plata, con pocos días de diferencia entre sí, un empleado decidió renunciar a su trabajo. El dueño dice que "es tierra de nadie".
Lo asaltaron de día y de noche y quedó tan asustado que decidió renunciar a pesar de necesitar el trabajo en La Plata.
Debido a dos violentos robos ocurridos en kioscos de una misma cadena presente en La Plata, con pocos días de diferencia entre sí, un empleado decidió renunciar a su trabajo. El dueño dice que "es tierra de nadie".
El primer episodio ocurrió el último lunes en un comercio llamado "Kapri" y ubicado frente a Plaza Paso, en 13 y 44. En aquel hecho, un joven trabajador fue sorprendido a las 13.40 mientras atendía a una clienta. Tres delincuentes armados ingresaron al local, llevaron al empleado y a la clienta a la parte trasera del kiosco y le pusieron una pistola en la cabeza al joven.
Inmediatamente, el resto de la banda se dedicó a saquear el comercio. Se llevaron más de 40 atados de cigarrillos, algunas mercaderías, el celular de él y 8 mil pesos en efectivo y escaparon impunes.
Sin poder comunicarse, le envió un mail al propietario del lugar para contarle lo que había sucedido y este fue a una seccional policial para radicar la denuncia correspondiente.
A pesar de haber quedado shockeado por el violento episodio, siguió trabajando. Casi cuatro días después, el viernes a las 20.30 en otro local de la cadena ubicado en 7 entre 45 y 46, mientras el mismo empleado estaba en su turno, seis "pibitos" -según relató- entraron al lugar, lo amenazaron y se llevaron nuevamente todo lo que pudieron. Agarraron cigarrillos, golosinas y entre 12 mil y 15 mil pesos en efectivo, indicaron las fuentes policiales.
Tras estos episodios, se contactó con el dueño del comercio y le avisó que iba a renunciar por los violentos episodios que había sufrido. "Es una lástima. Realmente necesitaba el trabajo", dijo Luis, el propietario del comercio, a El Día, en referencia a la renuncia de su joven empleado. "No nos dejan trabajar en paz. No sabemos qué más hacer. Son menores de edad que, si la Policía los agarra a las dos horas están nuevamente en la calle", protestó.
Al mismo tiempo, dijo que "el barrio es tierra de nadie. Y si bien nosotros a partir de las ocho de la noche trabajamos con la puerta cerrada, nada frena este tipo de hechos", lamentó.
Ambos episodios quedaron registrados en las cámaras de seguridad del local pero hasta el momento no hay detenidos.
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