Una noche casi de verano en La Plata. Camila entró a una de las salas de Cinema Ocho -8 entre 51 y 53- para relajarse y desconectar un rato con la función de las 20.15. Lo que había planeado como un momento de disfrute, terminó en un episodio angustiante: un hombre la abusó durante la película. Después de hacer la denuncia, contó todo lo sucedido en sus redes sociales y se viralizó. También se enteró que no fue la única que padeció el acoso de esa misma persona. Ahora, las autoridades del cine le informaron a este medio que le aplicarán el derecho de admisión al acusado a la espera de que la Justicia resuelva la denuncia.
“Me llama la atención porque hay mucho lugar y este hombre se pone al lado de mi butaca, donde había dejado la cartera, la mochila y mis cosas. Él se hace el que mira algo hasta que pide que saque mis cosas. Las saco y ahí nomás pone su brazo encima del mío en el apoyabrazos”, relató en diálogo con 0221.com.ar.
Al principio pensó en no hacerse problema, hasta que comenzó a sentir la mano del sujeto en su pierna. Siguió dudando, pensando que solo estaba rozando la campera, pero acomoda su abrigo y lo vio. “Ahí nomás él se disculpa, pide perdón, yo me quedo paralizada”, sigue en su relato.
Lo pensó bien: no quería estar con ese hombre –de unos 70 años- al lado. Le pidió que se retire, a lo que él le respondió que no. Ella le insistió y le advirtió que iba a empezar a gritar si no se alejaba, lo que motivó que el anciano se alejara cuatro butacas hacia la izquierda, donde se quedó hasta que terminó el film.
“Si bien estamos más empoderadas y nos animamos a hablar mucho más, también aparecen estos fantasmas de ‘qué va a decir el resto, si se enojan porque interrumpo la película, si voy a hacer pasar un mal momento’”, recordó Camila. Sin embargo, cuando finalizó la función y se prendieron las luces se animó a hablar: “Les pido que presten atención, que vieran la cara a esta persona, que es un degenerado, que me había estado tocando durante la película, que podría ser cualquiera de sus esposas, hijas e hijos, que todas las personas tenemos ganas de estar en un buen momento, compartir y relajarnos durante una película, y yo no había podido”.
La gente la acompañó y empezó a insultar al hombre, que negaba todo lo que había contado Camila diciendo que era mentira. El episodio no terminó ahí. Empezó a seguirla cuando salió del cine, no solo en la vereda, sino también cuando estaba buscando su auto, pero lograron frenarlo.
“Una pareja se portó re bien conmigo. Se contactó e hicimos averiguaciones, ya sabemos sus datos”, destacó a este medio, al tiempo que precisó que se dirigió a la Comisaría Primera a hacer la denuncia y que de ahí la derivaron al Gabinete de Delitos contra la Integridad Sexual de la DDI.

Este miércoles se reunió con las autoridades de Cinema Ocho. Las propias autoridades del cine le indicaron a este medio que se trata de una persona que concurre seguido a la sala pero advirtieron que nunca habían recibido una denuncia como la que hizo Camila.
En ese marco, el punto que entra en debate es la admisión del lugar. “¿Por qué siempre tenemos que tener una denuncia para hacer algo? De hecho en el cine y en un montón de lugares lo aplican si no les gusta la cara o la vestimenta que lleva alguna persona no la dejan entrar. A esta persona que la tienen vista, de hecho a esta película la fue a ver tres o cuatro veces, y no lo hacen, sigue ingresando”, se preguntó Camila.

Su relato en las redes explotó y descubrió más casos. “Por esta foto aparecieron un montón de compañeras que denunciaron que esta situación se estaba dando desde hace 10 años, que a más de una le pasó y fue a hacer la denuncia y no se la tomaron. Era otra época, otro contexto”, remarcó.
Y agregó: “La denuncia la hago no por mí sino para poder ayudar. Se necesita la denuncia. Las madres y los padres dejan a sus hijes en el cine tranquilamente sin que les pase nada, y aparece un tipo así”. Ella misma se dedica a trabajar el abuso sexual infantil y hace hincapié en las denuncias, además del acompañamiento. “No es lo mismo cuando le pasa a una, pero me parece sumamente importante hacerlo. Visibilizar estas prácticas que no son naturales y que se tienen que terminar”, enfatizó.
De todas maneras, Camila resaltó la importancia de no encerrarse. “No es no vamos más o no los llevamos más, porque no podemos ir ni siquiera por la calle que siempre hay uno que se está tocando o diciendo algo. Sí poder empezar a hablarlo o gritarlo, no quedarse calladas, no sos la culpable, porque eso también aparece, que estás loca, que no puede ser”, dijo. Y cerró con la misma frase que repitió adentro del cine: “Al abuso sexual, escrache social, porque si no queda en lo privado”.