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Fábricas, escuelas y 12.000 plazas nuevas: el plan para cambiar "de raíz" las cárceles
EN LA PROVINCIA

Fábricas, escuelas y 12.000 plazas nuevas: el plan para cambiar "de raíz" las cárceles

Con una inversión histórica, la Provincia pretende reformar el sistema penitenciario bonaerense con foco en la educación y la reducción de la reincidencia.

26 de noviembre de 2022

"Nadie tiene como destino su pasado", reflexionó el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, al inaugurar con el gobernador Axel Kicillof cuatro polos industriales de más de 4.200 metros cuadrados en los penales de Lisandro Olmos, Los Hornos, Florencio Varela y San Martín, para fomentar la "cultura del trabajo", reducir la reincidencia y contribuir a la seguridad pública. Es el primer sistema de producción de alta escala en las cárceles argentinas, destinado a fabricar productos textiles y carpintería, con 450 internos capacitados en cursos sucesivos y permanentes, seleccionados por la diversidad de género y la proximidad al fin de la condena.

Esta "revolución industrial" es uno de los pilares del plan de transformación del Sistema Penitenciario Bonaerense (SPB), junto a la construcción en cuatro años de 12.000 nuevas plazas, el 50% de lo construido en la historia de la provincia. A ello se suma la cifra récord de más de 25.000 trámites documentarios, 16 mil estudiantes que cursan alguno de los niveles formales de educación, la creación de centros de capacitación profesional y en oficios y los 17 mil reclusos que trabajan.

Revertir la crítica situación carcelaria heredada fue uno de los compromisos de Kicillof en su discurso ante la Legislatura, apenas asumió el 11 de diciembre de 2019. Dos meses antes del cambio de gobierno, la Justicia había calificado de "crisis humanitaria" el hacinamiento y la sobrepoblación reinante en los penales bonaerenses. Se trata del sistema más grande de la Argentina; quintuplica en volumen al Sistema Penitenciario Federal (SPF) y es el tercero de Latinoamérica, detrás del DF de México y el de San Pablo. Cuando asumió el actual gobierno había 51.800 internos para 24.000 plazas. Si bien estuvo durante décadas en crisis, durante el último gobierno aumentó la población en 16 mil internos para los que se construyeron apenas 1.040 plazas.

A casi 3 años de esa situación de abandono, las autoridades destacan que se logró reducir notablemente los índices de reincidencia, pasando del 46% al 22%. Afirman que "lo que se invierte en cárceles también se invierte en seguridad ciudadana, ya que las mejoras en las condiciones de encierro y las políticas de inclusión son fundamentales para bajar la reincidencia en el delito".

EL PLAN DE INFRAESTRUCTURA PENITENCIARA MÁS GRANDE DE LA HISTORIA

El gobierno provincial a través de la cartera que conduce Alak prevé construir al término de los 4 años de gestión 12 mil plazas, la mitad de lo ejecutado por la Provincia en sus 200 años de historia. Ya se finalizaron 2.500 y sumarán 8 mil las plazas terminadas en los próximos meses. Entre las obras finalizadas, se inauguró la Unidad 58 de Lomas de Zamora y las ampliaciones de las Unidades 28 de Magdalena, 23, 24, 32 y 54 de Florencio Varela, la 47 de San Martin, 26 de Olmos y 21 de Campana. También quedó habilitada la nueva Alcaldía Departamental de Florencio Varela y se duplicó la capacidad de las Alcaldías Pettinato y Campana.

 

Las nuevas cárceles estarán emplazadas en el conurbano debido a que más del 70 % de los internos están domiciliados en esta porción geográfica. Antes, era el propio Estado el que destruía el vínculo con el entorno familiar construyendo unidades alejadas en el interior de la provincia, donde las distancias y el costo del viaje se convierten en un obstáculo al momento de programar la visita.

