viernes 12 de abril de 2024

"Esto no es un hecho aislado": los vecinos del Grand Bell presentarán una demanda

Marcelo Peña representa al grupo de vecinos que se presentará como damnificados para poder conocer el entramado del robo que sacude al barrio.

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No cesan las repercusiones respecto al golpe millonario que sacudió al barrio privado Grand Bell   y que tuvo un nuevo episodio en las últimas horas, el cual puso a los vecinos en jaque respecto a la inseguridad que se vive en el lugar. Mientras la fiscal Virginia Bravo de la UFI N° 7 se encuentra investigando el accionar de los delincuentes que se movieron con ligereza y tiempo de sobra por el predio, un grupo de vecinos abrirá una nueva causa para poder investigar en paralelo el modus operandi utilizado por los ladrones y que pone en duda el oficio de los agentes de seguridad encargados de dejarlos pasar y más tarde escapar por el ingreso principal.

En este sentido, el abogado platense y vecino del Grand Bell, Marcelo Peña, recibió a la prensa en medio de la tensión que se vive en el barrio y explicó que se encuentra representando como "particulares damnificados" a un grupo de vecinos que busca "demostrar bajo otra línea investigativa si ésto fue una actividad imperita por parte de los agentes de seguridad o todo lo contrario".

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Peña reconoció el trabajo que lleva adelante la fiscal y el letrado de la familia damnificada, pero aún así él y otros vecinos del exclusivo barrio se ven en la necesidad de continuar investigando una serie de movimientos que realizaron los delincuentes pasando controles de seguridad con una tarjeta inhabilitada, dando vueltas por el barrio a la espera de que se desocupe la vivienda asaltada y luego huyendo a toda velocidad por la puerta de entrada rompiendo una barrera sin que nada de esto haya sido advertido.

Respecto a la negligencia dijo que esa es "la incertidumbre de los vecinos, quienes me posibilitan esta apertura de poder presentarnos como particulares damnificados, pedir medidas, poder verificar si esta cuestión puede darse por un accionar delictivo no solo de la agencia de seguridad, sino también de personal externo".

En referencia a esto último, Peña explicó que los propios vecinos se encuentran contratando un pequeño porcentaje de la seguridad que es personal de la Policía Bonaerense y que, según sus palabras, no salieron "a la persecución" luego de haber visto cómo los delincuentes escapaban. "Hay personal de la bonaerense que nosotros hemos contratado también que es importante destacar si estuvieran involucrados o no en este delito", sostuvo.

"Nosotros queremos abrir una línea investigativa aparte de la causa de la familia que sufrió el robo, que no obstaculice. Porque no siempre podemos estar de acuerdo con lo que pueda llevar adelante una agente fiscal, pero lo que nosotros no queremos es que no quede en el aire y saber quienes fueron los responsables", agregó frente a las cámaras.

Sumado a esto, indicó que todas las dudas que surgen por parte de los vecinos es porque "no se trató de un hecho aislado" debido a su forma de actuar. "La mecánica fue muy al voleo, muy frágil, por eso nos llama la atención cómo un agente de seguridad de forma unilateral permite el ingreso una tarjeta inhabilitada. Después tenemos un agente de la Bonaerense y de seguridad que los dejan pasar, romper la barrera y no salen a la persecución. Pasan como panchos por su casa y no tienen ningún tipo de aviso inmediato. Son puntos que vamos a tener que trabajar en conjunto con los vecinos", sostuvo.

Respecto a los pasos a seguir, detalló que pedirán al Municipio las cámaras de seguridad que orbitan en el predio para poder determinar cómo fue la huida de los delincuentes; además sostuvo que buscarán investigar la convivencia de los agentes de seguridad días previos al golpe millonario, ya que sospechan de un posible entregador, o en su defecto descartar la culpabilidad de los encargados.

CÓMO FUE EL GOLPE

El sábado por la noche, una vivienda ubicada en el country Grand Bell sufrió un robo millonario y las víctimas sospechan que los ladrones tenían información previa detallada. Por este motivo, creen que hay implicada una persona que hizo de entregadora.

Tal como informó 0221.com.ar, alrededor de las 19.20 un Peugeot 208 pasó los controles e ingresó al country Grand Bell con cuatro personas en su interior: una mujer y tres hombres que después aparecieron semi encapuchados. Al llegar a la garita del control, la conductora simuló apoyar una tarjeta para ingresar y el guardia, a pesar de no tener registro de la misma ni certificar la identidad de quienes entraban, levantó la barrera dejándola acceder.

Una vez adentro, los implicados se dirigieron directamente a una casa que en ese momento estaba ocupada por el hijo de la familia. Con su camioneta afuera, el joven permaneció en el interior durante casi dos horas hasta que decidió dejar su hogar.

Los ladrones estuvieron todo ese tiempo dando vueltas por el barrio, esperando a que la casa se desocupara. Con el chico ya lejos de su domicilio, el Peugeot se estacionó fuera y, rápidamente, los tres hombres bajaron para ingresar a la propiedad de 613 metros cuadrados cubiertos, mientras la mujer permaneció fuera haciendo de "campana".

Ya en el domicilio, los hombres se dirigieron directamente a la bóveda de donde extrajeron una gran suma de dinero, algunas joyas y recuerdos familiares. Después, fueron a otra habitación y se robaron unas armas antes de huir rápidamente en el mismo vehículo.

Al llegar a la salida del barrio, nuevamente fueron controlados en la garita, pero esta vez la barrera no se levantó y estos la chocaron para escapar. Los propietarios se cruzaron con los ladrones mientras entraban al barrio y les llamó la atención la velocidad que estos llevaban. Segundos más tarde, llegaron a su casa para encontrarse con que habían sido víctimas de un robo. Inmediatamente, llamaron a la posta de Seguridad del barrio y al 911 para informar sobre el hecho.

Desde la familia creen que los ladrones tenían información sobre sus horarios y la ubicación de la bóveda en una casa de tales dimensiones y cuestionan el accionar de la seguridad privada del country. El caso quedó en manos de la fiscal Virginia Bravo de la UFI N° 7.

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