En Villarino, cerca de Bahía Blanca, sigue el operativo tras el hallazgo de un cuerpo semienterrado junto al lecho de un canal de agua. Aún no fue identificado, pero las autoridades buscan determinar si se trata de Facundo Astudillo Castro, el joven de 22 años que está desaparecido desde el pasado 30 de abril. Virginia Creimer, reconocida médica legista de La Plata, participará de la autopsia.
El hallazgo se produjo a 14 kilómetros del lugar donde lo vieron por última vez y durante uno de los rastrillajes realizados por personal de la Policía Federal Argentina (PFA), a pedido del fiscal federal de Bahía Blanca, Santiago Ulpiano Martínez, y del que participaba Cristina Castro, la mamá de Facundo, junto a uno de sus abogados.
Cuatro integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) se sumaron trabajar en el lugar del hallazgo y en las últimas horas lo hará la perita platense, que ingresará a la causa. Lo confirmó a 0221.com.ar la misma profesional, con más de 30 años de experiencia en este campo. Según anticipó, formará parte de la autopsia del cadáver hallado este sábado.
Según las fuentes, se trata de restos "esqueletizados" con "al menos 90 días de antigüedad", que ahora deberán ser analizados por integrantes del EAAF, que fueron convocados especialmente por la Justicia Federal.
El trabajo de Creimer fue clave en las autopsias de los restos de Luciano Arruga y de María de los Ángeles París, entre otros. “En el cuerpo de Luciano Arruga cinco años después de su desaparición cuando hicimos la exumación junto al EAAF encontramos restos óseos y en algún momento se sugirió no hacer la autopsia porque aparentemente solo eran restos óseos, a lo cual yo me opuse. La reautopsia se hizo en la morgue de Nación, donde correspondía hacerla, porque era una desaparición, y cuando hicimos la autopsia yo encontré fracturas que habían pasado desapercibidas en la primera autopsia y que eran coincidentes con el último hecho de tortura que había sugerido Luciano”, recordó la profesional en diálogo con C5N.

En ese sentido, remarcó que “ninguna autopsia hoy en día está demás”, especialmente cuando se investiga el papel de una fuerza de seguridad en el caso, como ocurre con la Policía Bonaerense en la causa de la desaparición de Facundo. “Bajo ningún punto de vista la autopsia tiene que ser realizada por un integrante de la fuerza de seguridad, tiene que ser realizada por la morgue de la Nación. Y, además hay que tener en cuenta que cada fuerza de seguridad, esto lo digo con 30 años de experiencia, tiene su modus operandi para lesionar o asesinar, por lo cual se requiere de profesionales absolutamente capacitados o capacitadas para dar diagnósticos de lesiones que probablemente hayan sido producidas por fuerzas de seguridad”, destacó.
Por otro lado, explicó que uno de los primeros puntos que deben descartarse durante el acto de autopsia es que haya lesiones que estén relacionadas con las fuerzas de seguridad, mientras que a su vez deben tomarse las muestras necesarias para un “reconocimiento científico de quién este cuerpo y hasta dónde se lo puede decir”.
“Debe aplicarse el protocolo de Minnesota por gente experimentada. Esta autopsia no la puede hacer cualquier médico legista, la tiene que hacer un médico o una médica experimentada en este protocolo. Es el protocolo que utilizamos en los casos de muertes en custodia o muertes por las fuerzas de seguridad. Es un protocolo internacional que se fue modificando con los años, la última modificación fue en el 2016, donde se busca un equipo interdisciplinario distintas lesiones con técnicas autópsicas diferentes de las técnicas comunes. Y exige que haya un equipo en toda la investigación no solo de médicos y médicas forenses, sino además que haya un equipo jurídico analizando la causa, psicológico y sobre todo de imagenología, todo lo que sea filmación y fotografía. Pero además, desde el punto de vista técnico hay que realizar incisiones, es decir cortes, que en otras autopsias no se realizan. Si uno realiza estas incisiones establecidas en el protocolo de Minnesota, pueden pasar desaparecibidas algunas lesiones que son propias y características de las fuerzas de seguridad, en este caso típicas de la Bonaerense”, explicó.

En cuanto al tiempo que puede llevar la identificación del cadáver, Creimer sostuvo que en un primer análisis macroscópico -el realizado por profesionales de la morgue- puede acercar a la determinación, especialmente si quedan rastros de piel, tatuajes, fractura o implantes coincidentes con la persona que se está buscando. “Pero la conclusión final va a ser determinada por un estudio de ADN. Si solo quedan piezas óseas, el proceso lleva más tiempo que un análisis de ADN común”, apuntó e indicó que el plazo también depende del equipo técnico, del aparato que se use para el análisis.
Por otro lado, destacó la incorporación del Equipo Argentino de Antropología Forense y la participación de la Comisión Provincial por la Memoria, como garantía en la investigación.