“Para gran parte del mundo, la pesadilla aún no ha comenzado”, es una de las frases que publicadas en nota editorial del New York Times, en que cuenta cómo será la pandemia por COVID-19 en América Latina y África.
“Para gran parte del mundo, la pesadilla aún no ha comenzado”, es una de las frases que publicadas en nota editorial del New York Times, en que cuenta cómo será la pandemia por COVID-19 en América Latina y África.
El título del artículo que hace referencia a las peores condiciones con las que cuentan países de África, América del Sur y Asia meridional, es: “La crisis mundial del coronavirus está a punto de empeorar mucho más”.

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La nota editorial señala: “En algunos lugares de los Estados Unidos y otros países desarrollados golpeados duramente por el COVID-19, la pregunta es cuándo podría ser posible empezar a volver al trabajo. Para gran parte del resto del mundo, la pesadilla aún no ha comenzado. Y parte del horror es que muchos de los países más pobres no tendrán los medios para hacer al respecto”.
“Con la excepción de Irán, los países más afectados hasta ahora se encuentran entre los que tienen las economías, los establecimientos científicos y los servicios médicos más avanzados del mundo e, incluso, Irán tiene un sistema médico relativamente funcional. Lo que probablemente se avecina es la propagación del coronavirus a través de países asolados por conflictos, a través de campos de refugiados abarrotados y centros de detención en lugares como Siria o Bangladesh, a través de ciudades llenas de gente como Mumbai, Río de Janeiro o Monrovia, donde el distanciamiento social es imposible y no se confía en el Gobierno, y por medio de países sin la capacidad fiscal o los servicios de salud para montar una respuesta viable”, agrega.
Una fuerte propagación en esas regiones también tendrá impacto a nivel global, ya que se verán interrumpidos “los suministros de materias primas, las frágiles economías se derrumbarán, y el virus se duplicará para volver a infectar las regiones del norte”.
Consciente de este panorama, el Fondo Monetario Internacional (FMI), que prevé la peor crisis desde la Gran Depresión por el coronavirus, anunció este lunes que aprobó un alivio de la deuda de 25 países para ayudarlos a liberar fondos para luchar contra la pandemia. Mientras en Estados Unidos y Europa, los Gobiernos y las empresas -en su mayoría- han podido pagar a muchos trabajadores cesantes al menos una parte de sus salarios, y otros tienen derecho a prestaciones por desempleo, miles de millones de personas en África, América Latina y Asia meridional no tienen una red de seguridad ni ahorros. La ONU estimó que la pérdida de ingresos en los países en desarrollo podría superar los 220.000 millones de dólares. “La dramática desaceleración económica que ya está en marcha interrumpirá los flujos comerciales y creará un desempleo que causará daños a niveles difíciles de predecir y difíciles de contemplar”, apunta el editorial.
En paralelo con la cuestión económica, la preocupación crece en zonas en conflicto. Por eso, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, y el papa Francisco pidieron el cese de todos los conflictos armados para centrarse en lo que el diplomático portugués consideró “la verdadera lucha de nuestras vidas”. La semana pasada la coalición liderada por Arabia Saudita anunció un alto el fuego en su guerra contra los rebeldes hutíes en Yemen, mientras que grupos armados manifestaron su deseo de dejar de luchar en Colombia, Camerún y Filipinas. Tanto el Gobierno afgano como los talibanes iniciaron esfuerzos para detener la propagación del virus. Rusia, por su parte, podría reconsiderar la excesiva carga que implica apoyar a las tropas sirias o a los secesionistas en el este de Ucrania si el COVID-19 comienza a tener un gran impacto en la economía del país.
“Hasta ahora, las regiones más vulnerables han registrado pocos casos, uno de ellos es Yemen, que se extiende por toda África y el Medio Oriente. Pero eso puede ser, en parte, por la falta de confianza en los informes o por negación deliberada. Las cifras están aumentando y, como el mundo ha aprendido, es probable que aumenten de manera radical y rápida”, alerta el diario neoyorquino.
En esa línea, remarcó también que “algunas dictaduras, como la egipcia, han utilizado el brote para reforzar su control” sobre la población y el sistema estatal. Algo que se ha venido denunciando en América Latina en países como Venezuela y Nicaragua.
Tal vez el único factor a favor de los países africanos que menciona el periódico estadounidense es el de la edad. Desde el inicio de la pandemia las autoridades sanitarias indicaron que las personas mayores de 65 años se encuentran en el mayor grupo de riesgo ante el coronavirus, junto con aquellas con dificultades preexistentes. Sin embargo, según The New York Times, “en todo el Hemisferio Sur, los efectos de la pandemia pueden ser amortiguados por las poblaciones jóvenes. En países africanos como Níger, Angola, Chad, Malí, Uganda y Somalia, casi la mitad de la población tiene 15 años o menos. En Estados Unidos esa proporción es del 19 por ciento”.
El editorial considera fundamental “que el cerebro del mundo desarrollado -los grupos de reflexión, los medios de comunicación, las universidades y las organizaciones no gubernamentales- se centren en una estrategia para el próximo y posiblemente más brutal frente en la lucha contra el flagelo del coronavirus”. “Muchas organizaciones ya han comenzado a hacerlo, reconociendo que esta puede ser la lucha definitoria de nuestra era, y que si alguna vez el mundo exigió una respuesta global, esta es”, concluye.