"Quería conseguir porquería", se oye decir a un joven en una de las más de 2.000 horas de escuchas grabadas por los detectives de la Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado, que en las últimas horas desmantelaron dos peligrosas bandas narco que operaban en la ciudad. De acuerdo con la pesquisa, el comprador se refiere a droga, a una cantidad específica de cocaína que podía comprar por $500.
Así, con palabras clave y breves intercambios por teléfono, narcos y consumidores acordaban ventas y entregas en distintas esquinas de La Plata, fundamentalmente en la Zona Roja, donde operaba mayormente una de las dos bandas que recibieron un duro golpe durante el último jueves y ahora deberán enfrentar a la Justicia.
Los investigadores descubrieron que los miembros de la organización usaban un detallado glosario de términos para referirse a los estupefacientes sin nombrarlos. Así, llamaban a la cocaína como leña o porquería y hablaban de milanesa cuando se referían a una entrega con un costo de $1.000, entre otras frases y palabras que utilizaban a diario
Comunicación entre proveedora y cliente. Este último le pide "porquería" (dosis de cocaína por $500).
Comunicación entre proveedora (CABA) y su esposo. Este último no encontraba la droga, escondida en una media, para luego coordinar la entrega con el dealer de La Plata.
Comunicación entre proveedora y cliente. Este último le pide "una milanesa" (dosis de cocaína por $1000).
EL CASO
Tras casi un año de trabajo, los agentes lograron finalmente desmantelar las dos peligrosas organizaciones que, según explicaron fuentes del caso a 0221.com.ar, no solo operaban en La Plata, Berisso y Ensenada, sino también en el conurbano y la Capital Federal.

De acuerdo con los agentes, la primera de las organizaciones estaba formada al menos diez trans, quienes operaban en la vía pública, contando además con un kiosco y un almacén utilizados como pantalla para ocultar su accionar. Sus integrantes no solo actuaban en La Plata, Berisso y Ensenada, sino que también se manejaban en la localidad de Quilmes y la Ciudad de Buenos Aires, donde también residían.
La segunda, en tanto, era liderada por un hombre que usaba un taxi para vender cocaína y repartirla entre sus clientes, siendo un eslabón más de un clan familiar de origen peruano que residía en el barrio de La Boca.

Con las pruebas en su poder, las autoridades llevaron adelante 15 allanamientos y lograron detener a diez personas, incluyendo los cabecillas de ambas bandas; a la vez que incautaron cinco vehículos, cocaína, marihuana, elementos de corte, libretas, balanzas, envoltorios de nylon, celulares, 600 dólares y más de medio millón de pesos.