Luego de 12 años de urnas guardadas el universo de profesionales del rubro inmobiliario de La Plata irá a elecciones en marzo próximo. El actual oficialismo (encabezado por Aníbal Fortuna) tendrá una lista rival encabezada por una actora de vasta trayectoria: Mirta Líbera, quien con 32 años de experiencia profesional y dos al frente de la Cámara de Inmobiliarias de la provincia de Buenos Aires (CIBA), lidera a Unidos por la Profesión para enfrentar a la actual conducción, en el poder desde hace más de 16 años.
El desafío de la lista que gane las elecciones es grande, debido a que el sector que representan ya en 2019 hablaba de una parálisis del mercado y el 2020 empeoró las cosas para muchos corredores públicos. Líbera describe al año saliente como "de gran desconcierto y desolación para los colegiados en la primera etapa del aislamiento, la pandemia fue un golpe letal" y cuenta cómo desde su espacio político institucional y desde CIBA convocaron al Colegio para acompañar a los colegas en esta etapa, pero "no tuvimos respuesta".
—Después de casi dos décadas con las mismas caras en la conducción, tenemos que ser realistas y prácticos. Las cosas no se enuncian solamente: hay que hacerlas. Ese es el compromiso de Unidos por la Profesión. Queremos que los colegiados estén orgullosos de un Colegio que ayuda, acompaña. Para eso necesitamos de la innovación, el trabajo en equipo, la comunicación permanente con los colegiados. Apuntar al futuro, no al pasado; a los hechos concretos. Eso es lo que me motiva y alienta a participar en las elecciones.

—¿Cuáles son los ejes principales de las propuestas de su lista?
—Legalidad, fiscalización, capacitación y comunicación son la base. Estar en comunicación fluida con los colegiados y también sostener esto hacia afuera. Hay mucha confusión en la sociedad acerca de cuál es nuestro trabajo. A veces se habla y embarra la cancha dando a entender que todo es mercado inmobiliario. Pero dentro del mercado hay distintos actores: el corretaje inmobiliario, el martillero, el corredor. Quienes ejercen la profesión tienen como clientes a ambas partes, ya sea en la venta como en la locación. Comprador y vendedor, el propietario y el inquilino, los dos son clientes. Su misión es asegurar que esas operaciones sean buenas para todos.
Todo eso se alcanza capacitando en aspectos legales, en gestión notarial, en cómo actuar frente a una sucesión, a un divorcio. También adquiriendo otras habilidades relativas a las mejores formas de comunicar, negociar y conocer aspectos de financiamiento. La capacitación que proponemos apunta a esos temas. Por eso interdisciplinar es fundamental. Somos profesionales con experiencia en la actividad y en la gestión. Hemos trabajado mucho en estos temas y en la transformación digital.
—¿En qué falla la actual gestión?
—Me gusta más hablar de propuestas a futuro, de lo que hicimos con la Cámara Inmobiliaria de la provincia de Buenos Aires (CICBA), acerca de por qué lo queremos replicar y profundizar en el Colegio. Pero es inevitable mencionar lo que está pasando en esta organización: hay inacción. Veinte años es mucho tiempo, es pasado, ya está. La falta de alternancia, cuando pasa demasiado tiempo, hace que las autoridades aferradas a un cargo dejen de ver las necesidades, de estar atentas a la nueva realidad.
Desde Unidos por la Profesión creemos que los mandatos deben ser cortos, tal como lo establecía nuestro Colegio: dos períodos como máximo. Pero durante la actual conducción se cambió. Y ahí están, han pasado casi veinte años. Esto no debe ser así, tenemos que dar lugar a que otra gente traiga ideas. No quedarse cómodos aferrados al sillón, el Colegio no debe ser un refugio para un interés personal, debe ser para defender los derechos e interés de los colegiados. Estar mucho tiempo en un cargo hace que se pierda transparencia y aparezcan desprolijidades. Una institución debe rendir cuentas, analizar destinos de los recursos (económicos, humanos, educativos). Hay que salir de la comodidad de quedarse ahí. El Consejo es el órgano directivo del Colegio, es el que debe definir y decidir cuáles son las prioridades, en qué se debe gastar, cómo se rinden cuentas.

