Roberto Goya es un bioquímico e investigador del CONICET que está trabajando para revelar los secretos del rejuvenecimiento biológico, una práctica que podría parecer extraída de la ciencia ficción pero que ahora podría estar al alcance de la ciencia. Mientras su estudio avanza a pasos agigantados, el científico platense también piensa a futuro y adelantó que será preservado en frío cuando muera con la esperanza de ser reanimado por los expertos del futuro.
"Casi nadie quiere morirse. Más nosotros, los que somos investigadores o intelectuales. Porque sabemos que este mundo se pone cada vez más interesante. Es como si estuviéramos viendo una película atrapante. No queremos irnos del cine", le contó a Goya a Infobae.
La muerte es algo inevitable para todo ser humano pero el investigador platense lo hará con la expectativa de volver renacido y de disfrutar la segunda oportunidad de vida. Para ello, prevé firmar un contrato con el Instituto Criónico de Michigan, en Estados Unidos para congelar su cuerpo en nitrógeno por la suma de 35 mil dólares, bajo una técnica conocida como criopreservación. El paso siguiente al momento oficial del fallecimiento, es de perfusión. Por una de las arterias le inyectan un compuesto formado por sacarosa, etilenglicol y dimetilsulfóxido que desplaza toda la sangre y la reemplaza por una solución de criopreservación, de vitrificación. Luego se enfría progresivamente el cuerpo hasta la temperatura de nitrógeno líquido (196 grados bajo cero). El paciente se conservará en un termo gigante, cabeza abajo, desnudo en bolsas de nylon.
"Todos los crionicistas tenemos un gran amor a la vida y creemos que vale la pena intentar jugar esta carta. ¿Cuál es la garantía de que me van a poder revivir? Ninguna. ¿Cuál es la posibilidad? Muy pequeña. ¿En qué tenemos gran confianza? En la especie humana y en los logros de la especie humana, que tiene credenciales de haber logrado mucho", sostuvo.

En ese sentido, Goya remarcó: "Creemos que en un futuro de muchas décadas se va a lograr reanimar a los sujetos que fueron criopreservados de un modo un poco torpe y luego se le va a poder curar de la enfermedad en la que murieron, y además posiblemente en una época tan avanzada la tecnología quizá permite restaurarlos y rejuvenecerlos biológicamente para llevarlos a un estado más juvenil. Esa es la esperanza". "¿Qué podemos perder? ¿Qué es lo peor que nos pueda pasar? Lo mismo que le pasa a toda la gente que la entierran o la creman: desaparecen. Y si en una de esas raras casualidades tenemos la suerte de que nos puedan reanimar, ganamos todo: una segunda oportunidad de vivir", agregó.
El platense tiene 65 años, está casado, no tiene hijos y sus padres ya no están. Además dirige un grupo de investigación que trabaja sobre el envejecimiento cerebral y entiende que solo tiene una manera para rebelarse a la muerte: congelarse para que la tecnología científica del futuro lo reanime. "Otro Rodolfo Goya ya no va a nacer. Cada uno es un milagro que va a existir una sola vez", explicó.

"Me emergió una rebeldía contra la muerte. El hecho de saber que iba a perder a mis padres. Eso me causaba rebeldía. Yo quería hacer algo, invertir mi vida en luchar contra eso. Una motivación para invertir la vida profesional. He sido fiel con ese adolescente que fui", manifestó.
Goya informó que la técnica de criopreservación no es una vil esperanza de vida ya que es aprobado por la comunidad científica. "Hay en el mundo miles de personas que empezaron su vida con embriones en suspensión criónica. Esos embriones, que estuvieron muertos técnicamente, volvieron a la vida. No hubo ningún alma que se escapara ni ninguna fuerza vital que se perdiera. Simplemente los revivieron", detalló.

Más allá de las comparaciones con la historia de Walt Disney, este es el sueño congelado de un científico que busca rebelarse contra la muerte para encontrar la vida infinita.