miércoles 22 de abril de 2026

COVID-19 en Argentina: los casos crecieron 582% en 14 días y aumenta el número de muertes

Los especialistas destacaron que los síntomas son leves en vacunados, pero advirtieron que lentamente está subiendo la cifra de fallecidos.

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Los casos de coronavirus crecieron un 582% en los últimos 14 días como consecuencia de la propagación de la variante Ómicron del COVID-19, según los datos oficiales del Ministerio de Salud de la Nación. Desde que se registró la circulación comunitaria de esta cepa, varios creen que solo causa cuadros leves como resfrío o catarros, sin comprometer las vías pulmonares. Sin embargo, los especialistas advierten que la cifra de muertes se está incrementando lentamente.

"Argentina llegó a registrar una media de menos de ocho muertes por día para el 10 de noviembre pasado. En cambio, ahora si se considera por fecha de muerte (que son contagios de al menos 20 días atrás), ya se llegó a 25 muertes por día en promedio. Esta cifra es un piso porque puede haber fallecimientos que aún no fueron cargados”, le dijo a Infobae el doctor en Física Jorge Aliaga, de la Universidad Nacional de Hurlingham, quien hace un análisis diario de la evolución de la pandemia en el país.

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En ese sentido, el experto señaló que si se considera la fecha de contagio de la infección, es probable que "los muertos actuales sean todavía en su mayoría del momento en que la variante Delta era predominante". "Si Ómicron generase menos casos graves, el número de muertos no debería seguir la misma relación con el aumento de los casos confirmados recientemente", sostuvo.

En la actualidad, las 24 jurisdicciones del país están en riesgo epidemiológico alto: los casos confirmados subieron 582% durante los últimos 14 días. Pero la movilidad dentro de las ciudades y entre las provincias se encuentra en niveles similares a la etapa anterior a la pandemia y en los lugares de veraneo se observa pocas personas siguiendo el distanciamiento de dos metros y el barbijo bien colocado.

Como más del 73% de la población general de Argentina tiene el esquema completo de vacunas contra el COVID-19 y más del 17% tiene la tercera dosis, se considera que hay más protección para que esas personas reduzcan el riesgo de contagio y sufrir cuadros graves y la muerte. A fines de diciembre, el Consejo Federal de Salud (COFESA) con la cartera de Salud nacional, que está a cargo de la médica Carla Vizzotti, acortó el intervalo a cuatro meses entre la segunda dosis del esquema y la aplicación de la tercera dosis para disminuir la probabilidad de complicaciones en quienes tienen más exposición y riesgo.

Además, las autoridades sanitarias decidieron modificar las cuarentenas para las personas que son contactos estrechos de casos confirmados. La razón principal es para disminuir el alto nivel de ausentismo del personal laboral que, al igual que varios sectores, sufre las consecuencias de la propagación de la variante Ómicron.

Por su parte, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó el uso individual de test que pueden hacerse en el hogar tras producirse una alta demanda en los centros de testeos públicos desde diciembre.

"Hay una enorme cantidad de casos de COVID-19 confirmados y un subregistro importante porque ya no se testea a los contactos estrechos. También se consideran personas con COVID-19 sin testearse. La mayoría de los internados son personas que no estaban vacunadas", comentó Lautaro De Vedia, expresidente de la Sociedad Argentina de Infectología y jefe de la unidad de cuidados respiratorios del Hospital Muñiz de la ciudad de Buenos Aires.

Según el doctor Ali Mokdad, director de Estrategia de Salud de la Población del Instituto de Evaluación y Métricas de la Salud, en Seattle, Estados Unidos, Argentina alcanzaría las 123.000 muertes para el 1° de abril. "Nuestro modelo proyecta que ocurrirían 7.000 muertes adicionales desde el 13 de diciembre hasta el 1 de abril", afirmó el experto. Las muertes diarias notificadas por COVID-19 en el escenario de alta gravedad de Ómicron aumentarán a 90 para el 15 de febrero.

"La curva de muertes por COVID-19 reportadas ha crecido en números absolutos pero no tanto como los casos confirmados en el país. Eso se debe a la alta tasa de vacunación del país y a que la variante Ómicron afecta menos al tejido pulmonar y se producen menos neumonías y menos mortalidad", dijo a Infobae Alejandro Videla, presidente de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria. "Es posible que suba más el número de muertes por la enorme cantidad de casos de COVID-19 que se están produciendo y porque aún la cobertura con la tercera dosis es baja", añadió el especialista, quien está a cargo del Servicio de Neumonología y Medicina del Sueño del Hospital Universitario Austral.

Para reducir el impacto, Videla sostuvo que "en vez de flexibilizar más, las autoridades sanitarias tendrían que poner algún tipo de restricción a las actividades sociales pese a que la gente ya casi no quiere obedecer medidas como las que se tomaron al principio de la pandemia".

En tanto, Guillermo Chiappero, presidente de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI), comentó que “por el momento las internaciones en unidades de cuidados intensivos no han explotado como sucedió durante la ola de marzo a junio pasado. Varios de los fallecimientos que se produjeron en diciembre pasado por el COVID-19 eran pacientes graves que tuvieron internaciones prolongadas desde los meses anteriores”.

El especialista enfatizó: “Como muchos casos de COVID-19 pueden ser leves y no hay restricciones de movilidad, muchas personas asumen que la pandemia terminó. Pero hay que tener en cuenta que aún no se sabe bien cuál es la letalidad por la variante Ómicron. Por lo cual, es importante que la gente se vacune, mantenga el distanciamiento, use el barbijo de manera adecuada y evite las reuniones innecesarias”.

Hay que tener en cuenta que "los casos graves de COVID-19 que estamos observando generalmente son personas que no estaban vacunadas. También hay que considerar que las vacunas no protegen al 100%, en especial cuando una persona tiene comorbilidades que dan inmunosupresión", agregó la vicepresidenta de la SATI, la médica Cristina Solano Lima.

El 26 de diciembre, la cartera de Salud nacional había informado que la incidencia de mortalidad en las últimas cuatro semanas había sido de 4,73 fallecidos por cada 1.000.000 de habitantes en personas vacunadas con dos dosis y de 10,76 cada 1.000.000 de habitantes en personas que no habían iniciado el esquema de vacunación.

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