—Respecto a la innovación y uso de tecnologías, ¿qué diferencia a Unidos por la Profesión de lo que propone la actual gestión?
—La diferencia es cumplir las promesas. ¿Después de 20 años plantean la idea de “renovación”? Nosotros salimos a la palestra a acompañar al colega, no a prometer. Venimos a trabajamos activamente. Nuestra propuesta es la innovación, lo que vamos armando y pensando como necesidades de una gestión de calidad, con un plan integral de propuestas transformadoras que sean realidades ha concretar. No solo promesas y anuncios que quedan en un discurso.
En ese sentido, nuestra experiencia es de acción, de armar equipos de trabajo, con el aporte de los colegas, transformarlos en hechos, aunque sabemos que hay cosas que llevan tiempo. Tenemos un Colegio integrado por distintas localidades, algunas alejadas de La Plata, donde está la sede. En total somos unos 800 matriculados. Entonces, también hay mucho para pensar en cómo ayudamos al que está más lejos, les simplificamos las cosas mediante el uso de herramientas tecnológicas. Por ejemplo, ya hay una plataforma online del Colegio de la Provincia para ofrecer servicios inmobiliarios. Lo que propone la actual conducción ya existe. De todas maneras, ninguna plataforma sirve cuando no hay gestión. Para que sirva debe ir junto con otras cosas, con la comunicación, con estar cerca del colegiado, con el acompañamiento. Las plataformas y herramientas digitales deben ser parte de un plan integral de gestión.
—¿Cuál es la situación actual de los matriculados?
—Muchos colegas han sido muy golpeados por la crisis. También, como en toda crisis, hay oportunidades para aprender, para reposicionarse. Esto es lo que estimulamos y acompañamos a hacer. Es necesario comunicar qué hacemos desde nuestra profesión, cuál es nuestra gestión. Lo que hacemos los martilleros y corredores es mucho más que acompañar una venta. El corredor inmobiliario garantiza que se pueda llegar a buen término, escriturar, que no haya vicios, que las partes cumplan, que la documentación sea fiable. Hay un proceso de acompañamiento a las personas que nos confían sus inmuebles. Sin embargo, mucha gente no conoce todo esto, con los años se ha desprestigiado nuestra profesión.

CARGOS, NEGOCIOS Y PODER
Voces del mercado inmobiliario consideran que el actual titular de la entidad, Aníbal Fortuna, estaría aprovechando su condición de presidente con fines lucrativos. Desde el año 2016, sería vicepresidente de la sociedad que controla la empresa Garantías Inmobiliarias Sociedad Anónima (GISA) que, precisamente, se dedica a ofrecer garantías inmobiliarias a aquellos locatarios que no las posean. Sus servicios son promovidos por todos los colegios de martilleros de la provincia de Buenos Aires, con el impulso de Fortuna.
El polémico dirigente supo probar suerte en la arena política tradicional. En las PASO del año 2013 encabezó una lista de precandidatos a concejales acompañando la candidatura a diputado nacional del empresario colombiano Francisco De Narváez.

En los pasillos de la política se da por cierto que Fortuna sería también quien presentó a Sergio Massa a los hermanos Adrián y Sergio Schwartz, quienes entre otros fueron procesados por el proyecto inmobiliario "Colony Park" en Tigre, denunciado por generar graves daños al medio ambiente.
Sobre la gestión Fortuna existen muchas críticas, como la falta de reacción en 2019, un año en el que la devaluación y la falta de crédito golpearon de lleno al sector. Además, fue denunciado públicamente por difamar a una empresa inmobiliaria que tiene varias oficinas en La Plata y genera empleo para decenas de martilleros. En 2020, en plena pandemia, los martilleros también vieron esa escasa reacción de sus autoridades, con una clara inactividad en búsqueda de consensos con la Provincia en la gestación de ayudas hacia el sector. Pese a esto, algunas inmobiliarias en soledad y sin articulación con el Colegio lograron superar el año pasado y hasta obtuvieron récords en sus operaciones.
Los profesionales matriculados deben pagar una matrícula anual que es administrada por las autoridades colegiales, quienes están exentas de controles del Estado. Solo rinden cuenta a sus afiliados. El actual nivel de representación de los dirigentes del sector se debilita con el paso del tiempo. Basta analizar la conducción política del colegio platense en el que se notara una baja renovación de autoridades desplazada por una rotación de nombres que se repiten desde hace más de una década.