domingo 19 de abril de 2026

¿Para qué sirve y qué detecta el "test rápido" de coronavirus del CONICET?

El desarrollador del test serológico explica la diferencia con otras pruebas. No reemplaza al hisopado y su uso no es casero. Todo lo que hay que saber.

El temor social crece cada vez más frente a la segunda ola de la pandemia de coronavirus, que llevó al Gobierno a instaurar una nueva batería de medidas de prevención mientras espera la llegada de nuevas tandas de vacunas. En ese contexto, los hisopados y tests que realizan profesionales de la Salud cobran otra vez relevancia, y por eso 0221.com.ar habló con el director de uno de los desarrollos más importantes del CONICET: el test rápido serológico, denominado FarmaCov.

Sebastián Cavalitto es bioquímico, doctor e investigador de CONICET,  profesor de la facultad de Ciencias Exactas de la UNLP y director del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI) dependiente de esa unidad académica.  En diálogo con 0221.com.ar, recordó que el test que diseñó su grupo de trabajo -integrado por dos investigadores y tres becarios- es para manipulación exclusiva del personal de salud, y debe realizarse en establecimientos sanitarios, clínicas o laboratorios privados pero no es de uso público. Es decir, no es de uso "casero".

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Y explicó lo que mide el test FarmaCov: "Si la persona tuvo coronavirus y si su cuerpo generó anticuerpos. Porque puede haber tenido coronavirus y no haber generado", dijo el especialista.

Hay al menos cuatro técnicas para diagnosticar o "seguir" la enfermedad, precisó. "De esas cuatro hay dos familias, con dos técnicas distintas. Por un lado están los tests directos, que buscan el virus. Todos esos arrancan con un hisopado nasal o una muestra de saliva y después se resuelven por PCR, o sea buscando el ácido nucléico del virus. Ahí podemos encontrar los test de PCR comunes, que todo el mundo se ha hecho en algún centro de salud, y después están los test rápidos del CONICET, el Neokit y el ELA- CHEMSTRIP, que salieron el año pasado. Ambos se usan en hospitales. El hisopado acoplado a una PCR detecta el virus, el hisopado asociado al test de antígenos detecta el virus. Esos dos test son los llamados directos, porque diagnostican la enfermedad: estás infectado o no", describió el investigador.

En cambio, los test indirectos o serológicos buscan anticuerpos contra el virus en la sangre. "Ahí también hay dos: el test de ELISA, que se hace sí o sí en un laboratorio y con un equipo de profesionales y muestra, si tenés anticuerpos, la cantidad, lo cuantifica. A esa familia pertenece el primer test rápido que salió, el CovidAR, en mayo del año pasado, que se está usando en centros de salud. Y después está el cuarto test, el serológico portable, el nuestro. ¿Qué detecta? anticuerpos en sangre", describió el bioquímico. 

El FarmaCov ha ido cambiando a lo largo del tiempo, ya que cuando comenzó su desarrollo -gracias a la inversión privada de Bamboo Biotec- en abril del año pasado "dábamos por base que el cuerpo se comportaba generando anticuerpos como en cualquier otra virosis". Cavalitto explicó que "hay varios tipos de anticuerpo, la IGG, inmunoglobulina G, la M, la A, la E... la sangre tiene habitualmente IGG e IGM. Con un virus el cuerpo muy rápidamente -en aproximadamente 7 días- empieza a producir IGM; después de las dos semanas IGG, la IGM desaparece y la IGG permanece en el tiempo. Es lo que te da defensas y es lo que se está midiendo ahora para ver la efectividad de las vacunas. Teóricamente así funcionaba el cuerpo frente al covid, por eso hicimos dos tiras: una para medir IGG, la otra para medir IGM".

"Pero hacia julio o agosto ya se sabía que, como para tantas otras cosas, el covid había pateado el tablero y funcionaba distinto. El cuerpo genera anticuerpos, pero no necesariamente en ese orden: a veces nunca levanta IGM, a veces la IGG se produce antes, a veces juntas, a veces como debería. Entonces la IGM, si bien la estamos por volver a lanzar, no tiene mucho uso. En principio la IGM te decía 'estás infectado', y la IGG te decía 'estuviste infectado'. Con el tema de que la IGM tiene otro comportamiento, ha sido reemplazado por el test de antígenos", explicó el bioquímico. Esos test de antígenos detectan las proteínas del virus, en lugar del anticuerpo, como hace FarmaCov. "Si vos ves un test de antígeno y uno nuestro son exactamente iguales, lo que cambia es la muestra biológica que se toma", agregó. 

Y opinó que "lo ideal para el uso y seguimiento de la enfermedad es combinar el nuestro -que mide inmunoglobulina G, de largo plazo- con el test de antígenos". Su equipo en el CINDEFI ya se encuentra desarrollando uno propio, y espera poder acceder a la financiación del ministerio de Ciencia y Técnica que está en busca de desarrollar la producción nacional de estos test.

Según Cavalitto, los test están pensados "para la línea de frente". "En este momento donde tenemos solo cuatro vacunas y no sabemos cuándo van a llegar las dosis, lo ideal de estos test sería asociarlos a la vacunación. Por ejemplo, si yo te hago un test y da positivo, eso quiere decir que tuviste covid (capaz nunca te enteraste) y tenés defensas. Qué hace la vacuna, que tu cuerpo genere anticuerpos. Si ya los tenés, podés esperar unos 4 meses por ejemplo -porque no se sabe cuánto duran los anticuerpos naturales- y entonces se vacuna a tu compañero de trabajo. Si él ya tiene anticuerpos y vos también, y las burbujas sanitarias se van fortaleciendo".

 

"Lo único que sirve es vacunar, y dado el hecho que no hay vacunas, habría que optimizar las que hay", sostuvo el bioquímico. "Sería más complicado, sí, es una complejidad. Pero permite, gastando menos plata, optimizar un recurso limitado. Lo ideal es acercarnos a la inmunidad de rebaño: si el 30% de la población tiene anticuerpos, hay que vacunar a otro 30% y así llegar al 60% de protección, que es más o menos la base de la inmunidad de rebaño", cerró.

Cavalitto llevó adelante este novedoso proyecto junto con su colega, el doctor Gastón Ortiz, y su equipo conformado por la becarias del CONICET Brenda Bezus y Andrea Ramírez, el becario del CICBA Juan Pablo Bracho y el licenciado Juan Manuel CrespoLa caja que fabrica Farmacov según el desarrollo de este grupo de científicos se presenta con 40 sobrecitos, con un test cada uno, y un único gotero de buffer (solución amortiguadora). Debe ser realizado única y exclusivamente por personal de salud, a pedido de las autoridades sanitarias competentes y, en caso de particulares, en laboratorios bioquímicos privados. 

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