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Armados y a los golpes le robaron el auto a un hombre que volvía de trabajar

La víctima evitó que ingresaran a su vivienda gracias a una arriesgada maniobra que se le ocurrió en pleno robo.

Tres delincuentes abordaron a un hombre en la madrugada del último viernes e intentaron ingresar a su domicilio, pero la víctima realizó una audaz maniobra que impidió que los ladrones se salieran con la suya, pese a haber escapado dentro de su vehículo.

Todo sucedió a pocos metros del Camino Cementerio, en 136 entre 71 y 72, donde un hombre que regresaba de su trabajo fue abordado en la entrada de su casa por tres delincuentes fuertemente armados que, mediante golpes y amenazas, le quitaron el auto y escaparon rápidamente del lugar sin dejar rastros.

"Estaba entrando mi auto y me agarraron entre tres. Es raro porque siempre, cuando estoy por llegar a casa, observo el entorno para evitar convertirme en víctima. Pero no me di cuenta de la amenaza y terminé viviendo en carne propia un hecho que se suele ver en la tele o en las páginas de policiales de los diarios", indicó Walter, la víctima del asalto.

El hombre señaló que, aparentemente, conocían sus movimientos y lo estaban esperando, porque en ningún momento advirtió que un auto lo siguiera. "Fue en cuestión de segundos, quizás 20 o 30 segundos, que aparecieron frente a mí", comentó en diálogo con El Día. La víctima rememoró los segundos previos al asalto y explicó que, como siempre, chequeó que no hubiera ninguna amenaza a su alrededor cuando se bajó para abrir el portón de su casa e ingresar el auto.

Cuando volvió a la reja para cerrarla, se encontró con los tres agresores esperándolo. "Los tres estaban armados y con la cara tapada. Llevaban barbijo y gorras y eran tipos jóvenes de entre 20 y 25 años. Me ordenaron que me quedara callado y que los hiciera entrar a mi casa", precisó la víctima.

Walter se encaminó a la puerta de su casa con dos delincuentes siguiéndole los pasos. El tercero se quedó a bordo del Renault Fluence de la víctima, esperando para cargar el botín. Entonces recibió un culatazo en la cabeza y uno de los delincuentes le exigió que abriera la puerta o iba a gatillarle. La víctima trató de ganar tiempo para que los delincuentes no ingresaran a su vivienda y fingió equivocarse de llave, pero recibió otro golpe en la cabeza como castigo.

Dentro de la vivienda estaba la madre de la víctima, por eso Walter le pidió a los ladrones que se llevaran lo que quisieran pero no le hicieran nada a la mujer. "Se me ocurrió patear la puerta. Sí, la puerta de mi casa. Supuse que la alarma estaba puesta y que si se activaba, con el ruido se iban a escapar", sostuvo. De acuerdo a sus cálculos, los delincuentes corrieron despavoridos, subieron al auto y desaparecieron en la noche rápidamente. "Ojalá que aparezca. Más allá del mal momento y de los golpes, estoy agradecido de que no nos pasó nada", cerró Walter.

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