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Venden una histórica casa ideada por Dardo Rocha y construida por el hijo de Benoit

La esquina de Lamadrid y Garay tiene aroma platense desde que abrió sus puertas en 1910, cuando el fundador de nuestra ciudad se la regaló a su esposa Paula.

En la esquina de Lamadrid y Garay, en Mar del Plata, todavía se levanta una histórica casa construida por uno de los hijos de Pedro Benoit a pedido de Dardo Rocha. La obra se inició un año después del nacimiento de nuestra ciudad y luego de 138 años las inmobiliarias la ofrecen a posibles compradores.

"Venta-Alquiler. Importante terreno en esquina, para desarrollar 2.500 metros cuadrados. Conservando la Casa Patrimonio Histórico", es el cartel que aparece en esta imponente esquina marplatense y, por estos días se ve movimiento de obreros y contenedores, lo que indica que algún proyecto inmobiliario podría comenzar en breve, según detalló el portal 90 líneas. Los vecinos sin embargo están sorprendidos por el destino que podría tener la propiedad, porque hasta hace poco estaba siendo puesta en valor.

La construcción original data de la primera década del siglo XX. Fue conducida por el arquitecto Pedro Juan Benoit, el primogénito de la figura clave de la fundación de la capital bonaerense y el único de los 10 hijos que siguió sus pasos en la construccion. Fue a pedido de Rocha y terminó siendo un homenaje y regalo para su esposa, Juana Paula Arana.

Cuenta la historia que la casona fue una sorpresa para aquella mujer, que había visto un chalet en Francia que la había impactado por su belleza. Rocha tomó nota, se contactó con la persona que había diseñado sus planos y en secreto le pidió a Benoit que construyera una vivienda similar en Mar del Plata, lugar que habían conocido a finales del siglo XIX y que también los había deslumbrado.

En 1909 compró una manzana y ahí comenzó la obra, que estuvo lista en el verano siguiente. La pareja llegó en tren a la Feliz, se hospedó en ese lugar y la emoción de Paula fue enorme cuando vio el monograma de la familia en las toallas y las sábanas: ahí su marido le confesó que esa propiedad era un regalo para ella. Desde ese momento la casa fue bautizada como Villa Santa Paula, que hoy está en venta y en el barrio el futuro es incierto porque nadie sabe qué harán con esta esquina llena de historia y tradición.

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