Un científico de La Plata lideró el desarrollo de un innovador "semáforo ambiental" que clasifica el estado de ríos, arroyos, lagunas, lagos y humedales de todo el país a partir de información aportada por miles de ciudadanos. La iniciativa combina investigación científica y participación ciudadana para relevar la salud de los ecosistemas de agua dulce.
El proyecto, denominado PreserVamos, fue desarrollado por un equipo de más de 20 investigadores durante cuatro años y cuenta con un mapa interactivo que permite visualizar el estado ambiental de distintas regiones del país. La propuesta también incluye una aplicación para celulares con la que cualquier persona puede aportar información sobre los cursos de agua cercanos.
La investigación fue conducida por el científico del Instituto de Limnología Raúl A. Ringuelet (ILPLA), dependiente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), Joaquín Cochero, y fue publicada en la revista científica Ecology de la Ecological Society of America.
La investigación fue conducida por Joaquín Cochero, científico del Instituto de Limnología Raúl A. Ringuelet
La aplicación utiliza el GPS del teléfono para identificar el lugar donde se realiza la observación. Luego, los participantes pueden cargar fotografías y completar un cuestionario con más de cien preguntas sobre aspectos visibles del ambiente. Entre los datos que se pueden aportar aparecen el color y la textura del agua, la presencia de basura, la vegetación de las orillas, la fauna, embarcaciones, muelles y murallas, además de posibles industrias o basurales cercanos y la presencia de ganado.
La Cuenca del Río de La Plata aparece como uno de los puntos mas afectados
A partir de toda esa información, el equipo científico desarrolló un sistema que clasifica los ecosistemas según su estado de conservación y los representa mediante distintos colores.
Más de 3.000 observaciones en todo el país
El proyecto comenzó en 2022 con financiamiento inicial del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y luego recibió apoyo de la Fundación Bunge y Born y del Ministerio de Ciencia y Tecnología.
La iniciativa se extendió por distintas provincias a través de acuerdos con municipios, visitas a escuelas, conferencias y actividades encabezadas por los investigadores. La participación de la comunidad permitió reunir más de 3.000 observaciones de diferentes puntos del país. Luego de un proceso de validación científica, poco más de 1.200 registros fueron incorporados al análisis final por cumplir con los criterios metodológicos y de confiabilidad establecidos por el equipo.
La zonas con un ambiente más afectado
El mapa interactivo permite observar diferencias entre los distintos ecosistemas relevados. Las zonas verdes corresponden principalmente a los arroyos de las sierras cordobesas, los ríos andinos alimentados por deshielos y los lagos patagónicos. En el extremo opuesto aparecen las zonas rojas, entre las que se encuentra la cuenca del Río de la Plata, identificada como el sistema más degradado del relevamiento. Le sigue el estuario de Bahía Blanca.
Así se ve el mapa interactivo creado por un científico platense
Para los investigadores del ILPLA, la experiencia demuestra que la ciencia ciudadana puede convertirse en una herramienta fundamental para conocer el estado de ambientes que son esenciales para la biodiversidad y el abastecimiento de agua dulce.
El objetivo es que la información recopilada sirva también como base para futuras acciones de conservación y gestión ambiental, generando un puente entre el mundo científico, la comunidad y quienes deben tomar decisiones sobre el cuidado de estos ecosistemas.