Con un glosario propio y breves llamadas de teléfono, así acordaban vendedores y clientes los encuentros en los que intercambiaban drogas por dinero, en plena Zona Roja de La Plata. Tras casi un año de investigación, los detectives de la Dirección de Investigaciones contra el Crimen Organizado dieron con dos peligrosas bandas de narcotraficantes que no solo operaban en la ciudad sino también en el conurbano y la Capital Federal y tras 15 allanamientos lograron desmantelarlas.
Tras los operativos se conocieron ahora parte de las escuchas telefónicas que fueron claves para desentramar cómo operaban las organizaciones y dar con los sospechosos, que fueron detenidos en las últimas horas del jueves.
Durante el trascurso de la pesquisa, los investigadores intervinieron diez líneas telefónicas y grabaron más de 2.000 horas de llamadas que permitieron determinar qué rol ocupaba cada persona, dónde vivían y cuáles eran sus identidades. Así fue que descubrieron las operaciones de las dos peligrosas bandas dedicadas al fraccionamiento y venta de estupefacientes.
Comunicación entre proveedora y cliente. Este último le pide "porquería" (dosis de cocaína por $500).
Comunicación entre proveedora y cliente. Este último le pide "una milanesa" (dosis de cocaína por $1000).
Comunicación entre proveedora (CABA) y su esposo. Este último no encontraba la droga, escondida en una media, para luego coordinar la entrega con el dealer de La Plata.
Comunicación entre proveedora y cliente. Este último le pide "leña" (dosis de cocaína). La última que le compró "le reventó el hocico".
Comunicación entre proveedora (CABA) y dealer (La Plata). Este último le solicita cocaína y la primera le reclama una deuda en dólares.
LAS BANDAS
Fuentes policiales revelaron a 0221.com.ar que la primera de las organizaciones estaba formada al menos diez trans, quienes operaban en la vía pública, contando además con un kiosco y un almacén utilizados como pantalla para ocultar su accionar. Sus integrantes no solo actuaban en La Plata, Berisso y Ensenada, sino que también se manejaban en la localidad de Quilmes y la Ciudad de Buenos Aires, donde también residían.
La segunda, en tanto, era liderada por un hombre que usaba un taxi para vender cocaína y repartirla entre sus clientes, siendo un eslabón más de un clan familiar de origen peruano que residía en el barrio de La Boca.

Con las pruebas en su poder, las autoridades llevaron adelante 15 allanamientos y lograron detener a diez personas, incluyendo los cabecillas de ambas bandas; a la vez que incautaron cinco vehículos, cocaína, marihuana, elementos de corte, libretas, balanzas, envoltorios de nylon, celulares, 600 dólares y más de medio millón de pesos.