*Por Romina Del Pla
*Por Romina Del Pla
El informe producido por cientos de expertos científicos a nivel mundial sobre el cambio climático viene a corroborar, agravado, lo que ya sabíamos: el aumento de la temperatura de la tierra, producto de la acción humana, nos está llevando a una catástrofe ambiental generalizada.

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El Gobierno habilitó la inscripción para acceder a vouchers educativos. El beneficio está dirigido a familias con hijos en colegios privados con aporte estatal.
La temperatura entre 2011 y 2020 estuvo 1 grado por sobre la etapa preindustrial. Los últimos cinco años fueron los mas calurosos de la historia desde 1850. La tasa de aumento del nivel del mar se ha triplicado en relación con el período 1901-1971. Las olas de temperaturas extremas han aumentado, así como la desertificación de territorios. La extinción masiva de especies es una perspectiva cercana.
Las consecuencias catastróficas del cambio climático ya se están haciendo sentir. Nos son solamente algo que sufrirán las nuevas generaciones. Las sequías e inundaciones extremas son una manifestación de este fenómeno. Las recientes inundaciones en Alemania y Bélgica lo muestran. Nuestro país sufrió el año pasado masivos incendios forestales, agravados por las sequías. La bajante histórica del Río Paraná muestra como impactan en las corrientes fluviales los cambios en los regímenes de lluvias. Pone en riesgo toda la zona de humedales del delta, que están bajo una enorme presión por las quemas intencionales para la actividad ganadera.
El informe sobre el cambio climático ha dado mucho que hablar pero no se toman medidas efectivas. Las cumbres y acuerdos se suceden pero no se disminuyen las emisiones de gases de carbono. Tampoco se actúa sobre otras causas, como la desforestación, las quemas intencionales, la expansión de la industrialización animal o la destrucción masiva de la flora y fauna marina. El motivo de fondo de esta parálisis es que los gobiernos actúan como lobbystas de intereses empresariales que se benefician de la actividad contaminante. La anarquía propia del capitalismo y la ganancia (en lugar de la satisfacción de necesidades) colocada como objetivo fundamental de la producción, son motores fundamentales de la catástrofe que estamos viviendo. El negacionismo frente al cambio climático es una expresión extrema de la defensa de estos intereses sociales.
En nuestro país, también es preciso tomar medidas. La prohibición de los desmontes, la preservación de los humedales, la preservación de los glaciares afectados por la mega minería son medidas absolutamente urgentes. Desde las bancas del Frente de Izquierda hemos presentado y nos hemos movilizado por estos proyectos, que los bloques mayoritarios se han negado a tratar. El gobierno profundiza el rumbo de la destrucción ambiental con nuevos proyectos de mega minería, buscando ampliar la frontera agrícola o impulsando la exploración petrolera frente al mar argentino. El impulso del gobierno a estos emprendimientos no tienen ningún objetivo popular: busca el ingreso de dólares para el pago de la usuraria deuda externa, algo que reconoció el Ministro de Ambiente, Juan Cabandié.
Las que venimos impulsando, son un punto de partida. Se conectan con reclamos fundamentales de quienes se vienen movilizando en nuestro país para defender el ambiente. Una salida de fondo debe partir de un planificación económica que ponga los intereses de las grandes mayorías y la preservación del ambiente en el centro de las prioridades, terminando con el lucro capitalista que está en el motor del sistema productivo actual. Estamos a tiempo de evitar la catástrofe.