No existía un registro de detenidos por domicilio, se hacía por unidad o por departamento judicial. Bajo el nuevo paradigma se privilegia el sostenimiento del vínculo familiar y comunitario. "Las 22 cárceles y la alcaldía que estamos construyendo se están haciendo todas en el domicilio de los internos para que la familia vaya caminando o con la tarjeta Sube", resaltó Alak sobre una decisión que repercute positivamente en la reinserción social y disminución de la reincidencia. Con esa impronta, próximamente el gobernador junto a los intendentes de los distritos involucrados pondrá en marcha obras financiadas con fondos nacionales y provinciales. Se trata de la construcción de las cárceles de Moreno, Florencio Varela y Mercedes y las alcaldías de Quilmes, Lanús, Ezeiza, Hurligham, Moreno, Tres de Febrero, y Tigre. En total, suman 4.600 plazas que permitirán llegar al objetivo de 12 mil nuevos lugares para ampliar la capacidad de alojamiento del SPB.

EL DÍA QUE LAS CÁRCELES SE TRANSFORMARON EN FÁBRICAS

"Lo que sucede y sucederá en las unidades penitenciarias bonaerenses con la creación de los polos productivos es histórico, nunca lo viví", subraya una trabajadora social del SPB, que desde hace más de 14 años desarrolla su tarea profesional en los equipos interdisciplinarios de las unidades, acompañando a las personas privadas de libertad. Cuenta que "convertir de alguna manera a la cárcel en una fábrica es poder pensar en ese otro como un actor social activo, que puede formarse, capacitarse y superarse, es un proyecto trasformador. Tiene que ver con la cultura del trabajo y con la posibilidad de que las chicas, los chicos y la población trans se reconozcan como sujetos y puedan sentirse dignos y dignas de lo que hacen", afirma.

Se trata de un proceso virtuoso que implica poner en práctica lo aprendido, con una propuesta de trabajo concreta en un sistema productivo planificado, con método, con jornadas de trabajo, turnos rotativos y una remuneración acorde a la tarea realizada. Los internos van a poder experimentar la satisfacción de sentirse útiles, de ver un producto terminado hecho por ellos mismos, descubriendo habilidades que ni siquiera sabían que tenían.

Las cuatro fábricas inauguradas en el marco del programa "Más Trabajo, Menos Reincidencia", están emplazadas en la Unidad 1 de Olmos, y en las unidades 8 de mujeres de Los Hornos, en el sector de diversidad de la Unidad 32 de Florencio Varela y en el sector de pre egreso de la Unidad 47 de San Martin, en una superficie de 4.200 metros cuadrados. En Olmos, los internos confeccionarán los kit del Qunita Bonaerense que se enmarca en el Plan Nacional 1.000 Días, realizarán tareas textiles y de carpintería, pintura y ensamblaje.

MÁS INCLUSIÓN, MENOS RESIDENCIA

El cambio de paradigma del tratamiento y la ejecución de la pena a partir dela formación educativa y laboral de los hombres y mujeres en los penales de la provincia, está alentando una baja en los índices de reincidencia en el delito.

Miles de internos llegan sin saber leer y escribir o con estudios incompletos. En la actualidad, 16 mil alumnos y alumnas de la población privada de libertad se encuentran cursando alguno de los niveles educativos: inicial, primario, secundario y superior (que abarca el nivel terciario y universitario). De acuerdo a las estadísticas, quienes cursan estudios universitarios mientras cumplen condena, no tienden a reincidir.

Además, a partir del programa "Más trabajo, menos Reincidencia" en articulación con el Ministerio de Trabajo de la provincia, 17 mil personas se forman en diversos oficios técnicos, como electricidad y plomería, textil, herrería, carpintería, reparación de aires acondicionado, entre otras tareas. La aspiración máxima de la gestión es que haya una escuela y una fábrica por unidad para que sean "centros de educación y trabajo".

Por otro lado, el plan de regularización documentaria que lleva adelante el Ministerio de Justicia en conjunto con el Ministerio de Gobierno es otra de las herramientas centrales destinada a fortalecer los procesos inclusivos para bajar los índices de reincidencia delictiva. Hay personas que ingresan al sistema sin saber su nombre y apellido o sin DNI, en ese marco ya se documentó a más de 25 mil internos y se proyecta llegar al 100% de la población.

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Con una inversión histórica, la Provincia pretende reformar el sistema penitenciario bonaerense con foco en la educación y la reducción de la reincidencia.
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Fábricas, escuelas y 12.000 plazas nuevas: el plan para cambiar "de raíz" las cárceles

Con una inversión histórica, la Provincia pretende reformar el sistema penitenciario bonaerense con foco en la educación y la reducción de la reincidencia.
Fábricas, escuelas y 12.000 plazas nuevas: el plan para cambiar "de raíz" las cárceles

"Nadie tiene como destino su pasado", reflexionó el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Julio Alak, al inaugurar con el gobernador Axel Kicillof cuatro polos industriales de más de 4.200 metros cuadrados en los penales de Lisandro Olmos, Los Hornos, Florencio Varela y San Martín, para fomentar la "cultura del trabajo", reducir la reincidencia y contribuir a la seguridad pública. Es el primer sistema de producción de alta escala en las cárceles argentinas, destinado a fabricar productos textiles y carpintería, con 450 internos capacitados en cursos sucesivos y permanentes, seleccionados por la diversidad de género y la proximidad al fin de la condena.

Esta "revolución industrial" es uno de los pilares del plan de transformación del Sistema Penitenciario Bonaerense (SPB), junto a la construcción en cuatro años de 12.000 nuevas plazas, el 50% de lo construido en la historia de la provincia. A ello se suma la cifra récord de más de 25.000 trámites documentarios, 16 mil estudiantes que cursan alguno de los niveles formales de educación, la creación de centros de capacitación profesional y en oficios y los 17 mil reclusos que trabajan.

Revertir la crítica situación carcelaria heredada fue uno de los compromisos de Kicillof en su discurso ante la Legislatura, apenas asumió el 11 de diciembre de 2019. Dos meses antes del cambio de gobierno, la Justicia había calificado de "crisis humanitaria" el hacinamiento y la sobrepoblación reinante en los penales bonaerenses. Se trata del sistema más grande de la Argentina; quintuplica en volumen al Sistema Penitenciario Federal (SPF) y es el tercero de Latinoamérica, detrás del DF de México y el de San Pablo. Cuando asumió el actual gobierno había 51.800 internos para 24.000 plazas. Si bien estuvo durante décadas en crisis, durante el último gobierno aumentó la población en 16 mil internos para los que se construyeron apenas 1.040 plazas.

A casi 3 años de esa situación de abandono, las autoridades destacan que se logró reducir notablemente los índices de reincidencia, pasando del 46% al 22%. Afirman que "lo que se invierte en cárceles también se invierte en seguridad ciudadana, ya que las mejoras en las condiciones de encierro y las políticas de inclusión son fundamentales para bajar la reincidencia en el delito".

EL PLAN DE INFRAESTRUCTURA PENITENCIARA MÁS GRANDE DE LA HISTORIA

El gobierno provincial a través de la cartera que conduce Alak prevé construir al término de los 4 años de gestión 12 mil plazas, la mitad de lo ejecutado por la Provincia en sus 200 años de historia. Ya se finalizaron 2.500 y sumarán 8 mil las plazas terminadas en los próximos meses. Entre las obras finalizadas, se inauguró la Unidad 58 de Lomas de Zamora y las ampliaciones de las Unidades 28 de Magdalena, 23, 24, 32 y 54 de Florencio Varela, la 47 de San Martin, 26 de Olmos y 21 de Campana. También quedó habilitada la nueva Alcaldía Departamental de Florencio Varela y se duplicó la capacidad de las Alcaldías Pettinato y Campana.

 

Las nuevas cárceles estarán emplazadas en el conurbano debido a que más del 70 % de los internos están domiciliados en esta porción geográfica. Antes, era el propio Estado el que destruía el vínculo con el entorno familiar construyendo unidades alejadas en el interior de la provincia, donde las distancias y el costo del viaje se convierten en un obstáculo al momento de programar la visita.

No existía un registro de detenidos por domicilio, se hacía por unidad o por departamento judicial. Bajo el nuevo paradigma se privilegia el sostenimiento del vínculo familiar y comunitario. "Las 22 cárceles y la alcaldía que estamos construyendo se están haciendo todas en el domicilio de los internos para que la familia vaya caminando o con la tarjeta Sube", resaltó Alak sobre una decisión que repercute positivamente en la reinserción social y disminución de la reincidencia. Con esa impronta, próximamente el gobernador junto a los intendentes de los distritos involucrados pondrá en marcha obras financiadas con fondos nacionales y provinciales. Se trata de la construcción de las cárceles de Moreno, Florencio Varela y Mercedes y las alcaldías de Quilmes, Lanús, Ezeiza, Hurligham, Moreno, Tres de Febrero, y Tigre. En total, suman 4.600 plazas que permitirán llegar al objetivo de 12 mil nuevos lugares para ampliar la capacidad de alojamiento del SPB.

EL DÍA QUE LAS CÁRCELES SE TRANSFORMARON EN FÁBRICAS

"Lo que sucede y sucederá en las unidades penitenciarias bonaerenses con la creación de los polos productivos es histórico, nunca lo viví", subraya una trabajadora social del SPB, que desde hace más de 14 años desarrolla su tarea profesional en los equipos interdisciplinarios de las unidades, acompañando a las personas privadas de libertad. Cuenta que "convertir de alguna manera a la cárcel en una fábrica es poder pensar en ese otro como un actor social activo, que puede formarse, capacitarse y superarse, es un proyecto trasformador. Tiene que ver con la cultura del trabajo y con la posibilidad de que las chicas, los chicos y la población trans se reconozcan como sujetos y puedan sentirse dignos y dignas de lo que hacen", afirma.

Se trata de un proceso virtuoso que implica poner en práctica lo aprendido, con una propuesta de trabajo concreta en un sistema productivo planificado, con método, con jornadas de trabajo, turnos rotativos y una remuneración acorde a la tarea realizada. Los internos van a poder experimentar la satisfacción de sentirse útiles, de ver un producto terminado hecho por ellos mismos, descubriendo habilidades que ni siquiera sabían que tenían.

Las cuatro fábricas inauguradas en el marco del programa "Más Trabajo, Menos Reincidencia", están emplazadas en la Unidad 1 de Olmos, y en las unidades 8 de mujeres de Los Hornos, en el sector de diversidad de la Unidad 32 de Florencio Varela y en el sector de pre egreso de la Unidad 47 de San Martin, en una superficie de 4.200 metros cuadrados. En Olmos, los internos confeccionarán los kit del Qunita Bonaerense que se enmarca en el Plan Nacional 1.000 Días, realizarán tareas textiles y de carpintería, pintura y ensamblaje.

MÁS INCLUSIÓN, MENOS RESIDENCIA

El cambio de paradigma del tratamiento y la ejecución de la pena a partir dela formación educativa y laboral de los hombres y mujeres en los penales de la provincia, está alentando una baja en los índices de reincidencia en el delito.

Miles de internos llegan sin saber leer y escribir o con estudios incompletos. En la actualidad, 16 mil alumnos y alumnas de la población privada de libertad se encuentran cursando alguno de los niveles educativos: inicial, primario, secundario y superior (que abarca el nivel terciario y universitario). De acuerdo a las estadísticas, quienes cursan estudios universitarios mientras cumplen condena, no tienden a reincidir.

Además, a partir del programa "Más trabajo, menos Reincidencia" en articulación con el Ministerio de Trabajo de la provincia, 17 mil personas se forman en diversos oficios técnicos, como electricidad y plomería, textil, herrería, carpintería, reparación de aires acondicionado, entre otras tareas. La aspiración máxima de la gestión es que haya una escuela y una fábrica por unidad para que sean "centros de educación y trabajo".

Por otro lado, el plan de regularización documentaria que lleva adelante el Ministerio de Justicia en conjunto con el Ministerio de Gobierno es otra de las herramientas centrales destinada a fortalecer los procesos inclusivos para bajar los índices de reincidencia delictiva. Hay personas que ingresan al sistema sin saber su nombre y apellido o sin DNI, en ese marco ya se documentó a más de 25 mil internos y se proyecta llegar al 100% de la población.